La Universidad de Granada participa en un proyecto financiado por la UE sobre el balance de gases con efecto invernadero

La Universidad de Granada participa en un proyecto financiado por la UE sobre el balance de gases con efecto invernadero

La Universidad de Granada participa, junto a una cuarentena de institutos europeos, en un proyecto de investigación financiado por la Unión Europea (UE) sobre los gases con efecto invernadero que son liberados a la atmósfera o fijados por la biomasa y los suelos en los montes, denominado GHG Europe.

Según informó la institución educativa, el objetivo del proyecto es establecer un balance de los gases con efecto invernadero en Europa, para entender la magnitud de las distintas fuentes y sumideros, su distribución regional, y su dinámica temporal.

La Unión Europea invertirá siete millones de euros para los próximos tres años y medio mientras que las contribuciones de los Estados Miembros y de las universidades y centros de investigación, ascienden a 12 millones de euros. Junto a la UGR también participan en el proyecto, el Departamento de Ciencias Ambientales de la Universidad de Castilla-La Mancha y el Centro de Investigaciones sobre el Fuego (CIFU) de Toledo, entre otros.

La finca toledana de los Quintos de Mora, gestionada por Parques Nacionales, acogerá una serie de pruebas que, como afirmó la coordinadora del proyecto, Annette Freibauer, del Institute for Agricultural Climate Research of von Thuenen, pretende separar los factores antropogénicos, como el uso del suelo; de los factores naturales, como la variabilidad climática.

Al respecto, el investigador del CIFU Víctor Resco señaló que se trata de «entender los mecanismos subyacentes a la variabilidad espacial y temporal en los gases con efecto invernadero», como factor «esencial» para mejorar las predicciones de la futura composición atmosférica y del clima, así como para recomendaciones sobre cómo gestionar los ecosistemas para mitigar el cambio climático.

Este proyecto reunirá los resultados de varios proyectos internacionales para realizar un estudio integrador. Así, con medidas de más de un centenar de estaciones de toda Europa se cuantificará la contribución de los diferentes tipos de cobertura vegetal a las emisiones y sumideros de los tres gases con efecto invernadero más importantes.

Los investigadores combinarán mediciones a largo plazo, e iniciarán medidas en regiones que hasta ahora han sido poco estudiadas, como los bosques del Este de Europa o los matorrales mediterráneos. Las medidas de esta red de estaciones se usarán en modelos matemáticos para predecir el balance de gases con efecto invernadero bajo un clima cambiante.

Los ecosistemas terrestres fijan un tercio de las emisiones antropogénicas de CO2 pero la intensidad de esta capacidad de sumidero sufre grandes variaciones de unos años a otros. Así, desde la UGR subrayan que la asimilación de carbono por parte de los montes europeos durante el caluroso verano de 2003 fue prácticamente nula. Por otro lado, la agricultura, la producción de carne y el drenaje de los humedales liberaron una gran cantidad de N2O y CH4, lo que reduce el efecto positivo de los montes.

Este proyecto se enmarca dentro del Convenio Marco sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas y en las negociaciones tras el Protocolo de Kyoto para adquirir el compromiso de una fuerte reducción de las emisiones de gases con efecto invernadero.
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Haití: Trabajo conjunto para evitar el tráfico de niños

Haití: Trabajo conjunto para evitar el tráfico de niños

Los niños haitianos no sólo sufren las consecuencias del terremoto del pasado 12 de enero, sino que están expuestos a los abusos de traficantes de niños que pretenden sacarlos del país.

Por si la catástrofe del terremoto que sacudió Haití el pasado 12 de enero fuera poco, los niños haitianos se enfrentan además al peligro de ser expatriados por traficantes sin escrúpulos, que intentan llevárselos del país. Las organizaciones humanitarias internacionales trabajan conjuntamente para evitar que esto suceda.

Caso sonado
El caso más sonado recientemente ha sido la detención de 10 estadounidenses que están a la espera de saber si serán enjuiciados o no por supuesto tráfico infantil. El grupo de 5 hombres y 5 mujeres fue detenido el pasado viernes en la frontera entre Haití y la República Dominicana. Sobre ellos pesa la acusación de haber intentado sacar del país a 33 niños sin permiso y sin la documentación necesaria.

Los diez estadounidenses son miembros de la organización New Life Children’s Refuge (Refugio de Niños para una Nueva Vida), con sede en el Estado de Idaho, Estados Unidos, y aseguran que sus intenciones eran buenas. El grupo será transferido este jueves a la Fiscalía de Puerto Príncipe, que decidirá si tiene lugar o no un juicio por tráfico infantil.

Mazar Fortil, fiscal para la corte de Puerto Príncipe, señaló que el grupo podría ser procesado por secuestro, tráfico de niños y cargos relacionados con conspiración criminal.

Preocupación de las organizaciones
Independientemente de lo que suceda con este grupo concreto, el problema del tráfico de niños es motivo de preocupación para organizaciones como UNICEF, la Cruz Roja Internacional o Save The Children, dado el alto número de niños afectados por el terremoto, de los que no se sabe si son huérfanos o si tienen familia.

Françoise Vanni, jefa de Comunicación de UNICEF-México se ha trasladado estos días a la capital haitiana para evaluar las condiciones en que se encuentra la zona. Vanni dice a Radio Nederland que el tráfico de niños desde Haití a otros países ya existía antes del terremoto. Ahora, una de las misiones de organismos como el que ella representa consiste en dar apoyo a la Brigada de Protección de Menores, una rama de la policía haitiana, que está haciendo controles en el aeropuerto y en la frontera para evitar el traslado de niños de los que se desconoce su situación familiar.

Asimismo, Vanni explica que se ha puesto en marcha una campaña nacional de sensibilización a la población en la que, entre otras cosas, se ofrece un número de emergencia al que la gente puede llamar en caso de ver a un niño solo. Además, se insta a la población a no dejar que los niños vayan al hospital o a la facilidad médica solos, “siempre acompáñalo”, dice la campaña. “La gente misma es la que está cuidando a los niños y ayuda a protegerlos de estos intentos ilegales”, señala la representante de UNICEF-México.

Adopciones al exterior
Días después del terremoto, desde varios países surgieron voces que se ofrecían a adoptar a los niños que hubieran quedado huérfanos tras la tragedia. Desde ese momento se hizo necesario establecer un sistema férreo de control que se ha convertido en un tema muy relevante e importante para UNICEF.

La adopción al exterior es una opción para niños huérfanos, pero Vanni subraya que todavía no se tiene la seguridad de que los niños que están separados de sus papás y mamás en este momento sean realmente huérfanos. “Hay muchos niños que han perdido a su papá o su mamá pero nada indica que son huérfanos o a lo mejor, si es que lo son, hay algún tío, tía, primo o prima que está cuidándolos”, expone Françoise Vanni. Para la organización defensora de los derechos de la infancia es necesario hacer todo lo posible para que el niño se reunifique con su familia. “El interés superior del niño es estar con su familia cercana”, dice Vanni.

UNICEF, la Cruz Roja Internacional y el Instituto de Bienestar de Haití aúnan esfuerzos para comenzar lo que ellos llaman el “family tracing”, el proceso de buscar a la familia. Entre tanto hay que brindarle a los niños toda la atención que necesitan.

Iniciativa de la AECID
En esta línea, hay una iniciativa de la Agencia Española de Cooperación para el Desarrollo, AECID, que podría acelerar el sistema de identificación familiar. Según explica la propia AECID, “el programa de identificación genética, denominado DNA-Prokids y desarrollado por la Universidad de Granada y la Junta de Andalucía, consiste en tomar muestras biológicas (saliva, gotas de sangre) de todos aquellos menores de 18 años que carezcan de familia reconocida y de todos aquellos padres o madres que denuncien la desaparición de sus hijos. Con estas muestras se hará una base de datos ‘ad hoc’ que se pondrá a disposición de las autoridades de Haití”.

Françoise Vanni admite que no conoce todavía los detalles de la iniciativa española pero hace hincapié en que todos los actores deben trabajar juntos y establecer un centro donde la Cruz Roja y demás puedan colaborar entre sí con una misma base de datos. El proceso debe ser muy preciso y delicado, y exige que todo el mundo esté coordinado, concluye Vanni.
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La Universidad de Granada participa en un proyecto financiado por la UE sobre el balance de gases con efecto invernadero

La Universidad de Granada participa en un proyecto financiado por la UE sobre el balance de gases con efecto invernadero

La Universidad de Granada participa, junto a una cuarentena de institutos europeos, en un proyecto de investigación financiado por la Unión Europea (UE) sobre los gases con efecto invernadero que son liberados a la atmósfera o fijados por la biomasa y los suelos en los montes, denominado GHG Europe.

Según informó la institución educativa, el objetivo del proyecto es establecer un balance de los gases con efecto invernadero en Europa, para entender la magnitud de las distintas fuentes y sumideros, su distribución regional, y su dinámica temporal. La Unión Europea invertirá siete millones de euros para los próximos tres años y medio mientras que las contribuciones de los Estados Miembros y de las universidades y centros de investigación, ascienden a 12 millones de euros. Junto a la UGR también participan en el proyecto, el Departamento de Ciencias Ambientales de la Universidad de Castilla-La Mancha y el Centro de Investigaciones sobre el Fuego (CIFU) de Toledo, entre otros. La finca toledana de los Quintos de Mora, gestionada por Parques Nacionales, acogerá una serie de pruebas que, como afirmó la coordinadora del proyecto, Annette Freibauer, del Institute for Agricultural Climate Research of von Thuenen, pretende separar los factores antropogénicos, como el uso del suelo; de los factores naturales, como la variabilidad climática. Al respecto, el investigador del CIFU Víctor Resco señaló que se trata de «entender los mecanismos subyacentes a la variabilidad espacial y temporal en los gases con efecto invernadero», como factor «esencial» para mejorar las predicciones de la futura composición atmosférica y del clima, así como para recomendaciones sobre cómo gestionar los ecosistemas para mitigar el cambio climático. Este proyecto reunirá los resultados de varios proyectos internacionales para realizar un estudio integrador. Así, con medidas de más de un centenar de estaciones de toda Europa se cuantificará la contribución de los diferentes tipos de cobertura vegetal a las emisiones y sumideros de los tres gases con efecto invernadero más importantes. Los investigadores combinarán mediciones a largo plazo, e iniciarán medidas en regiones que hasta ahora han sido poco estudiadas, como los bosques del Este de Europa o los matorrales mediterráneos. Las medidas de esta red de estaciones se usarán en modelos matemáticos para predecir el balance de gases con efecto invernadero bajo un clima cambiante. Los ecosistemas terrestres fijan un tercio de las emisiones antropogénicas de CO2 pero la intensidad de esta capacidad de sumidero sufre grandes variaciones de unos años a otros. Así, desde la UGR subrayan que la asimilación de carbono por parte de los montes europeos durante el caluroso verano de 2003 fue prácticamente nula. Por otro lado, la agricultura, la producción de carne y el drenaje de los humedales liberaron una gran cantidad de N2O y CH4, lo que reduce el efecto positivo de los montes. Este proyecto se enmarca dentro del Convenio Marco sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas y en las negociaciones tras el Protocolo de Kyoto para adquirir el compromiso de una fuerte reducción de las emisiones de gases con efecto invernadero.
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La Universidad de Granada participa en un proyecto financiado por la UE sobre el balance de gases con efecto invernadero

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La Universidad de Granada participa, junto a una cuarentena de institutos europeos, en un proyecto de investigación financiado por la Unión Europea (UE) sobre los gases con efecto invernadero que son liberados a la atmósfera o fijados por la biomasa y los suelos en los montes, denominado GHG Europe.

Según informó la institución educativa, el objetivo del proyecto es establecer un balance de los gases con efecto invernadero en Europa, para entender la magnitud de las distintas fuentes y sumideros, su distribución regional, y su dinámica temporal.

La Unión Europea invertirá siete millones de euros para los próximos tres años y medio mientras que las contribuciones de los Estados Miembros y de las universidades y centros de investigación, ascienden a 12 millones de euros. Junto a la UGR también participan en el proyecto, el Departamento de Ciencias Ambientales de la Universidad de Castilla-La Mancha y el Centro de Investigaciones sobre el Fuego (CIFU) de Toledo, entre otros.

La finca toledana de los Quintos de Mora, gestionada por Parques Nacionales, acogerá una serie de pruebas que, como afirmó la coordinadora del proyecto, Annette Freibauer, del Institute for Agricultural Climate Research of von Thuenen, pretende separar los factores antropogénicos, como el uso del suelo; de los factores naturales, como la variabilidad climática.

Al respecto, el investigador del CIFU Víctor Resco señaló que se trata de «entender los mecanismos subyacentes a la variabilidad espacial y temporal en los gases con efecto invernadero», como factor «esencial» para mejorar las predicciones de la futura composición atmosférica y del clima, así como para recomendaciones sobre cómo gestionar los ecosistemas para mitigar el cambio climático.

Este proyecto reunirá los resultados de varios proyectos internacionales para realizar un estudio integrador. Así, con medidas de más de un centenar de estaciones de toda Europa se cuantificará la contribución de los diferentes tipos de cobertura vegetal a las emisiones y sumideros de los tres gases con efecto invernadero más importantes.

Los investigadores combinarán mediciones a largo plazo, e iniciarán medidas en regiones que hasta ahora han sido poco estudiadas, como los bosques del Este de Europa o los matorrales mediterráneos. Las medidas de esta red de estaciones se usarán en modelos matemáticos para predecir el balance de gases con efecto invernadero bajo un clima cambiante.

Los ecosistemas terrestres fijan un tercio de las emisiones antropogénicas de CO2 pero la intensidad de esta capacidad de sumidero sufre grandes variaciones de unos años a otros. Así, desde la UGR subrayan que la asimilación de carbono por parte de los montes europeos durante el caluroso verano de 2003 fue prácticamente nula. Por otro lado, la agricultura, la producción de carne y el drenaje de los humedales liberaron una gran cantidad de N2O y CH4, lo que reduce el efecto positivo de los montes.

Este proyecto se enmarca dentro del Convenio Marco sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas y en las negociaciones tras el Protocolo de Kyoto para adquirir el compromiso de una fuerte reducción de las emisiones de gases con efecto invernadero.
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La Universidad de Granada participa en un proyecto financiado por la UE sobre el balance de gases con efecto invernadero

La Universidad de Granada participa en un proyecto financiado por la UE sobre el balance de gases con efecto invernadero

La Universidad de Granada participa, junto a una cuarentena de institutos europeos, en un proyecto de investigación financiado por la Unión Europea (UE) sobre los gases con efecto invernadero que son liberados a la atmósfera o fijados por la biomasa y los suelos en los montes, denominado GHG Europe.

Según informó la institución educativa, el objetivo del proyecto es establecer un balance de los gases con efecto invernadero en Europa, para entender la magnitud de las distintas fuentes y sumideros, su distribución regional, y su dinámica temporal.

La Unión Europea invertirá siete millones de euros para los próximos tres años y medio mientras que las contribuciones de los Estados Miembros y de las universidades y centros de investigación, ascienden a 12 millones de euros. Junto a la UGR también participan en el proyecto, el Departamento de Ciencias Ambientales de la Universidad de Castilla-La Mancha y el Centro de Investigaciones sobre el Fuego (CIFU) de Toledo, entre otros.

La finca toledana de los Quintos de Mora, gestionada por Parques Nacionales, acogerá una serie de pruebas que, como afirmó la coordinadora del proyecto, Annette Freibauer, del Institute for Agricultural Climate Research of von Thuenen, pretende separar los factores antropogénicos, como el uso del suelo; de los factores naturales, como la variabilidad climática.

Al respecto, el investigador del CIFU Víctor Resco señaló que se trata de «entender los mecanismos subyacentes a la variabilidad espacial y temporal en los gases con efecto invernadero», como factor «esencial» para mejorar las predicciones de la futura composición atmosférica y del clima, así como para recomendaciones sobre cómo gestionar los ecosistemas para mitigar el cambio climático.

Este proyecto reunirá los resultados de varios proyectos internacionales para realizar un estudio integrador. Así, con medidas de más de un centenar de estaciones de toda Europa se cuantificará la contribución de los diferentes tipos de cobertura vegetal a las emisiones y sumideros de los tres gases con efecto invernadero más importantes.

Los investigadores combinarán mediciones a largo plazo, e iniciarán medidas en regiones que hasta ahora han sido poco estudiadas, como los bosques del Este de Europa o los matorrales mediterráneos. Las medidas de esta red de estaciones se usarán en modelos matemáticos para predecir el balance de gases con efecto invernadero bajo un clima cambiante.

Los ecosistemas terrestres fijan un tercio de las emisiones antropogénicas de CO2 pero la intensidad de esta capacidad de sumidero sufre grandes variaciones de unos años a otros. Así, desde la UGR subrayan que la asimilación de carbono por parte de los montes europeos durante el caluroso verano de 2003 fue prácticamente nula. Por otro lado, la agricultura, la producción de carne y el drenaje de los humedales liberaron una gran cantidad de N2O y CH4, lo que reduce el efecto positivo de los montes.

Este proyecto se enmarca dentro del Convenio Marco sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas y en las negociaciones tras el Protocolo de Kyoto para adquirir el compromiso de una fuerte reducción de las emisiones de gases con efecto invernadero.
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La Universidad de Granada participa en un proyecto financiado por la UE sobre el balance de gases con efecto invernadero

La Universidad de Granada participa en un proyecto financiado por la UE sobre el balance de gases con efecto invernadero

La Universidad de Granada participa, junto a una cuarentena de institutos europeos, en un proyecto de investigación financiado por la Unión Europea (UE) sobre los gases con efecto invernadero que son liberados a la atmósfera o fijados por la biomasa y los suelos en los montes, denominado GHG Europe.

Según informó la institución educativa, el objetivo del proyecto es establecer un balance de los gases con efecto invernadero en Europa, para entender la magnitud de las distintas fuentes y sumideros, su distribución regional, y su dinámica temporal.

La Unión Europea invertirá siete millones de euros para los próximos tres años y medio mientras que las contribuciones de los Estados Miembros y de las universidades y centros de investigación, ascienden a 12 millones de euros. Junto a la UGR también participan en el proyecto, el Departamento de Ciencias Ambientales de la Universidad de Castilla-La Mancha y el Centro de Investigaciones sobre el Fuego (CIFU) de Toledo, entre otros.

La finca toledana de los Quintos de Mora, gestionada por Parques Nacionales, acogerá una serie de pruebas que, como afirmó la coordinadora del proyecto, Annette Freibauer, del Institute for Agricultural Climate Research of von Thuenen, pretende separar los factores antropogénicos, como el uso del suelo; de los factores naturales, como la variabilidad climática.

Al respecto, el investigador del CIFU Víctor Resco señaló que se trata de «entender los mecanismos subyacentes a la variabilidad espacial y temporal en los gases con efecto invernadero», como factor «esencial» para mejorar las predicciones de la futura composición atmosférica y del clima, así como para recomendaciones sobre cómo gestionar los ecosistemas para mitigar el cambio climático.

Este proyecto reunirá los resultados de varios proyectos internacionales para realizar un estudio integrador. Así, con medidas de más de un centenar de estaciones de toda Europa se cuantificará la contribución de los diferentes tipos de cobertura vegetal a las emisiones y sumideros de los tres gases con efecto invernadero más importantes.

Los investigadores combinarán mediciones a largo plazo, e iniciarán medidas en regiones que hasta ahora han sido poco estudiadas, como los bosques del Este de Europa o los matorrales mediterráneos. Las medidas de esta red de estaciones se usarán en modelos matemáticos para predecir el balance de gases con efecto invernadero bajo un clima cambiante.

Los ecosistemas terrestres fijan un tercio de las emisiones antropogénicas de CO2 pero la intensidad de esta capacidad de sumidero sufre grandes variaciones de unos años a otros. Así, desde la UGR subrayan que la asimilación de carbono por parte de los montes europeos durante el caluroso verano de 2003 fue prácticamente nula. Por otro lado, la agricultura, la producción de carne y el drenaje de los humedales liberaron una gran cantidad de N2O y CH4, lo que reduce el efecto positivo de los montes.

Este proyecto se enmarca dentro del Convenio Marco sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas y en las negociaciones tras el Protocolo de Kyoto para adquirir el compromiso de una fuerte reducción de las emisiones de gases con efecto invernadero.
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La Escuela de Madres y Padres de Guadix comparte experiencias vitales con los presos de Albolote

La Escuela de Madres y Padres de Guadix comparte experiencias vitales con los presos de Albolote

La Escuela de Madres y Padres – organizada por la concejalía de Educación del Ayuntamiento de Guadix con el objetivo de orientar a padres y madres en la educación de sus hijos – retoma esta tarde su actividad y lo hace con una propuesta de gran interés: un encuentro para compartir experiencias con presos de la cárcel de Albolote. La cita es hoy jueves 4 de febrero a las siete de la tarde en el patio del Ayuntamiento accitano. Así lo ha anunciado esta mañana la concejala de Educación, Marina Sánchez, que ha animado a padres y madres a no perderse esta sesión “que nos servirá para conocer qué términos utilizan nuestros hijos y para aprender de las experiencias de las personas que nos visitan”.

Los presos que acuden esta tarde a la ciudad de Guadix vendrán acompañados del párroco de Albolote y de dos voluntarios y disfrutan de un permiso especial para asistir a diferentes foros para dar a conocer sus vivencias y abrir un debate con el público.Como siempre, el encuentro está abierto a todo el que desee asistir, especialmente padres y madres que deseen disponer de la mayor información posible para ayudar y orientar a sus hijos e hijas.

La concejala de Educación, Marina Sánchez, ha dado a conocer además las citas ya cerradas para los próximos meses (que se celebrarán, como es habitual, el primer jueves de cada mes a partir de las siete de la tarde en el patio del Ayuntamiento). Así, para los meses de marzo y abril se tiene prevista la presencia de Mª José Aguilar Cordero, voluntaria de la asociación granadina Hogar 20 y responsable de un estudio de la Universidad de Granada realizado conjuntamente con el Ayuntamiento de Guadix sobre el sobrepeso y la obesidad en niños (en el que ha detectado que hay una relación entre estos problemas y el absentismo escolar). La primera de las conferencias se centrará precisamente en ese tema: la relación del sobrepeso y la obesidad con el absentismo escolar. Y la segunda abordará la agresividad en el adolescente y cómo negociar el fin de semana.

Ya en el mes de mayo se tiene programada la proyección de la película “Bella”, una cinta centrada en el aborto, seguida de un coloquio moderado por una persona todavía a determinar. Según ha anunciado la edil, se tiene previsto además contar con la presencia de José Moyá Trilla, médico especialista en detectar problemas físicos y psicológicos en niños. La idea es realizar un curso de 20 horas que ya se ha cerrado con el Centro Mediterráneo de la Universidad de Granada y el CEP de Guadix, aunque queda por concretar la fecha de celebración del mismo, de la que se dará debida cuenta una vez se tenga cerrada.
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La UGR participa en un proyecto europeo sobre el balance de gases con efecto invernadero

La UGR participa en un proyecto europeo sobre el balance de gases con efecto invernadero

Los suelos europeos están destinados mayoritariamente a la producción agrícola o a los montes. Con el advenimiento de un cambio de clima, resulta esencial conocer la cantidad de gases con efecto invernadero que están siendo liberados a la atmósfera, o fijados por la biomasa y suelos en los montes, agricultura y producción animal. Estos distintos compartimentos podrían ejercer de fuentes o sumideros de gases invernadero.

Uno de los mayores proyectos de investigación europeos sobre estos procesos, GHG Europe, se acaba de iniciar, con la participación de la Universidad de Granada. El proyecto involucra a más de 40 institutos europeos, entre los que se encuentran el Departamento de Ciencias Ambientales de la Universidad de Castilla-La Mancha, el Centro de Investigaciones sobre el Fuego (CIFU) de Toledo, el Grupo de Física de la Atmósfera de la Universidad de Granada, ubicado en el Centro Andaluz de Medio Ambiente (CEAMA).

El objetivo del proyecto es establecer un balance de los gases con efecto invernadero en Europa, para entender la magnitud de las distintas fuentes y sumideros, su distribución regional, y su dinámica temporal. Se iniciarán medidas en regiones que hasta ahora han sido poco estudiadas, como los matorrales Mediterráneos.

7 millones de euros

En concreto, se realizarán medidas dentro de la finca toledana de los Quintos de Mora, con la colaboración del Organismo Autónomo de Parques Nacionales, gestores de dicha finca. Con este fin, la Unión Europea ha proporcionado casi 7 millones de euros para los próximos tres años y medio. Las contribuciones de los estados miembro y de las universidades y centros de investigación, asciende a los 12 millones de euros.

«Intentaremos separar los factores antropogénicos como el uso del suelo, de los factores naturales como la variabilidad climática», afirma la coordinadora del proyecto, Annette Freibauer, del Institute for Agricultural Climate Research of von Thuenen.Según el investigador del CIFU, Víctor Resco, «entender los mecanismos subyacentes a la variabilidad espacial y temporal en los gases con efecto invernadero es esencial para mejorar las predicciones de la futura composición atmosférica y, por ende, del clima, así como para recomendaciones sobre cómo gestionar nuestros ecosistemas para mitigar el cambio climático».

El proyecto despegó la semana pasada con una reunión celebrada en Orvieto, Italia. GHG Europe pretende responder a preguntas como ¿qué ecosistemas serán particularmente sensibles al cambio climático? ¿Cuáles son las mejores estrategias para aumentar la capacidad de sumidero y disminuir la fuente de gases con efecto invernadero y así minimizar la emisión de éstos.

Este proyecto integrará resultados de varios proyectos internacionales para realizar un estudio integrador. Medidas de más de un centenar de estaciones distribuidas a lo largo y ancho del continente serán usadas para cuantificar la contribución de los diferentes tipos de cobertura vegetal a las emisiones y sumideros de los tres gases con efecto invernadero más importantes: el dióxido de carbono (CO2), óxido nitroso (N2O) y el metano (CH4). Los investigadores combinarán mediciones a largo plazo, e iniciarán medidas en regiones que hasta ahora han sido poco estudiadas, como los bosques del Este de Europa o los matorrales Mediterráneos. Las medidas de esta red de estaciones se usarán en modelos matemáticos para predecir el balance de gases con efecto invernadero bajo un clima cambiante. Estos modelos también incluyen los efectos socio-económicos para entender las interacciones entre el desarrollo económico, el uso del suelo y las emisiones de gases invernadero.

«Por primera vez en Europa, estudiaremos los tres principales gases con efecto invernadero de forma conjunta», dice Annette Freibauer. Los ecosistemas terrestres, por ejemplo, fijan un tercio de las emisiones antropogénicas de CO2. Pero la intensidad de esta capacidad de sumidero sufre grandes variaciones entre años. Por ejemplo, la asimilación de carbono por parte de los montes europeos durante el caluroso verano de 2003 fue prácticamente nula. Por otro lado, la agricultura, la producción de carne y el drenaje de los humedales liberó una gran cantidad de N2O y CH4, lo que reduce el efecto positivo de los montes.

El proyecto se enmarca dentro del Convenio Marco sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas, y las negociaciones tras el protocolo de Kyoto para adquirir el compromiso de una fuerte reducción de las emisiones de gases con efecto invernadero. GHG Europe permitirá la realización de un inventario completo de emisiones de gases invernadero incorporando los sumideros terrestre y las emisiones causadas por los distintos usos del suelo. Por tanto, el proyecto asegura que Europa tendrá una posición líder dentro de la investigación climática.
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«Ninguna cultura tiene a sus muertos enterrados en las cunetas», dice Juan Gallo en la Ual

«Ninguna cultura tiene a sus muertos enterrados en las cunetas», dice Juan Gallo en la Ual

“En la distintas culturas hay diferentes formas de honrar a los difuntos: los vikingos enterraban a sus muertos en el interior de un barco y luego quemaban la nave. Otras culturas los entierran, pero en ningún lugar, los muertos se quedan en las cunetas, como en el mito de Antígona y Creonte, para que se los coman los perros. Eso es lo que quiere resolver la Memoria Histórica: el derecho reclamado por los familiares de esas víctimas de sus muertos reciban sepultura con dignidad”. La definición, clara y contundente, del trabajo que desarrolla el comisariado de la Memoria Histórica en Andalucía la daba esta mañana en la UAL su responsable, Juan Gallo, dedicado en cuerpo y alma a dignificar la memoria de las víctimas del franquismo durante la Guerra Civil y en los difíciles años de la posguerra.

Gallo, que dirige desde el pasado verano el comisariado de la Memoria Histórica (un departamento adscrito a la Consejería de Justicia y Administraciones Públicas que coordina e integra todas las políticas del Gobierno andaluz en esta materia), es uno de los invitados al VI Seminario “La Memoria Histórica y la Cultura de Paz” que ha comenzado esta mañana en la Universidad de Almería. Las jornadas, que se desarrollan a lo largo de todo el día de hoy y mañana, abordarán los procesos de paz y reconciliación que se han dado o se están dando en distintos lugares que han sido foco de conflictos: desde América Latina (con especial atención al caso de Colombia), la Federación rusa o la situación de los pueblos indígenas.

“Para nosotros está claro que la Memoria Histórica tiene que estar basada en la Cultura de Paz. El ejercicio colectivo de la memoria, de enlazar el pasado con el presente, no sólo cumple la función de evocar. Cumple con el propósito moral de constituir un lugar de encuentro entre las voluntades que algún día se vieron enfrentadas, pero que quieren iniciar el tránsito hacia una vida reconciliada, entre ellas y consigo mismas”, decía Fernando Martínez, Catedrático de Historia de la UAL y director del seminario. Un seminario que, como explicaba, busca una reflexión que sirva para crear una cultura de paz en el futuro.

Las sesiones se incluyen dentro de las actividades del Proyecto de Excelencia de la Junta de Andalucía “Cultura de Paz en Andalucía, Experiencias y Desafíos”, coordinado desde el Instituto de la Paz y los Conflictos de la Universidad de Granada y en colaboración con el grupo de investigación “Sur Clío” de la Universidad de Almería, que dirige Fernando Martínez y el proyecto de investigación “Las actuaciones de los Tribunales de Responsabilidades Políticas en Andalucía”, impulsado por la Consejería de Justicia y Administración pública de la Junta de Andalucía. En la inauguración del seminario también ha estado presente Francisco Adolfo Muñoz, que dirige el Proyecto de Excelencia “Cultura de Paz”.

La recuperación de la Memoria Histórica en España ha adquirido en los últimos años una gran importancia relacionada con un ámbito mal cerrado de la transición política. “Parece necesario que la Memoria Histórica debe incluir las diversas experiencias y versiones, aunque estas sean contradictorias, también un deseable grado de autocrítica por parte de sus actores y si fuera posible el perdón, para alcanzar una reconciliación con el pasado, y poder planificar futuros lo más alentadores posibles”, afirmaba Martínez.

La comunidad autónoma andaluza, a través del comisariado para la Memoria Histórica, ha sido pionera a nivel nacional en la puesta en marcha de proyectos como “Todos los nombres”, el “Mapa de fosas de Andalucía” (que prevé la localización y catalogación como bienes protegidos de las fosas comunes andaluzas) o “Las actuaciones de los Tribunales de Responsabilidades Políticas”.
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UGR participa en un proyecto que financia la UE sobre balance de gases con efecto invernadero

UGR participa en un proyecto que financia la UE sobre balance de gases con efecto invernadero

La Universidad de Granada participa, junto a una cuarentena de institutos europeos, en un proyecto de investigación financiado por la Unión Europea (UE) sobre los gases con efecto invernadero que son liberados a la atmósfera o fijados por la biomasa y los suelos en los montes, denominado GHG Europe.

Según informó la institución educativa, el objetivo del proyecto es establecer un balance de los gases con efecto invernadero en Europa, para entender la magnitud de las distintas fuentes y sumideros, su distribución regional, y su dinámica temporal.
La Unión Europea invertirá siete millones de euros para los próximos tres años y medio mientras que las contribuciones de los Estados Miembros y de las universidades y centros de investigación, ascienden a 12 millones de euros. Junto a la UGR también participan en el proyecto, el Departamento de Ciencias Ambientales de la Universidad de Castilla-La Mancha y el Centro de Investigaciones sobre el Fuego (CIFU) de Toledo, entre otros.

La finca toledana de los Quintos de Mora, gestionada por Parques Nacionales, acogerá una serie de pruebas que, como afirmó la coordinadora del proyecto, Annette Freibauer, del Institute for Agricultural Climate Research of von Thuenen, pretende separar los factores antropogénicos, como el uso del suelo; de los factores naturales, como la variabilidad climática.

Al respecto, el investigador del CIFU Víctor Resco señaló que se trata de «entender los mecanismos subyacentes a la variabilidad espacial y temporal en los gases con efecto invernadero», como factor «esencial» para mejorar las predicciones de la futura composición atmosférica y del clima, así como para recomendaciones sobre cómo gestionar los ecosistemas para mitigar el cambio climático.

Este proyecto reunirá los resultados de varios proyectos internacionales para realizar un estudio integrador. Así, con medidas de más de un centenar de estaciones de toda Europa se cuantificará la contribución de los diferentes tipos de cobertura vegetal a las emisiones y sumideros de los tres gases con efecto invernadero más importantes.

Los investigadores combinarán mediciones a largo plazo, e iniciarán medidas en regiones que hasta ahora han sido poco estudiadas, como los bosques del Este de Europa o los matorrales mediterráneos. Las medidas de esta red de estaciones se usarán en modelos matemáticos para predecir el balance de gases con efecto invernadero bajo un clima cambiante.

Los ecosistemas terrestres fijan un tercio de las emisiones antropogénicas de CO2 pero la intensidad de esta capacidad de sumidero sufre grandes variaciones de unos años a otros. Así, desde la UGR subrayan que la asimilación de carbono por parte de los montes europeos durante el caluroso verano de 2003 fue prácticamente nula. Por otro lado, la agricultura, la producción de carne y el drenaje de los humedales liberaron una gran cantidad de N2O y CH4, lo que reduce el efecto positivo de los montes.

Este proyecto se enmarca dentro del Convenio Marco sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas y en las negociaciones tras el Protocolo de Kyoto para adquirir el compromiso de una fuerte reducción de las emisiones de gases con efecto invernadero.
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Granada Hoy

Pág. 2: Contra el derribo de la piscina
Pág. 10: La UGR participa en un estudio europeo sobre gases invernaderos
Pág. 25: Presentación del libro “Souvenir” de Sara Toro
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«Sería necesario que la memoria incluya varias versiones, aunque contradictorias»

«Sería necesario que la memoria incluya varias versiones, aunque contradictorias»

La Memoria Histórica y la Cultura de Paz se debatirá con intensidad durante dos días en la Universidad de Almería. El motivo, la celebración de la sexta edición del Seminario Internacional de Cultura de Paz en Andalucía, en cuya organización y coordinación ha participado activamente Fernando Martínez, director del grupo de investigación Sur-Clio de la Universidad de Almería y del proyecto de investigación Las actuaciones de los Tribunales de Responsabilidades Políticas en Andalucía (1936-1945), impulsado por la Consejería de Justicia y Administración pública de la Junta de Andalucía.

-¿Es la primera vez que este Seminario se celebra en Almería?

-Sí. Antes se ha desarrollado en Sevilla y varias veces en Granada, ya que este seminario se incluye dentro de las actividades del Proyecto de Excelencia de la Junta de Andalucía Cultura de Paz en Andalucía. Experiencias y Desafíos, coordinado desde el Instituto de la Paz y los Conflictos de la Universidad de Granada.

-A la inauguración acude Juan Gallo, Comisario de la Memoria Histórica de Andalucía, ¿qué otros profesionales asisten?

-Todos son importantes, pero destacaría Miquel Caminal, director del Memorial Democràtic de la Generalitat y catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Barcelona, Alfredo Witschi-Cestari, ex funcionario de Naciones Unidas, colaborador del Instituto de la Paz y los Conflictos y miembro del proyecto PECPA, Luis P. Martin de la Université de Pau (Francia) o Carlos José Herrera Jaramillo, Coordinador de la Comisión de reconciliación de Colombia.

-¿Existe convergencia entre la Cultura de Paz y la Memoria Histórica?

-Existe una clara convergencia entre la Cultura de Paz y la recuperación de la Memoria Histórica. La Cultura de Paz quiere promocionar el bienestar, la satisfacción de necesidades, el desarrollo de las potencialidades humanas, la regulación pacífica de los conflictos, la transformación pacífica de los diversos proyectos en los que nos encontramos envueltos los seres humanos. La Memoria Histórica en un sentido amplio podía ser reconocida como el desarrollo de la objetivos de la Historia, preocupada por estudiar el pasado, reconocer el presente y proyectar futuros mejores; pero en muchos países ha significado la recuperación de la memoria de los no incluidos en las historias «oficiales», las víctimas frente a las dictaduras, el apartheid o la represión.

-En el caso concreto de España.

-En nuestro país ha adquirido recientemente una gran importancia relacionada con un ámbito mal cerrado de la transición política, nos referimos a la recuperación de la memoria de las víctimas del franquismo. Recientemente, muchos investigadores hablan de que no existe una memoria unificada, sino varias memorias, lo que llevaría a reconocer las visiones y los planteamientos de los diversos actores. Aunque el fin no es relatar historias paralelas sino intentar buscar interpretaciones unitarias, nos atreveríamos a decir que consensuadas.

-¿Dígame si cree que la Memoria Histórica debería incluir las diversas experiencias?

-En cualquier caso sería necesario que la memoria incluyese las diversas experiencias y versiones, aunque estas fueran contradictorias. Para nosotros está claro que la Memoria Histórica tiene que estar basada en la Cultura de Paz como una garantía de que adquiera su verdadero sentido. El ejercicio colectivo de la memoria, al enlazar el pasado con el presente, no sólo cumple la función de evocar. Este reconocimiento de un pasado común, aunque conflictivo, cumple con el propósito moral de constituir un lugar de encuentro entre las voluntades que algún día se vieron enfrentadas, pero que quieren iniciar el tránsito hacia una vida reconciliada, entre ellas y consigo mismas. Consensuar con el conjunto de los actores las responsabilidades de lo ocurrido, preocupados por un futuro que sólo puede ser construido solidariamente.
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