EDICIÓN IMPRESA – Andalucía
Dave Douglas hace hablar a los cómicos del cine mudo en el Festival de Granada
Las proyecciones de principios del siglo pasado sirven de apoyo a la parte central de estos conciertos que Dave Douglas está presentando por Andalucía
ABC/
Dave Douglas maravilló en Granada con un concierto muy visual. MIGUEL ÁNGEL MOLINA
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SEVILLA. Uno de los conciertos que más expectación había levantado del programa de la XXVI edición del festival de Jazz de Granada fue el que la noche del domingo dio el respetado trompetista americano Dave Douglas, un músico inquietísimo y que en los últimos años ha fascinado a público y crítica por la variedad y disparidad de sus actividades. En una docena de años ha superado la veintena de discos publicados y en festivales como el de San Sebastián se ha presentado con tres propuestas diferentes en la misma edición.
En Andalucía apareció escoltando a John Zorn en su gira del año 2000, que se grabaría en el Teatro Central dando lugar al disco «Masada live in Sevilla». Pero en esta ocasión se estrenaba como líder tras un quinquenio fecundísimo. El último de sus proyectos ha sido el que ha presentado en el festival de Jazz de Granada. Empieza a ser un estándar poner voz al cine mudo. Lo hizo BIll Frisell con Buster Keaton, nuestros Pegasus (Max Suñé, Arisa y Kitflkus) con Fritz Lang y en la Universidad granadina hay unas preciosas sesiones en las que pianistas de cercanías como Jesús Hernández o Teresa Lujan hacen lo propio. Douglas se ha fijado en la truculenta historia del actor maldito Roscoe Arbuckle, acusado y luego absuelto de violación y asesinato en una orgía para dedicarle su último disco, grupo y gira. Para muchos sería el primer encuentro con «el gordo» Arbuckle, también con Douglas.
Las proyecciones de principios del siglo pasado sirven de apoyo a la parte central de estos conciertos que Douglas está presentando, no se trata de estrictamente de una banda sonora puesto que se ajusta relativamente a las escenas proyectadas, sino más bien melodías inspiradas por las secuencias o el personaje y que en ocasiones son más música incidental que el clásico acompañamiento, y en otras directamente música improvisada con pequeños apoyos de referencia en la pantalla. Douglas es un músico muy abierto que igual hace versiones de Bjork que elogia a Radiohead, pero sobre todo reverencia a Miles Davis, tanto en el sonido de su instrumento como en su permeabilidad. Y como él ha encontrado un público añadido fuera del jazz entre los sectores más vanguardistas de las músicas populares. En este caso la mezcla de sonidos electrónicos, tratamientos inverosímiles como un piano eléctrico con efectos para guitarras o el añadido de un D.J. para crear un insidioso fondo de scratches y ruidos de vinilos envejecidos. Este Douglas más asequible y hasta humorístico sentenció su actuación con una sorprendente improvisación dialogando sobre los sonidos grabados de un bebé y unas toses de fumador, prueba de que el término límite no figura en su vocabulario.