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Y Ayala apagó una a una sus cien velas

CULTURA
EDICIÓN IMPRESA – Cultura
Y Ayala apagó una a una sus cien velas
Don Juan Carlos definió a Ayala como el «auténtico artesano de la palabra» que ha esculpido una vida «llena de fuerza creativa, admirable lucidez y genial maestría»

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ANTONIO ASTORGA

MADRID. Se afeitó con cuidado nada más amanecer mientras el «champán Ayala» enfriaba desde hacía unos días en su nevera colocado estratégicamente por su «vieja»: Carolyn Richmond. («A Carolyn le debo la vida -confiesa Ayala-; yo he estado enfermo en ocasiones en las que ni el médico creía que pudiera salir adelante. Y sólo ella lo creía: debió de hacer unas oraciones y…» ¿Y se convirtió en su ángel de la guarda? ¿Existe el ángel de la guarda, don Francisco? «Existe, cómo no. Y ahí está; es ella», dice Ayala).

Carolyn consiguió que su esposo pasara el día en que cumplió cien años muy tranquilo. Iba a descansar y a tomarse las cosas con calma. Tras saborear el «champán Ayala», Carolyn y don Francisco se desplazaron a la Biblioteca Nacional, en cuya Sala del Patronato se celebraría la cena en honor del escritor granadino. Era el chupinazo de salida de los actos del centenario ayaliano, organizados y coordinados con pasión por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, que preside José García Velasco. A Ayala le esperaba allí su familia: su hija Nani; su hermano Vicente Ayala (un lustro menor que él), que llegó de Buenos Aires y develaba el secreto de la longevidad de los Ayala: «No fumar, llevar una vida metódica y comer más bien poco». La «pequeña», Maria Luz Ayala, de 82 años; su nieta Julieta…

En la Biblioteca Nacional -donde el protagonista de su «Tragicomedia de un hombre sin espíritu» se pasaba las horas «recostado en un sillón, con la cabeza apoyada en la mano y el libro ante los ojos, gozando de un suave bienestar»-, Ayala, hombre con un insobornable espíritu de libertad, aparcó la calma y volcó su generosidad: recibió, a las siete y media de la tarde, uno a uno en un «pasamanos» a todos los asistentes a la conferencia que sobre él pronunció Federico Mayor Zaragoza. Hora y media después subió a la Sala del Patronato donde saludó uno a uno también a los invitados a la cena. Don Juan Carlos le ofreció a Ayala su brazo para que se apoyara en él en el trayecto hacia la cena; a su lado, Doña Sofía.

«La Reina y yo tenemos la gran satisfacción de acompañar a Don Francisco Ayala, rodeado de sus familiares y amigos, el día en que cumple un siglo de vida -comenzó sus palabras Don Juan Carlos-. Y lo hacemos en esta Biblioteca Nacional, que tantas veces le sirvió de refugio en los primeros años madrileños, cuando se forjaba como escritor, y que luego ha visitado a lo largo de su vida; una vida llena de fuerza creativa, admirable lucidez y genial maestría». El Rey sostuvo: «Nos sentimos orgullosos de la aportación personal y literaria de Francisco Ayala a nuestras Letras. Su vida y su obra traslucen el compromiso de un intelectual que ha asumido como propio el tiempo que le ha tocado en suerte. Una experiencia existencial vivida desde la coherencia y reflejada estéticamente a través de su obra».

El brindis del Rey y la amistad de Ayala

Don Juan Carlos ensalzó el «análisis de la realidad» de Ayala, que situó como «riguroso, racional, incisivo y libre» y que «lejos de conducirnos al pesimismo nos ha permitido vislumbrar la esperanza, que es la forma más realista posible de encarnar nuestros sueños. Le damos las gracias por ello, de todo corazón». Tras destacar la fecunda vida creativa de este «auténtico artesano de la palabra», el Rey pidió a los presentes que alzaran sus copas para brindar por Ayala: «Con nuestro mayor afecto, y en nombre de todos, le deseamos Muy Feliz Cumpleaños».

Ayala, rompió, emocionado en agradecimientos: «No sé cómo puedo aguantar la emoción, estar de pie y no caerme. Todo esta generosidad, bondad y fecundidad que está cayendo sobre mí me abruma y avergüenza. Y no quiero seguir hablando porque rompería a llorer como cuando era un chiquillo y me tendría que limpiar los ojos. Sólo decirles: Muchas Gracias a todos».

Don Francisco apagó una a una sus cien primeras velas de una enorme tarta de chocolate. En la cena estuvieron la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, la ministra de Cultura, Carmen Calvo; el alcalde de Granada, José Torres Hurtado, que le entregó «como regalo de todos los granadinos» una reproducción en plata de la espada de Fernando el Católico, copia exacta a la que existe en la Capilla Real de Granada; la Comisión Nacional de su Centenario, editores y amigos.

El lunes el Rey concedió a Ayala la Gran Cruz de Isabel la Católica y se la entregó en un almuerzo en Zarzuela, a la que asistieron los Príncipes de Asturias. En su brindis, el Rey subrayó que «su amistad es, tanto para la Reina como para mí, un motivo de particular satisfacción. También los Príncipes de Asturias la han apreciado en diversas ocasiones; la más reciente, al inaugurar el Centro del Cervantes de Estocolmo, cuya Biblioteca lleva su nombre».

Homenaje de la Hispalense

Por otra parte, la Universidad de Sevilla se sumó a los actos de conmemoración del centenario del escritor Francisco Ayala con la publicación por parte de su Servicio de Publicaciones de un volumen que recogerá por primera vez todos los escritos de Ayala sobre comunicación y que aparecerá el próximo otoño.

La Hispalense y el Consejo Audiovisual de Andalucía celebraron el Centenario de Francisco Ayala con una conferencia impartida por el presidente del Consejo Audiovisual, Manuel Ángel Vázquez Medel, titulada «Francisco Ayala y la comunicación social».

En su intervención, el catedrático de comunicación audiovisual, publicidad y literatura de la Hispalense -que esta noche acompañará al autor en la cena homenaje que presiden los Reyes en la Biblioteca Nacional- subrayó la conexión del autor centenario con el periodismo, los estudios sobre televisión, publicidad y propaganda política, así como su temprana pasión por el cine.

Este acto se ha celebrado en el Paraninfo de la Universidad de Sevilla, el mismo escenario en el que el escritor y pensador fue investido Doctor Honoris Causa en Comunicación en el año 1994. La Universidad de Sevilla, representada por su rector, Miguel Florencio, y la vicerrectora de Relaciones Institucionales, Relaciones Internacionales y Extensión Cultural, Marycruz Arcos, ha recordado -en una reunión previa- que la Hispalense ha estado en los orígenes del proceso de reivindicación de la obra de Ayala, así como en la puesta en marcha de la Fundación Francisco Ayala, a cuyo Patronato pertenece. Desde la institución universitaria se han cursado las propuestas del Premio Cervantes, del Premio Príncipe de Asturias y, desde 1996 hasta la actualidad, ha sido la promotora de su candidatura al Premio Nobel de Literatura en colaboración con otras instituciones, especialmente la Universidad de Granada.

Por su parte, Manuel Ángel Vázquez Medel, impulsor junto a Antonio Sánchez Trigueros de las principales actividades «ayalianas» de los últimos quince años, ha recordado que el pasado 1 de febrero el Consejo Audiovisual de Andalucía entregó en Granada a Ayala el primer reconocimiento institucional, ha dedicado su Sala de Plenos al autor granadino y próximamente presentará el Premio Internacional Francisco Ayala de Comunicación Audiovisual.

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