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La vida sigue igual

a memoria de los días por josé aguilar

La vida sigue igual

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EL PSOE, a través de subvenciones, es capaz de presentar una encuesta cada semana. Con estas palabras, pronunciadas el pasado jueves, trataba el presidente del PP andaluz, Javier Arenas, de taponar la hemorragia de desánimo que los sondeos que habitualmente se publican en torno al 28-F de cada año están produciendo en la militancia popular.
Arenas dicta sentencia tras conocer lo que algunas encuestas vienen diciendo y lo que dirán las que quedan aún por hacerse públicas. Hay en ellas una coincidencia generalizada: la situación política andaluza no ha variado sustancialmente desde que se votó la última vez, en marzo de 2004.

Realmente se hace difícil admitir que técnicos, encuestadores y empresas que contratan la realización de sondeos participen en una especie de conjura universal para fastidiar a Javier Arenas. Ya se saben los resultados de los sondeos hechos por la Universidad de Granada, por la CEPES y por el Instituto de Estudios Sociales de Andalucía, y algo se ha filtrado de las encargadas por los principales grupos periodísticos implantados en la región.

Hace falta ser un poco conspiranoico para adjudicarle al PSOE la paternidad de todo este conglomerado demoscópico, y ello sin tener en cuenta que una encuesta no es más que un corte coyuntural para saber lo que piensa la opinión pública en un momento determinado, que apenas significa nada de cara a las siguientes elecciones. ¿Es necesario recordar que los andaluces no celebrarán comicios autonómicos hasta dentro de tres años? Con la de cosas que pueden ocurrir hasta entonces…

Y todo por la conclusión a la que llegan las encuestas antedichas, a saber, que la vida sigue igual en materia política, que no se mueve un varal y que lo que pensaban los andaluces en marzo de 2004 es prácticamente lo mismo que piensan en el umbral de marzo de 2005.

Claro que hay una lectura sumamente perjudicial para la actual dirección del PP: el efecto Arenas no se nota. Es decir, que la vuelta a casa de la gran esperanza blanca del centroderecha andaluz no ha satisfecho, ni mucho menos, las expectativas que la acompañaron. Vamos, que no ha mejorado lo que ya había conseguido Teófila Martínez tras dos candidaturas a la presidencia de la Junta: un modesto segundo lugar, muy por encima de los otros dos partidos de la oposición, pero bastante por debajo de las posiciones del PSOE.

La hegemonía socialista no está en peligro. Todos los cambios introducidos por Arenas en la nomenclatura del PP-A, las renovaciones provinciales, el decidido impulso a medidas de mayor presencia pública y presentación de alternativas sectoriales… no se ha traducido, de momento, en ningún avance. Tal vez deban los populares conformarse con la idea de la lluvia fina, o sea, con la creencia de que están sembrando posibilidades que irán calando sólo poco a poco, y por eso no se reflejan en las encuestas de ahora.

Tomemos la que hoy se publica en este periódico. Afirma que si hoy hubiera elecciones al Parlamento andaluz el 50% de los votantes se decantaría por el Partido Socialista, y el 30% aproximadamente por el Partido Popular. Con respecto a los comicios reales de 2004, el PSOE bajaría 2,8%, y el PP el 3,9%. Puestos a comparar, pierden más los populares, pero lo importante no es eso, sino que el PSOE no traspasa hacia abajo el umbral que marca su abrumador dominio de la política andaluza: la mayoría absoluta de los escaños. Precisamente el sondeo deduce que mantendría las mismas actas de diputados que tiene (61) o, como mucho, perdería una. Si no olvidamos que la mayoría de la Cámara está en los 56 parlamentarios, o sea, que hay un amplio margen de maniobra, no se puede sino concluir lo que el interesado anunció recientemente en tierras caribeñas: hay Chaves para rato.

Es también Manuel Chaves, por otra parte, el político andaluz mejor valorado en la encuesta citada: un 5,9 sobre 10 de nota media (curioso: el PSOE como partido logra mejor valoración que su líder), mientras que Javier Arenas no alcanza el aprobado (4,9). Si a ello se une la convicción de tres de cada cuatro andaluces de que las condiciones de vida de esta tierra son buenas o muy buenas –aunque peores que en el resto de España–, no se puede negar que estamos ante una situación de estabilidad manifiesta. El cambio no está en el horizonte próximo.

Además de las desautorizaciones de Javier Arenas, el PP andaluz contraatacó el viernes al aluvión de encuestas desfavorables con la publicación de una propia, encargada por el partido, lo que le concede mayor fiabilidad que las de los medios de comunicación (¡anda que sí!). Bueno, pues esa encuesta a gusto del consumidor, que presentó el secretario general del PP, Juan Ignacio Zoido, a lo más que llega es a pronosticar que el PP reduce su distancia con el PSOE, pero, atención al dato, atribuye al PSOE una intención de voto del 49,5% (medio punto menos que la del Grupo Joly). Traducido: mayoría absoluta socialista una vez más. Ya me dirán si eso no es estabilidad del sistema de representación política andaluz. Más que estabilidad, parálisis.

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