Policías, ladrones y ciudadanos corrientes emplean razonamientos distintos para actuar
Los policías y los ciudadanos de a pie tienen una lógica distinta a la hora de tomar decisiones comparado con los delincuentes. Es decir, los tres grupos emplean razonamientos distintos al actuar. Así lo revela un estudio de la Universidad de Granada que analiza la lógica de las personas a la hora de tomar decisiones. Sus conclusiones podrían tener importantes implicaciones para la justicia criminal.
La investigación se ha desarrollado conjuntamente por Rocío García-Retamero, del Departamento de Psicología Experimental y Fisiología del Comportamiento de la universidad granadina, y Mandeep K. Dhabi, del Institute of Criminology (Universidad de Cambridge, Reino Unido).
Para realizar la investigación, ambos hicieron un estudio en el que seleccionaron una muestra de 120 personas, que participaron voluntariamente, y entre los que se encontraban 40 policías expertos en robos, 40 delincuentes condenados por dicho delito, y 40 estudiantes no familiarizados con el ámbito de la delincuencia.
Los participantes en la investigación debían estimar el peso de las claves como predictores de la probabilidad de robo en un inmueble. Algunas de estas claves eran tener el buzón de correos lleno o vacío; las luces encendidas o apagadas; el hecho de que las viviendas fueran pisos o casas, o que las plantas estuvieran más o menos cuidadas.
Además debían clasificarlas jerárquicamente, en función del grado en que permitieran predecir la probabilidad de éxito en el robo en dicho inmueble. Por ejemplo, para la clave \’seguridad en el inmueble\’ se decía: «Imagine dos inmuebles: uno de ellos tiene sistema de alarma antirrobo, el otro no. ¿Hasta qué punto es más probable que roben en el inmueble sin sistema de alarma antirrobo que en el que sí lo posee?». Para emitir la respuesta, los participantes debían rodear con un círculo un valor entre cero y cien en una escala con intervalos de diez puntos. Tras ello, los participantes se clasificaban dependiendo de la estrategia utilizada.
Los resultados han puesto de manifiesto que los dos grupos de expertos (ladrones y policías) muestran diferencias sustanciales en las estimaciones sobre los pesos de las claves y en la clasificación jerárquica que realizan sobre las mismas, y uno de ellos -los policías- presenta mayores similitudes con el grupo de noveles (no expertos) que el otro.
Así, los policías y los participantes noveles coinciden en que el modo de acceso al inmueble es la clave de mayor poder predictivo a la hora de predecir el éxito del robo. Estas estimaciones contrastan con las que hacen los delincuentes, quienes consideran que la clave de mayor poder predictivo es si éste posee alarma antirrobo.
A pesar de las diferencias entre los grupos de expertos, éstos muestran mayor consistencia en sus respuestas que los noveles, es decir, son menos variables en sus propios juicios cuando utilizan distintos métodos para emitirlos, y son más consistentes con otros expertos de su mismo grupo.
Los resultados de este trabajo suponen, en palabras de sus autoras, «una aportación novedosa al estudio de las diferencias entre expertos y noveles, y podrían tener implicaciones importantes para la justicia criminal y los modelos de toma de decisiones».
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