Un programa español pionero en el mundo, impulsado por la Universidad de Granada con el objetivo de luchar contra el tráfico de seres humanos logró identificar a 588 niños dados por desaparecidos por sus familias y evitó que se produjeran 257 adopciones ilegales en todo el mundo.
El programa DNA-Prokids, que cuenta con financiación privada y se basa en la identificación genética de los niños a través de una prueba de ADN, se extiende ya a 16 países, principalmente de América Latina y de Asia.
El objetivo del programa, que se inició en 2004 como experiencia piloto en Guatemala y Filipinas, es lograr que cada país disponga de un banco de datos genéticos, tanto de niños sin identificar que constan como desaparecidos, como de sus familiares para poder cotejarlos.
Así lo expuso ayer José Lorente, profesor de la Universidad de Granada y director del proyecto, en una jornada sobre la profesión medica, las adopciones y el tráfico de menores, organizada por la Organización Médica Colegial (OMC). Cuando la base de datos esté generada, no podrá salir ningún niño del país que su familia esté buscando, destacó el Lorente.
A través de este programa, se distribuyen en los países «kits» de identificación genética, que contienen una especie de hisopo de papel o algodón para la toma de muestra de saliva o sangre y un formulario.
Las muestras obtenidas se analizan en el propio país cuando existe la posibilidad o si no en la Universidad del Norte de Texas (principalmente las procedentes de países latinoamericanos) y en la Universidad de Granada (las que proceden de Asia).
Se estima que cada año 1,2 millones de niños son víctimas de tráfico, un problema universal que Lorente ha calificado de «pandemia».
Estos niños son robados a sus familias con el objeto de someterlos a explotación sexual o bien para ofrecerlos en adopción.
Lorente, que también es vicepresidente del Colegio de Médicos de Granada, aseguró que con el uso de una tecnología de este tipo se podrían evitar todas las adopciones ilegales en pocos años.
Aunque el proyecto cuenta con el apoyo logístico del Gobierno español a través de las oficinas de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid) en los países en los que está implantado, Lorente pidió una mayor implicación de las autoridades.
España es el primer país en adopción internacional en términos relativos.