Oxigenó el Museo del Prado
El fallecimiento de José Manuel Pita Andrade ha entristecido a toda la comunidad académica y al mundo del arte, donde era una personalidad muy respetada y querida, educada en el espíritu de la Institución Libre de Enseñanza. Había estudiado Filosofía y Letras en la Universidad Complutense de Madrid, donde inició sus trabajos de investigación desde muy joven, y en 1960 ganó la cátedra de Historia del Arte en la Universidad de Oviedo. Al año siguiente pasó a ser catedrático de Historia del Arte en la Universidad de Granada, donde ejerció la docencia hasta 1978, cuando fue nombrado director del Museo del Prado en sustitución de Javier de Salas, cargo del que dimitió en 1981, entre otras razones, en protesta por la falta de autonomía del museo, su poca dotación económica y la marginación del Prado en el proceso de traslado del Guernica de Picasso a España.
Pita Andrade fue, además, un firme partidario de la gratuidad de entrada al centro, medida que le parecía mucho más democrática. Le tocó dirigir el principal museo nacional en una época difícil, en la que la Transición también afectó la actividad del Prado, que comenzó su transformación. Entre otras medidas, abrió al público 10 salas y se iniciaron las obras para 15 más, creando también nuevas instalaciones para los trabajos técnicos de restauración, depósito y embalaje de obras. Asimismo, Pita Andrade dio comienzo a una nueva política de exposiciones temporales, que han tenido un gran éxito hasta el día de hoy.
Su labor como gestor del Prado las complementó también con la de conservador de las obras de arte de la Casa de Alba, y de la colección Thyssen-Bornemisza de Madrid. En el año 1979 fue elegido académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando para ocupar la vacante de don José Camón Aznar. Ingresó en 1984 leyendo un discurso dedicado a El Greco, uno de los artistas que más estudió y al que presentó como el dignificador de la profesión de artista en su tiempo, hasta entonces considerado un mero artesano. En 1989 ingresó como miembro de número en la Real Academia de la Historia, ocupando el sillón de Diego Angulo, con un discurso sobre Goya.
Publicó numerosos trabajos académicos, como Catedrales de España, Tesoros de España y El Palacio del Buen Retiro, además de monografías sobre sus pintores predilectos: El Greco, Goya y Velázquez, y libros sobre arte medieval y renacentista.
A lo largo de su prolífica trayectoria recibió numerosos reconocimientos, como la Medalla al Mérito de las Bellas Artes, y obtuvo también en 1991 el Premio Andalucía de Investigación Ibn Al Jatib de Humanidades. Fue vicepresidente del Patronato del Museo del Prado y presidente en funciones, además de miembro de la Comisión de Compras del Legado Villaescusa del Museo del Prado, y director de honor del centro.
La pérdida de José Manuel Pita Andrade deja un vacío difícil de llenar, ya que junto a sus dotes docentes y de gestión debemos recordar su carácter abierto, su visión liberal y culturalista de la historia del arte, y su talante negociador y nada sectario, que es como le recuerdan sus numerosos amigos y discípulos.
José Manuel Pita Andrade, catedrático de Historia del Arte, nació en La Coruña en 1922 y murió en Granada el 7 de septiembre de 2009.
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