CULTURA
García Arévalo sostiene que los restos de Colón están en Santo Domingo
El historiador dominicano participó en una mesa del Congreso de Valladolid con Anunciada Colón, Guadalupe Chocano y Miguel Botella
MARÍA AURORA VILORIA/VALLADOLID
Miguel Botella, Guadalupe Chocano, Anunciada Colón, Carlos Esteban y Manuel García Arévalo, poco antes de comenzar la exposición de ponencias. / HENAR SASTRE
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PROGRAMA PARA HOY
De 9.00 a 11.00: Ponencias: Política descubridora: cartografía y náutica y La cultura en la época colombina.
De 11.30 a 13.50: Ponencias: Los pleitos del Almirante, Las bulas alejandrinas, Motines a bordo, Vicente Pinzón, Las Islas Canarias, Los eclesiásticos, La intención misionera, La cetrería, Indigenismos léxicos, Cristóbal Colón, personaje.
De 16.30 a 18.00: Comunicaciones: Las primeras relaciones comerciales, Cartografía portuguesa, Del equívoco a la realidad, Galicia, puerta de América, Iconografía religiosa, Financiación del primer viaje, La imagen de Colón en el arte, A través de la literatura.
De 18.30 a 20.00: Comunicaciones: Las expediciones atlánticas, Longitud y latitud, Geopolítica colombina, Iconografía en las conmemoraciones, Consideraciones sociológicas, El sepulcro en Sevilla.
Lugar: Salón de actos del Museo de la Ciencia de Valladolid. Entrada, libre.
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De la importancia del debate sobre si los auténticos restos de Cristóbal Colón son los que reposan en la Catedral de Sevilla o los que guarda el templo de Santo Domingo, da idea la numerosa bibliografía acumulada desde 1931 por la Academia Dominicana de la Historia y reunida en un libro que ayer se distribuyó en el Congreso Internacional que conmemora en Valladolid el quinto centenario de la muerte del Almirante. Y hay que tener en cuenta además que esos autores son solamente los que sostienen una de las tesis, la del país hispanoamericano, que defendió en el encuentro el historiador Manuel García Arévalo, acompañado de Carlos Esteban Deive.
La mesa, titulada Valladolid y Colón. Los restos del Almirante, estuvo presidida por Anunciada Colón de Carvajal, del Instituto de Cultura y Fundación Mapfre, quien resumió al final el apasionante debate con la esperanza de que próximamente se pueda en- encontrar la solución definitiva a la incógnita. La historiadora hizo un breve resumen histórico de la cuestión, cuyo origen está en el Tratado de Basilea por el que España cedió a Francia la parte oriental de la isla dominicana. Como consecuencia, los restos del Descubridor que estaban en la Catedral de Santo Domingo fueron trasladados a La Habana, desde donde viajaron a Sevilla en 1898, cuando se perdió Cuba.
Después de explicar la documentación a favor de una y otra tesis, Colón de Carvajal rechazó tanto la hipótesis de que los restos se dividieran -para dejar una parte en cada lugar- como la de que Luis Colón, nieto del descubridor, fuera trasladado desde Orán, donde murió, a la cripta de Santa María de las Cuevas de Sevilla.
Guadalupe Chocano, de la Escuela de Guerra Naval de Madrid, continuó en cierta manera la interesante narración, ya que habló de cómo los análisis antropológicos corroboran la documentación histórica y demuestran que fue a Diego Colón, hermano del Almirante, a quien se enterró en el monasterio sevillano de las Cuevas, la antigua Cartuja.
El acta del escribano
Manuel García Arévalo, presidente de la Fundación García Arévalo de la República Dominicana, afirmó en cambio que «los verdaderos restos de Cristóbal Colón están en Santo Domingo» y los que los españoles, con el arzobispo Portillo a la cabeza, llevaron a La Habana fueron los de Diego, el hijo del Almirante, ya que los dos estaban enterrados juntos en la capilla mayor del templo. El historiador apoyó su tesis, entre otros documentos, en el acta que levantó el escribano Hidalgo cuando se abrió la bóveda en 1795, ya que no menciona el nombre del difunto a pesar de ser prolijo en otros detalles.
Miguel Botella, profesor titular de Antropología Física de la Universidad de Granada, resumió los resultados del estudio realizado a los huesos sacados en el 2003 del mausoleo de la Catedral de Sevilla, y que pesan apenas 150 gramos. «Son todos de la misma persona, un varón que tenía entre 50 y 70 años y no era especialmente alto ni robusto. Además, tenía las marcas inequívocas del descarnamiento», práctica higiénica a que fue sometido en 1509 para llevarlo de Valladolid a Sevilla.
La solución puede estar en el estudio del ADN que se hace en Granada, aunque Carlos Esteban duda mucho de que, dado el estado de los restos, sea fiable.
Más información
Canal Ciudad de Valladolid
www.nortecastilla.es
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