Fue el mexicano Agustín Lara el que escribió: «Granada, tierra ensangrentada en tarde de toros/ Mujer que conserva el hechizo de los ojos moros/ Te sueño de verde y gitana cubierta de peras/ Y beso tu boca de grana con uso mundano/ Que me habla de amores».
A la muerte del dictador Franco (1975) España pasó a ser una monarquía constitucional, democrática y parlamentaria, siendo desde entonces su rey Juan Carlos de Borbón. Entre las medidas relevantes que se tomaron, una fue la de establecer una nueva organización territorial del Estado, revirtiendo el centralismo franquista e implantando un régimen autonómico. Hoy existen 17 comunidades autónomas, cada una de las cuales tiene una asamblea y un consejo de gobierno propios. Es necesario recorrer España para vivir el fuerte carácter que define a cada región, no faltando lugares de acentuada y secular rebeldía y vocación independentista como el País Vasco y Cataluña.
Cuando digo «vivir» la diversidad española no exagero. A la distancia humana y geográfica puede creerse que hay una sola España. No es así, hay muchísimas, cada una con su encanto y color.
En otro orden, hace unos días se supo que este país ha sido excluido de la lista de países europeos en terapia política y financiera intensiva (quedan Portugal, Irlanda y Grecia), lo que no significa que la crisis se haya superado, pero sí, que la situación del enfermo ha dejado de ser definitivamente grave. Y, con los números del año pasado, se advierte que la renta per cápita española era de US$ 33.700. A su vez, si tomamos la del nuestro, vemos que era de 9.427 dólares, por lo que -sabiendo arbitraria la simplificación- podría concluirse que el nivel de vida del español medio es cuatro veces superior al del uruguayo medio (así se lo nota).
Y, todos los pueblos y ciudades que se visiten, con matices, presentan algunas características compartidas: historia cuidada, pavimento impecable, limpieza, falta de mendicidad, presencia policial, movimiento, vino siempre bueno, tapas, y alegría. Y, en el verano a disfrutar del tiempo soleado llegan centenas de miles de europeos norteños generando ingentes ingresos turísticos.
En la región de Andalucía plena de testimonios históricos imperecederos, está la ciudad de Granada, en donde se levanta impresionante la fortaleza de La Alhambra y el palacio del Generalife, y en cuyas cercanías nació y vivió García Lorca.
Al turismo, y a la agricultura intensiva y fértil alimentada con modernos sistemas de riego se suma la Universidad de Granada. Tiene arraigado prestigio internacional y a ella llegan estudiantes de todas partes (algo más de 50.000), que pagan su matrícula y sus estudios, allí viven y contribuyen con la demanda de servicios a la alegría vital y al bienestar general.
De realidades universitarias así, el mundo está lleno de ejemplos, y si paso este breve mensaje, es porque en una reciente visita, no podía menos que recordar «en la comparancia» al atraso de nuestra Universidad estatal. Burocrática, gratuita, desgobernada, politizada e ineficiente. ¡Qué lejos estamos de todo!