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El Albaicí­n mantiene problemas que la Unesco detectó en 1982

– El Albaicí­n mantiene problemas que la Unesco detectó en 1982

En 1982 viajó a Granada el colombiano Jorge Eliezer Ruiz. Era consultor de la Unesco y su misión consistió en realizar un informe sobre la situación en la que se encontraba el Albaicí­n y las posibles actuaciones a desempeñar para su mejora. 25 años después, las personas que trabajan hoy en la conservación y rehabilitación del Albaicí­n mantienen prácticamente los mismos objetivos reseñados en aquel documento.

El gran problema con el que Eliezer se encontró entonces era el despoblamiento del barrio, cuyos habitantes más jóvenes se iban a otras zonas de la ciudad donde las casas estuvieran mejor acondicionadas y fueran de nueva construcción. El problema hoy es similar, salvo que se ha agravado por la entrada de la especulación urbaní­stica y el alto precio de las viviendas. La consecuencia, pues, es que ha llegado gente nueva al barrio y un porcentaje amplio son extranjeros.

Pero todas las administraciones y organismos que tienen relación con el Albaicí­n sostienen que la llegada de nuevos habitantes no puede compensar la pérdida de los autóctonos porque son precisamente ellos los que configuran el patrimonio del barrio.

De los 23.400 habitantes que el Albaicí­n tení­a en 1970 se ha pasado a 8.997 en 2000. Esta merma ha hecho que la población del barrio pierda peso con respecto al resto de la ciudad, que no ha tenido un descenso tan acusado en ese periodo, explicó el responsable de la Oficina de Rehabilitación del Albaicí­n, Gabriel Fernández.

La primera prioridad del informe que el consultor remitió al Ayuntamiento -dispuesto a acometer una operación de rehabilitación integral- era la de concienciar a la sociedad, y en especial a la gente del barrio, de los valores sociales, históricos y urbaní­sticos del Albaicí­n. Las actividades que se desarrollan hoy desde las administraciones están también enfocadas a ese mismo objetivo.

El profesor de Historia del Arte de la Universidad de Granada, José Castillo Ruiz, sostiene que en estos años se han hecho muchas campañas para promocionar el patrimonio histórico en sí­ mismo pero ha faltado el matiz de la concienciación; es decir, pedirle responsabilidad a la población y explicarle por qué han de ayudar a proteger lo que se tiene. Por eso, quizás, esta carencia sigue estando presente 25 años después. La gente tradicional encuentra más inconvenientes que ventajas en que su casa y su entorno sean bienes patrimoniales, resume Castillo.

La formación educativa en artesaní­a para mantener las tradiciones y anclar a la población es ahora otro de los objetivos que se mantienen.

El consultor de la Unesco recomendó la creación de un organismo que gestionara el Albaicí­n y detalló su funcionamiento. Esa sociedad para la rehabilitación integral del Albaicí­n que proponí­a debí­a estar desvinculada de la polí­tica y con gran participación institucional y ciudadana. Hoy existe la Fundación Albaicí­n, pero es un organismo asociado exclusivamente al Ayuntamiento y que no ha servido para articular la coordinación entre diferentes instituciones.
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