El gasto de personal de la Universidad se \’come\’ al año 8 de cada 10 euros
La UGR logra equilibrar el presupuesto definitivo de 2008 que alcanza los 568 millones de euros · La Junta y el Ministerio deben 52 millones a la institución y ésta cierra el año con 9 millones de deudas
A. Beauchy / GranadA | Actualizado 01.07.2009 – 01:00
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González Lodeiro y García Santos, ayer, en la rueda de prensa en el Hospital Real.
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Facultad de Derecho.
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La Universidad de Granada (UGR) no tiene apenas margen para hacer política y prueba de ello lo dan las cuentas anuales que reflejan, entre otras cosas, que un 82% de los gastos corrientes de 2008, unos 245 millones de euros, fueron destinados a pagar los sueldos de personal. Es decir, ocho de cada diez euros los ha tenido que destinar esta institución a cubrir los salarios de los 5.621 miembros que integran el PDI y PAS universitario granadino.
Esta es una de las conclusiones que se desprende de las cuentas que hizo públicas ayer la UGR sobre el ejercicio económico de 2008, que se presupuestó a finales de 2007 en 376 millones de euros (por la anterior dirección) pero que ha sido cerrado en 568 tras la gestión llevada a cabo por el equipo de González Lodeiro en su primer año de mandato. La diferencia entre lo presupuestado y lo gastado, de más de 192 millones de euros, «ha sido posible gracias al remanente heredado del ejercicio anterior», matizó el gerente de la UGR, Florentino García Santos.
Aunque la Universidad rinde cuentas a la sociedad tras pasar varios filtros (Consejo de Gobierno, Consejo Social y la auditora externa Deloitte) todavía deberá llevar los números a la Cámara de Cuentas del Gobierno andaluz. Como institución pública tiene la obligación de mantener un equilibrio presupuestario cubriendo gastos con ingresos, «lo que nos permite -dice el gerente- no tener que hipotecar a generaciones futuras».
Pero la letra pequeña de estas cuentas dice mucho de la institución. La UGR tiene una deuda pendiente de cobro de casi 52 millones de euros, 29 de los cuales se los debe el Ministerio de Ciencia y 33 la Junta de Andalucía; y casi 10 millones de euros es la cifra de su deuda con los proveedores (2,5 millones), la seguridad social (3 millones) y Hacienda (2,5 millones en IRPF). «Pero estos diez millones de deuda los saldó al cierre de 2008», matiza García Santos.
Son más de 18 millones de euros los que ha contabilizado como superávit, pero en opinión del gerente esta cantidad no tiene trascendencia siendo la Universidad una institución pública. Lo que realmente puede utilizar la UGR es un remanente de unos 44 millones de euros que deja para autofinanciación.
La auditora Deloitte hizo ciertas matizaciones a las cuentas de la UGR de las que, según el gerente, han tomado nota. Sobre todo porque la institución universitaria ha computado ingresos europeos de los Fondos Feder que, hasta que no hayan sido liquidados, no deberían ser incluidos en el presupuesto definitivo. «Esta inversión, realizada en el Iemat y en el Instituto Mente y Cerebro, se ha publicado en el Boletín Oficial del Estado, pero la auditora nos recomienda que esperemos a su liquidación», explica Florentino García Santos.
Los gastos corrientes de la UGR en 2008 han sido de 293 millones de euros (en 2007 se quedaron en 270), que son los que recogen el gasto de Personal y el de mantenimiento de los centros, una partida que alcanza el 12% (37 millones de euros). El único gasto que ha descendido respecto al pasado año en más del 26% es la deuda contraída en 2004 con CajaGranada.
En el apartado de gastos de capital se contabilizó la mayor subida respecto a 2007 (más del 241%) en las transferencias de capital que, según el gerente, justifican la política heredada del anterior Gobierno y una promesa electoral de Lodeiro: más becas y movilidad para los estudiantes. Así, si en 2007 no superó los 819.000 euros este apartado, cuando entró el nuevo rector se alcanzó casi los 3 millones de euros. «Los gastos del programa de movilidad de estudiantes, sobre todo el relativo a Erasmus, y la ampliación del Plan Propio de Becas, tuvieron un refuerzo importante desde el primer día que aterrizamos en el Rectorado», explicó el gerente.
La conclusión es satisfactoria para la dirección, pero ahora más que nunca son conscientes de la necesidad de mantener una política de ahorro y austeridad para los próximos años.
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