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El PTS no tiene edificios para que se instalen las empresas del vivero

balance del centro de empresas del campus

El PTS no tiene edificios para que se instalen las empresas del vivero

ESTHER ONTIVEROS
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granada. Dos años y medio después de que entrara en funcionamiento el BIC (Bussiness Innovation Center), el primer edificio del Parque Tecnológico de Ciencias de la Salud (PTS), el balance de los resultados obtenidos es óptimo. En su corta existencia, este centro de empresas de innovación ha propiciado la creación de 243 puestos de trabajo, de los que más del 80 por ciento corresponden a titulados universitarios. Las 37 firmas que lo habitan facturan casi once millones de euros e invierten 4 de cada 10 millones en investigación y desarrollo (I+D). La trayectoria de muchas de las empresas de este vivero es tan fulminante que algunas se plantean ya cuál será su futuro cuando venzan los tres años de compromiso del PTS con ellas, el próximo mes de octubre.
Esta situación ya se previó en otoño de 2003, cuando se inauguró el edificio, y se creyó por solventada con la firma de un convenio a tres bandas entre las dos cajas locales, CajaGranada y Caja Rural, y la Junta de Andalucía, mediante el cual las dos primeras se comprometían a dar respaldo financiero al desarrollo de suelo industrial en el Campus. En la práctica, el acuerdo se traducía en la financiación de 30 millones de euros a partes iguales para la construcción de dos edificios de oficinas destinados a acoger iniciativas empresariales relacionadas con los objetivos del PTS: el desarrollo tecnológico, especialmente en el ámbito de las ciencias de la salud y la vida. En este contexto, las edificaciones venían a completar el ciclo para los emprendedores del BIC que, tras superar una fase inicial de tres años en el vivero, tendrían garantizada su permanencia en el PTS.

Paradójicamente, el convenio apuntaba al segundo semestre de 2004 como fecha para el inicio de la obras de los edificios y estimaba un plazo de dos años para su finalización. Es decir, a principios de este año. Lo cierto es que aún no existe siquiera un lugar concreto donde se haya previsto levantar ambos edificios, sobre una parcela de 24.000 metros cuadrados, en los que se podrían instalar unas 140 empresas. El propio gerente de la Fundación Campus de la Salud, Jesús Quero, reconocía ayer que éste es uno de los asuntos pendientes del parque. El lunes de la semana pasada fue uno de los asuntos que se debatió en la comisión de seguimiento con Miguel Ángel Serrano (gerente de la Agencia de la Innovación y el Desarrollo de Andalucía Idea, antiguo IFA) y estuvimos de acuerdo en que hay que concretar una respuesta antes de que empiecen las obras de los centros de Servilens y Rovi, afirmó.

Según Quero, la causa de que aún no se haya abordado esta cuestión es que aún no han empezado las obras de urbanización de la zona destinada a empresas privadas. Probablemente, –subrayó– cuando se retome la iniciativa habrá que reelaborar el contenido del convenio, que en su día era una declaración de intenciones, para actualizarlo a la nueva situación. Por su parte, el portavoz de CajaGranada, una de las entidades firmantes del convenio recordó que el convenio sigue vivo y que la entidad se hará cargo de la parte que le corresponda como compromiso para el desarrollo de suelo industrial en el PTS. Sea como fuere, a estas alturas del año, la posibilidad de que las empresas que han completado su ciclo en el BIC dispongan de una alternativa para instalarse en el PTS es prácticamente inexistente. Según Quero, la solución que se baraja es prolongar la estancia de estas empresas en el edificio hasta que se pueda habilitar un espacio para ellas. Lo que es seguro es que antes de que completen el tercer año allí –el próximo mes de octubre– tendremos que tener este asunto resuelto.

La imposibilidad de traslado de las firmas que cumplen su tercer año en el BIC no sólo limita su desarrollo como empresas sino que, en caso de que se prolongue demasiado, impide a nuevos emprendedores disfrutar de las ventajas de arrancar sus negocios en un centro como éste, dotado de todos los instrumentos necesarios para despegar. Los emprendedores que resultan seleccionados para ocupar alguna de las oficinas del BIC disponen de salas de reuniones, conferencias y videoconferencias, servicios de administración y gestión, tutorización de sus proyectos y acceso a fuentes de financiación específicas, entre otras ventajas. Desde el primer momento cuentan con un equipo técnico que las acompaña y asesora; no es necesario darse de alta en suministros ni pedir licencias; además, se benefician de las sinergias. Casi el 90 por ciento de las empresas instaladas en el BIC tienen relación o proyectos en común con el resto.

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