El rector exige a los estudiantes que se comporten con civismo
Los estudiantes van a ser el centro del sistema en la Estrategia Universidad 2015, la iniciativa del Gobierno encaminada a la modernización de las universidades españolas. Pero defender sus intereses y canalizar sus propuestas en la Universidad de Granada tendrán un coste que deberán asumir. Así lo advirtió ayer el rector de la UGR en su discurso inaugural. González Lodeiro se comprometió una vez más a crear una Delegación de Estudiantes y permitir la elaboración de un Estatuto propio. «En contraprestación, [los estudiantes] deberán cumplir con el compromiso académico y también ciudadano, justificando así el esfuerzo que la sociedad realiza para sostener la universidad pública», dijo el rector.
Esta advertencia a la comunidad estudiantil recuerda el convulso final de curso que sufrió el actual equipo de Gobierno de la UGR tras iniciar su andadura el pasado mes de enero.
Las denuncias del Ayuntamiento de Granada con cada botellón que protagonizaron los universitarios o las protestas contra el Plan Bolonia, que culminaron con el tortuoso encierro en la Facultad de Ciencias del Trabajo y una inspección sanitaria, son algunos de los ejemplos que pusieron en entredicho la capacidad de actuación del Rectorado que preside González Lodeiro.
«Pocas veces los universitarios van a tener tanta relevancia como la que tendrán ahora», recalcó el secretario general de Universidades de la Junta de Andalucía, Francisco Andrés Triguero.
A ellos, los estudiantes, ausentes en el acto oficial de apertura de curso, les dedicó el rector su última referencia: un recordatorio al cuarenta aniversario de mayo del 68, que supuso «un cambio en el protagonismo de la juventud europea en el plano cultural, político y social». No fue un simple cambio, sino una revolución que transformó de pleno a la Universidad en el Viejo Continente, la chispa que busca González Lodeiro para que los distintos sectores de la UGR marchen unidos en su adaptación a Europa.
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