elaboración del mapa de fosas comunes de la guerra civil
En nombre de los 4.000 fusilados
La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica ha comenzado los trabajos para elaborar el mapa de las fosas comunes de Granada
granada hoy
fosa. Barranco de Víznar, donde se sitúa la tumba de Federico García Lorca.
D.B.F.
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granada. La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ya ha iniciado los trabajos para la elaboración del mapa de las fosas comunes de la provincia de Granada. La elaboración del mapa se realizará, en una primera fase con un barrido de los registros documentales de la época –civil o militar–, además de con la recopilación de testimonios orales de testigos directos de los hechos. Se intentará localizar a los familiares de los fallecidos y se organizarán charlas y convocatorias en los pueblos para que sus habitantes narren al equipo investigador lo que recuerden de esa etapa histórica para crear un archivo oral.
Con este método de trabajo, el vicepresidente de la entidad y alcalde de Pulianas, Rafael Gil Bracero, señaló que localizaremos las fosas diseminadas en la provincia y daremos alma a los muertos, documentaremos la tragedia humana que supuso la Guerra Civil y la posterior represión en la población granadina.
En las fosas comunes granadinas se estima, según Gil Bracero, que pueden estar enterradas de 3.000 a 4.000 personas fusiladas por el bando nacional.
El principal fin de esta iniciativa, en palabras del presidente de la Asociación, Francisco González, es reconocer a estos muertos que están sin dignificar y sin recibir sepultura digna. Iniciativas como la elaboración del mapa de fosas –para el que la Consejería de Justicia de la Junta de Andalucía aportará 55.000 euros– son, en opinión de González, un primer paso para la definitiva dignificación de la memoria de los represaliados durante los días y meses posteriores al 20 de julio de 1936, cuando un grupo de militares, al mando del capitán Rojas, se incorpora desde Granada a la sublevación iniciada en el norte de África por los generales Franco y Queipo de Llano.
El proceso de investigación que, según los cálculos de la Asociación, concluirá en un año, será el punto de partida para un proyecto más ambicioso que la propia elaboración del mapa y la documentación de qué cuerpos son los que contienen. Nuestro interés es poder ir hacia otra etapa, la de las posibles exhumaciones de los restos de esas fosas comunes.
El vicepresidente de la Memoria Histórica reconoció que, sobre este punto, existe cierta controversia, al encontrarse por un lado los intereses de quien quiere desenterrar a esos fusilados y darles digna sepultura y quien no. Si hay necesidad social, que creemos que sí, y rigor científico en el proceso la exhumación se podría realizar con todas las garantías y contribuiría a esclarecer los hechos acaecidos en la época.
Además, Gil Bracero consideró que la Universidad de Granada cuenta con los métodos apropiados para intervenir en esas fosas sin tener que usar excavadoras, sin espectáculos. Francisco González, por su parte, calificó de legítimo y justo que los familiares de los represaliados por el régimen puedan recuperar los restos mortales de sus seres queridos 70 años después.