– Intensidad y altura
INTENSIDAD y altura es el título de un poema de Vallejo. Y ese, tal vez, sea el titular que deberían colocar los empleadores de una piscifactoría convertida en noticia en estos días. Los piscifactores (supongo que así se llamarán sus directivos) buscan a un doctor en Biología para ofrecerle un contrato indefinido de trabajo. Pero además del doctorado, exigen otros requisitos: que tenga carnet de conducir y coche propio; total disponibilidad de horario; informática a nivel usuario; disposición para viajar, residir o trabajar en otras zonas; que sepa (lo valoran positivamente) inglés y francés; y (esta sí es una condición imprescindible) que posea fuerza física y altura. A esta especie de superhombre, mezcla de Darwin con Supermán, los piscifactores le pagarán la irrisoria cantidad de 1.000 euros, financiados a través de un programa del Ministerio de Educación que cubre hasta el 75 % del salario. O sea, que tener a Super Darwin trabajando en la piscifactoría será un chollo.
Esta oferta laboral tan sui géneris la gestiona la Agencia de Colocación de la Universidad de Granada, y ha sido cuestionada por sindicatos e investigadores. Como afirman los primeros, en ella se excluye a las mujeres, a los hombres poco corpulentos y todas las personas de baja estatura, por muy doctores que sean. Y solicitan a la agencia que no colabore con empresas que ofrezcan este tipo de contratos, vejatorios, de discriminación, hacia los trabajadores.
Acaso lo más curioso de esta historia sea justamente la repuesta de la Agencia de Colocación: alega que su papel es sólo de intermediaria, que actúa gratuitamente, y que son los universitarios quienes deben decidir si aceptan o no el empleo. Bajo este único, exclusivo principio, una se pregunta si la agencia de la Universidad admitiría gestionar, por ejemplo, una oferta laboral como ésta: Se busca doctora en Geología para trabajar en el sótano de empresa austriaca. Contrato indefinido. Total disponibilidad de horario y disposición para residir y trabajar en el sótano durante la noche. Se requiere baja estatura y nula fuerza física. Con nociones de orientación sexual a nivel usuario. Se valora francés y habilidades domésticas.
Una piensa que las agencias públicas de empleo (la de la Universidad; pero también otras, como la del Ayuntamiento) se distinguen de las privadas precisamente porque no son simples intermediarias. Y exigen condiciones mínimas para los trabajadores en las ofertas que gestionan. Una cree que no es pedirles demasiado, sólo que tengan, ellas sí, un poco de intensidad y altura.
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