La lucha por un observatorio propio
ANIVERSARIO. Este año se cumplen 25 años desde la inauguración del Observatorio de Sierra Nevada, que celebramos con una serie de artículos que comienza hoy con un repaso a su historia
@ Envíe esta noticia a un amigo
Este año celebramos el 25 aniversario de la creación de nuestro observatorio, el Observatorio de Sierra Nevada (OSN). El OSN está situado en Sierra Nevada en la Loma de Dílar a 2.896 metros de altitud y está gestionado por el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA), perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
Para relatar los inicios del OSN se necesitarían muchas páginas: se llevó a cabo con un gran esfuerzo humano, tanto en los inicios como en la supervivencia, ya que el problema eterno del observatorio, antes y ahora, ha sido la escasa financiación. Pero valió la pena tener un observatorio propio.
Es difícil hablar del OSN sin mencionar el Observatorio del Mohón del Trigo (OMT), perteneciente al Observatorio Universitario de Cartuja, donde comenzó la actividad observacional del IAA; de hecho, observábamos en el OMT desde 1971, año en que la Universidad de Granada se hizo cargo de él. Disponía de un telescopio reflector de 32 centímetros, donado por la Universidad de Georgetown, y su principal instrumento de medida era un fotómetro fotoeléctrico con un registro gráfico, desarrollado por el Royal Greenwich Observatory (RGO). Entre las personas de ambas instituciones existían proyectos de trabajo conjunto, por lo que el material que el RGO poseía fue cedido a nivel personal a los científicos españoles. En particular, Angel Rolland facilitó la instalación de la instrumentación para fotometría fotoeléctrica, en parte gracias al gran apoyo que obtuvo del rector de la Universidad, Juan de Dios López González, que siempre ayudó al desarrollo de la Astronomía en Granada.
Difíciles comienzos. Como se puede ver, todo comenzó antes del propio Instituto. El Observatorio del Mohón del Trigo fue el primer observatorio que utilizó el recién creado IAA en Sierra Nevada, en 1975, hasta que en 1980 una rotura en el cable de acometida lo dejó inutilizado. Durante aquellos años, el OMT disfrutó de un uso muy intensivo, recibiendo frecuentemente a astrónomos invitados de otras instituciones. En particular se estableció una estrecha colaboración con el Royal Greenwich Observatory, con frecuente intercambio de personal en ambos sentidos. Fruto de aquella colaboración, en 1977 se firmó un acuerdo entre el Science and Engineering Research Council (SERC) y el CSIC, materializado en un convenio entre el RGO y el IAA para ubicar y utilizar conjuntamente un telescopio reflector de 75 centímetros en Sierra Nevada. El IAA solicitó al CSIC la construcción de un observatorio propio, rechazándose la posibilidad de reformar el OMT por no pertenecer al CSIC.
Aún no existía el IAA cuando estábamos buscando un lugar alternativo al Mohón del Trigo; se barajaron posibilidades como El Chullo o en El Almirez, picos de las estribaciones de Sierra Nevada con muy baja contaminación lumínica, pero la falta de infraestructuras y de financiación impidió la instalación en estos dos lugares. Finalmente se eligió la Loma de Dilar, en la falda noroeste del Veleta, por ser la mayor altura accesible con infraestructuras próximas (acceso, electricidad y agua), y gozar de la mejor climatología conocida.
En 1977, el arquitecto del CSIC Ignacio Otamendi y el director del IAA, José María Quintana, consiguen un presupuesto para sacar a concurso la obra del OSN. Mientras se desarrollaba el proyecto del observatorio, se iniciaron contactos con un grupo del Observatorio de Niza y se firmó un nuevo convenio entre el Centre Nationale pour la Recherche Scientifique (CNRS) y el CSIC, en virtud del cual el Observatorio de Niza cedió un telescopio reflector de 60 centímetros, una cúpula de 5 metros de diámetro y un fotómetro fotoeléctrico moderno al IAA para su uso conjunto en Sierra Nevada. Así se amplió el proyecto del nuevo observatorio a dos cúpulas, y se establecen contactos con el Observatorio de la Universidad de Copenague para la construcción de un espectrofotómetro fotoeléctrico.
El sueño de tener un observatorio propio comienza a hacerse realidad, aunque hubo muchísimos problemas durante la construcción. Fallece el arquitecto, se retrasan las obras hasta agosto de 1978, y se cierran los muros de las cúpulas en diciembre. En 1979 se paralizada la obra hasta que se hace cargo el IAA, que la termina en verano de 1980. A finales de este año llegaron los telescopios, pero debido al comienzo del invierno hubo que esperar al verano de 1981 para terminar la instalación. Se reinició la actividad observacional en 1982. Resulta difícil describir el enorme esfuerzo realizado en estos años por todo el personal del Instituto, tanto para la finalización de las obras como para la puesta a punto de los instrumentos y la confección de los programas de adquisición y reducción de datos.
En estos telescopios observamos hasta 1989, año en que terminaron sendos convenios de colaboración con el Observatorio de Niza y el Observatorio de Greenwich. En 1987 se firma un contrato entre el CSIC y la Academia China de Ciencias para la construcción de dos telescopios reflectores de 90 y 150 centímetros, que se instalan en el OSN entre 1990 y 1991.
Comenzamos a observar con los nuevos telescopios a partir de1992, hasta hoy…
Hay muchas personas a las que hay que agradecer lo que hicieron para que el OSN existiera, y no quiero dejar pasar esta ocasión para dejar escrito nuestro infinito agradecimiento a Manuel Merlo Vallejo y a Antonio Zayas Fernández de Córdoba.