Tras catorce días de aislamiento, la Universidad de Granada vuelve a estar operativa. Hoy abre por primera vez desde el pasado 9 de agosto las puertas de sus centros tal y como había previsto el Rectorado en un ambicioso plan de austeridad cuya finalidad es contener el gasto de la institución, que sufre también las consecuencias de la crisis económica.
Atrás quedan dos semanas de absoluto mutismo. Los usuarios y miembros de la comunidad universitaria granadina sólo han tenido una vía de información sobre la institución: a través de internet. La comunicación ha sido prácticamente inexistente, pues todo el personal estaba disfrutando de unas merecidas (y forzosas) vacaciones.
La «agrupación de recursos», como ha sido denominada la iniciativa por la propia Gerencia de la Universidad, ha consistido en recepcionar del 9 al 20 de agosto todas las demandas de los estudiantes desde la Facultad de Ciencias. De esta forma no sólo se han ahorrado recursos, sino que han «minimizado las deficiencias derivadas de la dispersión geográfica y el disfrute de las vacaciones del personal», según reza en el folleto que ha elaborado la UGR para informar a la comunidad universitaria de esta medida sin precedentes.
Alumnos con asignaturas pendientes han deambulado estos días por los campus en busca de un acceso a las bibliotecas de sus centros sin ningún éxito. Contrariados al ver todas las puertas cerradas se quejaban de que el ahorro económico se haya enfocado de este modo, perjudicando principalmente a los estudiantes.
Aunque ellos no han sido sólo los afectados. Cuando la Gerencia de la UGR anunció a finales de 2009 que iba a cerrar sus puertas en verano, los trabajadores, a través de los sindicatos, manifestaron su desacuerdo porque no se les daba opción a elegir las fechas de sus vacaciones y se les imponía unos servicios mínimos.
Pero las cuentas no salían (la UGR informó en junio que necesitaban más de 600.000 euros para hacer frente a las nóminas) y su transparencia cayó la boca a todo el personal. El PAS aceptó reducir los servicios extraordinarios y los docentes saben que tendrán un límite en las sustituciones.
Hoy se deja atrás un cierre con el que la Gerencia pretendía ahorrar unos 300.000 euros y que volverá a repetirse en Navidad. No obstante, la apertura de los centros no se efectúa en su totalidad. Hasta este viernes, sólo permanecerán abiertas las instalaciones y edificios entre las 8.00 y las 15.00, limitándose la atención al público de 9.00 a 14.00.