En el caso de las chicas esta probabilidad es el triple, según un estudio de la UGR
Los adolescentes practican más ejercicio cuando sus padres y hermanos lo hacen también, una probabilidad que se incrementa el doble en el caso de los chicos y el triple en las chicas. Además, la actividad física en padres y hermanos mayores tiene una asociación positiva con la de los chicos (con los familiares del mismo sexo) mientras que a las chicas le influye positivamente la actividad física de cualquiera de sus familiares y amigos, según se desprende en un artículo publicado en la revista Journal of Sports Sciences por investigadores de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad de Granada (UGR).
En la actualidad, según señalan en el artículo, existen multitud de factores en el entorno que pueden influir en la conducta y en los hábitos de los jóvenes: que sean físicamente activos puede estar influido por la disponibilidad de espacios o instalaciones para hacer ejercicio, por la climatología, o por las personas que hay alrededor y que actúan como agentes socializadores.
El estudio realizado por los científicos de la UGR analiza la posible relación entre la práctica de la actividad física de agentes socializadores en su entorno más próximo (padre, madre, hermano mayor, hermana mayor y mejor amigo) y el nivel de actividad física en adolescentes españoles.
En este trabajo se muestran datos de 2.260 adolescentes procedentes de cinco ciudades españolas, entre ellas Granada, con edades entre 13 y 18,5 años, que participaron en el estudio Avena (Alimentación y Valoración del Estado Nutricional de los Adolescentes españoles, financiado por el Ministerio de Sanidad).
La actividad física, que se evaluó tanto en los adolescentes como en los familiares y amigos mediante cuestionarios, mostró como resultado sobre esta muestra representativa a nivel nacional que cerca del 60% de los adolescentes españoles se puede considerar físicamente activo.
Otra de las conclusiones es que el nivel de actividad física de los adolescentes españoles es bajo en relación a las recomendaciones mínimas para obtener beneficios para la salud.