– Los ecos artísticosde una generación
La colección de arte contemporáneo de la Universidad de Granada (UGR), con un fondo de más de mil de obras, cuenta ya con un catálogo de lujo en el que tienen cabida las piezas que más de 200 artistas de todas las disciplinas y estilos han donado en los últimos años. Reflejo de la cultura universitaria contemporánea, el catálogo es el primer ladrillo de aquello en lo que aspira a convertirse esta colección de arte: un espacio dinámico, variopinto, divergente y multidisciplinar que una propuestas de todos los ámbitos, según destacó el director del Secretariado de Artes Visuales, Escénicas y Música, Ricardo Marín.
El catálogo es el resultado visible de un ambicioso proyecto que se lleva gestando durante los últimos siete años a partir de la propuesta, el empeño y el tesón del fotógrafo Francisco Fernández por crear en el seno de la Universidad una colección de obras capaz de recoger los ecos artísticos del entorno más inmediato y representar y defender las creaciones más novedosas de los autores de Granada para toda la sociedad.
Enraizada en los procesos de formación y de investigación que la UGR lleva a cabo en diferentes ámbitos del conocimiento, esta colección de arte contemporáneo se sitúa a la cabeza de las iniciativas culturales universitarias en España, según enfatizó el rector, David Aguilar. De hecho, pocas instituciones cuentan en su haber con obras de autores de prestigio tan reconocido como los artistas Vicente Brito, Santiago Ydáñez, Pedro Garciarias, Jesús Zurita, Cayetano Aníbal, Marite Martín-Vivaldi, Asunción Jódar, Julio Juste, Ángel García Roldán, Francisco Lagares, Joaquín Roldán o Andrés Monteagudo, junto a piezas donadas por el diseñador de moda Jesús del Pozo o el peluquero Antonio Panizza.
La colección de arte contemporáneo se estructura en torno a quince apartados que aluden a los distintos orígenes de las piezas. Así, existe un fondo general, dos especiales y doce carpetas temáticas que reúnen todas las obras que han llegado a la colección fruto de donaciones de artistas vinculados con Granada o la UGR, a través de exposiciones, certámenes y proyectos culturales organizados por la Universidad o mediante donaciones de coleccionistas privados.
Aunque, lo que distingue a esta colección por encima de todo es su incuestionable compromiso y valor humano junto a la indudable calidad artística, según reiteró la vicerrectora de Extensión Universitaria y Cooperación al Desarrollo, María José Osorio. El equipo integrado por Ricardo Marín, Francisco Fernández y los profesores Antonio Martínez Villa, Francisco José Sánchez Montalbán y Ángela Olalla ha puesto en este tiempo todo su trabajo, conocimiento, ilusión e intuición al servicio de la colección de arte, apostando en todo momento por los jóvenes valores, y así poder hacer realidad algo que en un principio parecía imposible.
La colección se expuso por primera vez en el Crucero del Hospital Real en julio de 2002. A partir de ahí, se ha podido ver en un total de 33 ocasiones a través exposiciones tanto en Granada como en otras ocho ciudades españolas y europeas, porque el gran objetivo de la colección es crear un fondo que no se limite a aglutinar obras de arte, sino que permita dar a conocer las creaciones y contribuir a su proyección. Esta colección de arte, que tiene muchos frentes abiertos en diversas disciplinas, busca reflejar todo lo que debe ser la cultura universitaria contemporánea, aseveró Ricardo Marín.
En este sentido, la colección ha recibido un impulso determinante en los últimos años. Una parte importante de las obras se ha llevado en dos ocasiones al Parlamento Europeo de Bruselas, al tiempo que se han realizado iniciativas de colaboración e intercambio con universidades de países de todo el mundo, que han podido conocer directamente la apuesta de la UGR por la investigación, la experimentación y la creación artística.
La colección es, esencialmente, una apuesta clara por el futuro. Sus inicios han sido con piezas modernas, muchas de ellas creadas ya en el siglo XXI, y todas comparten no sólo su intención de perdurar en el tiempo, sino de servir de exponentes de la cultura universitaria contemporánea. En ella no tienen cabida los límites; reflexiones históricas, disertaciones geográficas, trayectorias literarias, investigaciones arqueológicas, conmemoraciones políticas… y, por supuesto, creaciones artísticas de vanguardia.
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