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Malabares en el Carmen Rodríguez-Acosta

Malabares en el Carmen Rodríguez-Acosta

Un programa de actividades lúdicas durante todo el domingo festejó el Día Internacional del Museo

pepe torres
actividades. Mimos y clown animaron ayer las diversas estancias del museo.

G.H.
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GRANADA. Aunque el Día Internacional de los Museos se celebrará en todo el planeta el próximo jueves 18 de mayo, los responsables del museo de la Fundación Rodríguez-Acosta aprovecharon ayer el sosiego del domingo para anticipar la fiesta, especialmente con actividades dirigidas a sus futuros visitantes: el público infantil.
La tradicional suelta de globos que cada año simboliza la jornada de puertas abiertas de este centro se celebró a mediodía pero el museo abrió sus estancias desde primera hora de la mañana. Un programa de visitas guiadas por especialistas permitió al público acercarse a lugares tan emblemáticos del museo como los jardines del carmen, la biblioteca o incluso realizar una aproximación al Instituto Gómez-Moreno. De guiar por estos intinerarios artísticos se encargaron algunas personalidades del mundo universitario y cultural, como Domingo Sánchez Mesa, catedrático de Historia del Arte, Javier Gallego Roca, catedrático de Arquitectura o Manuel Casares Porcel, profesor del Departamento de Botánica de la Universidad de Granada.

Otros mentores fueron José Manuel Pita, catedrático de Historia del Arte y la arquitecta Mónica Aróstegui, que está participando activamente en el Plan Director de Rehabilitación del Carmen Rodríguez-Acosta. Las visitas se desarrollaron durante la mañana y la tarde con una frecuencia de media hora.

Los más pequeños pudieron comprobar que un museo es un centro que cambia todos los días y que siempre tiene sorpresas que ofrecer. Ellos mismos cambiaron de apariencia gracias a las máscaras que se repartieron en el museo, mientras que los primeros malabaristas soltaban al aire sus objetos y lanzaban sus chistes y ocurrencias entre los asistentes.

Para los más creativos se habían organizado una serie de talleres que permitían experimentar con materiales poco comunes en la pintura. También se podían aprender malabares, en recordatorio de los personajes de circo y los acróbatas que inspiraron en otro tiempo la obra de reputados pintores y artistas. Los más habilidosos se marcharon del museo con el orgullo de haber trazado en el aire exitosamente algunos ejercicios para iniciados.

En el museo no faltó la aportación de la palabra, algo de lo que se encargaron los cuentacuentos, mientras que clown y mimos distraían la atención de otros jóvenes visitantes con sus alegres representanciones.

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