– Médicos granadinos luchan contra el cáncer en Bolivia.
El cáncer de cuello de útero es un problema realmente serio en Bolivia. Cada día mueren de dos a tres mujeres por esta causa y es el segundo país del mundo en el que tiene mayor incidencia, por detrás de Haití. Son datos como para ponerse a trabajar y el de la prevención es el campo más adecuado para hacerlo.
El Centro de Iniciativas de Cooperación al Desarrollo (Cicode) de la Universidad de Granada, el Hospital Universitario San Cecilio de Granada y el Perpetuo Socorro de Badajoz cooperan con el Instituto Oncológico del Oriente Boliviano en una iniciativa pionera: un programa que se desarrolla en en la región de Santa Cruz y que busca que las mujeres se hagan análisis citológicos para detectar lesiones que potencialmente podrían desembocar en un tumor.
Los primeros resultados son esperanzadores: en un centro de salud de Santa Cruz -la segunda ciudad del país, con millón y medio de habitantes- sólo 12 de cada cien mujeres se hacían ese diagnóstico citológico. En sólo cinco meses, ese porcentaje llega ya casi al 30 por ciento. El objetivo, no obstante, es acercarse al setenta por ciento.
Javier Esquivias, coordinador del proyecto que dirige Francisco Nogales, aporta unos datos esclarecedores. Mientras que la media de mujeres afectadas por cáncer de cuello de útero es en España de 6,6 por cada cien mil, allí es de 58,1, y el índice de mortalidad es aquí del 2,2 y en Bolivia, del 22,2. Por eso es fundamental realizar muestras, ver qué alteraciones han tenido esas mujeres y actuar, explica.
En el mismo equipo trabaja Yanneth Mollinero, doctora boliviana que ha estado tres meses en Granada familiarizándose con técnicas de biología molecular y de creación y mantenimiento de banco de datos. Ambos se muestran muy satisfechos de una cooperación que, resaltan, beneficia a todos. La médico asiente cuando su colega comenta que no se busca ayudar a nadie, sino enriquecernos todos, darle al término globalización un matiz no economicista, sino de universalización solidaria.
También coinciden en que el proyecto debe mantenerse. Queremos consolidarlo, porque allí ya tenemos gente formada y una estructura creada, sugiere Esquivias. Mollinero incide en lo mismo y hace hincapié en que, cuanto más tiempo esté vigente, más fácil será que las bolivianas se familiaricen con tan saludable costumbre. Ahora hay algunas a las que se les hace un diagnóstico y se les propone un tratamiento, pero que luego no vuelven, resalta.