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Miles de jóvenes abarrotan la ‘feria de la emigración’

Trabajar de lo que sea y donde sea. Con este espíritu se acercaban ayer miles de universitarios y egresados procedentes de diferentes puntos de Andalucía a la Feria Internacional de Empleo Universitario, que se celebra hasta hoy en Fermasa. El reclamo era tentador: conseguir un trabajo de su especialidad. Un sueño casi irrealizable para los jóvenes recién titulados en España.

Con la misma fórmula empleada en los últimos once años, en el recinto de Armilla se ubicaron casi medio centenar de estands de empresas nacionales e internacionales y once Eures (red de empleo europeo) dispuestos a recoger miles de currículos y a entablar entrevistas in situ con los aspirantes.

«¿Eres de Jaén?», «¿quieres tirar por el sector de la banca?», «¿te atreverías a hacer ahora mismo una prueba de inglés?»… estas preguntas se las hacía una empleada del departamento de Recursos Humanos de Northgate Arinso a un joven ingeniero que trataba de dejar su currículum en la empresa. Él ha tenido suerte, porque su titulación es una de las más demandadas en la Feria junto al de informático.

Pero un grupo de pedagogas buscaba en el área de informática otras opciones a las expuestas en la Feria. «Sólo demandan titulados de Ciencias, aquí no hay nada para nosotras», decía resignada María del Carmen Ruiz.

Una consultoría como Altran revelaba a través de una empleada lo que buscan: universitarios que hayan cursado Telecomunicaciones. En la edición pasada recogieron más de 300 currículos y sólo hicieron dos contrataciones, pero la mayoría de los aspirantes creen que eso es suficiente para amortizar su presencia.

Con paciencia, se acercan a todos los estand donde dejar las referencias. Algunos van a por todas y se lanzan a entrevistas con el personal que les recibe dispuestos a realizar cuantas pruebas se les demande. El idioma es el mayor filtro que se presenta en esta Feria. Y no vale con cualquier nivel. En Nestlé, por ejemplo, advertían que lo mínimo que exigen para coger el currículum es un First o Advance.

Precisamente fomentar la internacionalización es uno de los grandes objetivos que persigue la Universidad de Granada con la organización de este evento. Los universitarios granadinos, al igual que el resto de los andaluces, han sido siempre muy reticentes a completar su formación fuera de España y mucho menos estaban dispuestos a trabajar en el norte de Europa. Pero la precariedad del mercado laboral ha hecho mella en estos planteamientos y ya es más difícil encontrar a un estudiante que no haya realizado parte de su formación en el extranjero.

Las mayores colas se concentraban ayer frente a las Fuerzas Armadas y el Eure de Francia. «A mi madre le da algo si me ve apuntarme al Ejército», decía una chica al tiempo que dejaba sus referencias. «Ahora no podemos permitirnos el lujo de seleccionar ofertas de trabajo», decía otra, arquitecta, también interesada en las Fuerzas Armadas. El capitán José Sacristán informaba de las pruebas que debían realizar y los requisitos que exigen. Sobre la vocación es claro: «no todos empiezan amando un oficio».

Ante los Eures se sucedían las entrevistas más duras. Francia es la primera vez que tenía representación en la Feria y se notaba el tapón de titulados que aspiraba a un puesto en el país galo.

Por último, visita obligada a la Consejería de Empleo que, aunque tenía operativa su red informática a ratos, trataba de informar como podía de los servicios a los jóvenes.

Con sus pequeñas limitaciones, nadie cuestiona que esta Feria es una buena fuente de reclutamiento de personal para las empresas y una buena forma de entrar en contacto con el mercado laboral para los jóvenes. El pasado año se realizaron más de 14.000 contactos y 526 derivaron en contratos, y en esta edición no parece que los números vayan a ser menores. Hoy queda otro día para intentarlo.

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