Inicio / Historico

Obstáculos en la Universidad

Obstáculos en la Universidad

El Defensor del Pueblo andaluz advierte en su último informe de la necesidad de completar la accesibilidad de los 336 discapacitados que estudian en la UGR · Las principales barreras son «normativas, organizativas o de infraestructuras»

Entrar en la facultad, tomar un café entre clases, ir a la biblioteca o simplemente ir al servicio puede ser una tarea titánica para más de 300 estudiantes de la Universidad de Granada (UGR). Han pasado 16 años desde que se aprobó el decreto 72/1992 en el que se exigía a los centros docentes una progresiva adaptación de sus edificios públicos y todavía están los deberes por hacer en Granada.

El último informe que ha publicado el Defensor del Pueblo andaluz, José Chamizo, llamado Universidades y Discapacidad, concluye que hoy en día los universitarios que sufren alguna discapacidad cuentan con mejores medios que sus antecesores, pero todavía se enfrentan a muchas barreras que «comportan auténticos incumplimientos de la legislación vigente en materia de derechos de este colectivo».

El pasado curso fueron 336 los alumnos discapacitados que estudiaron en algún centro de la UGR, mayoritariamente hombres (172), en edades comprendidas entre 18 y 22 años (89), con una discapacidad física (181), y estudiantes de Ciencias de la Educación (39), según los datos proporcionados por la Oficina de Asistencia Social dependiente del Vicerrectorado de Estudiantes.

El estudio del Defensor del Pueblo concluye que en la UGR «existe una buena accesibilidad de entornos, aularios y espacios docentes e instalaciones complementarias, a excepción de los señalados como negativos por los propios centros».

Esos puntos negros están localizados principalmente en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, que carece de un acceso adaptado en el Salón de Grados; Documentación, con una difícil accesibilidad de su entorno; Medicina, que no cuenta con una vía adaptada a la cafetería; y Derecho, que tiene un entorno difícil y no permite a los discapacitados entrar en la cafetería o en la secretaría.

Aunque la mayor denuncia que recibe la institución superior granadina no está en las barreras arquitectónicas, sino en la adaptación de sus estudios a cualquiera de las discapacidades detectadas: física, auditiva, visual o psíquica. «Salvo algunos casos puntuales, la mayoría de las veces no se contemplan», apunta el informe hecho público a principios de enero. En este apartado destaca la Facultad de Bellas Artes, que sólo cuenta con megafonía; Ciencias del Trabajo y Ciencias de la Salud, que únicamente adaptan los exámenes; y Económicas y Empresariales, Filosofía y Letras, Medicina, Odontología y Arquitectura, que no consideran necesaria esta medida. Es un ejemplo a seguir la Facultad de Derecho y, en cierta forma, Ciencias de la Educación, Documentación y Ciencias de la Actividad Física y el Deporte.

Otro de los aspectos valorados en el análisis son los servicios específicos para la atención del alumnado con discapacidad, entre los que se citan los servicios de apoyo y los órganos de evaluación, planificación o seguimiento. Ni Ciencias del Trabajo, ni Medicina, ni Odontología, ni Ciencias de la Salud, ni Filosofía y Letras cuentan con alguno de estos servicios. Esta última además destaca por carecer de una de las medidas más secundadas: los cupos de reserva para discapacitados. El propio Chamizo ha dicho que los principales obstáculos a los que se enfrenta este sector de la sociedad son de carácter «normativo, organizativo o de infraestructuras». Eso sí, «todos los alumnos de la Universidad de Granada obtienen exención de tasas y cupos de reservas, de acuerdo con su normativa interna».
Descargar