«Quiero concienciar al investigador de la necesidad de llegar a la empresa»
La Oficina de Transferencia de Investigación de la Universidad de Granada ha creado 18 patentes y 29 nuevas empresas en el año 2008, unos resultados muy por encima de la media andaluza y nacional
A la Universidad se le asignan varias funciones: la docencia, la investigación y la transferencia de conocimiento, tecnología y de la ciencia creada por sus investigadores. La última función se delega a la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI), que se encarga de la gestión de la oferta y la demanda tecnológica, de la propiedad industrial e intelectual a través de las patentes, de la creación de empresas basadas en el conocimiento y de la promoción y organización de eventos. Desde el curso pasado, Jesús Chamorro, un joven profesor e investigador de Inteligencia Artificial, se encarga de su dirección.
-¿Qué lugar ocupa la Universidad de Granada en la creación de patentes a nivel nacional?
-Granada es la tercera en creación de patentes. Sólo la Complutense de Madrid y la de Barcelona están por delante gracias al fuerte tejido empresarial que las arropa. Aquí, aun teniendo más dificultades en el entorno, se crece ante estas dificultades. En el 2008 llevamos 18 patentes, de las que se han internacionalizado un 50% y se han licenciado [patentes alquiladas o compradas por empresas] cuatro.
-¿Eso significa que tiene un buen potencial investigador?
-La UGR tiene un potencial realmente admirable, yo estoy muy orgulloso de mi Universidad; pero el investigador muchas veces se queda en el artículo. Yo quiero concienciarlos de que es necesario que den a conocer su conocimiento, que lo transmitan a la sociedad. Ahora se están dando cuenta y están haciendo patentes.
-Estas patentes revierten económicamente en la Universidad, ¿no?
-Con las licencias la Universidad recupera algo de lo que ha invertido, pero todavía la cultura de transferencia es muy joven, aunque el balance es positivo en los 20 años de vida que tiene la OTRI.
-¿Cuántas empresas se han creado arropadas por la OTRI, y qué modelo está funcionando mejor?
-En los tres últimos años se han creado más empresas que en todos los años de la Universidad. Se han generado 29 empresas, una cifra muy alta si se tiene en cuenta que la media andaluza está en un 3,67 y la nacional, en 2,5. El modelo que mejor funciona es el mixto, formado por investigadores y empresarios. En este caso, el investigador participa como socio y aporta la tecnología y el conocimiento; y los emprendedores son los socios que se dedican a la gestión. Este modelo permite dar salida a jóvenes que acaban su máster o doctorado con otras alternativas distintas a mandar su currículo.
-¿Qué proyectos tiene en marcha para este curso?
-El más importante es la Ruta Emprendedora, que tiene como objetivo involucrar a los vicerrectorados de Investigación, de Grado y Posgrado y de Estudiantes en la creación de empresas. Es decir, involucrar al investigador, al alumno de máster y al de últimos cursos de grado a través de los vicerrectorados a los que está ligado. Así, dentro del máster se incluiría una relación con el Parque Tecnológico en tres fases: en la primera a través de visitas de situación, el alumno tomaría contacto con gente que ha estudiado lo mismo que él y ahora desarrollan su propia empresa; la segunda fase sería un taller de cómo hacer una empresa; y la tercera incluiría prácticas en las propias spin-off.
-Ser emprendedor es una buena idea, pero necesita de una gran inversión económica, ¿cómo lo solucionan?
-Cuando el emprendedor llega a la OTRI le vamos llevando de la mano. Tenemos tres tipos de ayuda. La primera permite estudiar la viabilidad, ver si tiene mercado. Si el estudio es favorable, hay ayudas para la constitución y creación de empresas. Y hasta que crecen, les damos ayudas para su promoción. El dinero invertido se ha triplicado en tres o cuatro años. Esto significa que las administraciones también han potenciado estos proyectos I+D colaborativos.
-¿Cómo es la relación empresa-Universidad?
-La Universidad ya sabe lo que necesita el tejido empresarial y se lo ofrece; y la empresa también comienza a darse cuenta de cuáles son las particularidades de la Universidad y se está adaptando a ella. Así, estamos todos muy coordinados y trabajando bajo el mismo paraguas, luchando por el mismo objetivo: que la sociedad se nutra del buen trabajo de los investigadores, y poder llegar a cualquier pueblo y ayudarle a que su cultivo mejore en producción con un proyecto de investigación desarrollado en la Universidad.
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