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‘Sin traer el pasado al presente no se hace un país’

Taty Almeida abre el ciclo de ponencias que la Universidad organiza para analizar la memoria histórica en Argentina

El sentimiento de dolor por la pérdida de un hijo es idéntico en Argentina, en España o en cualquier otro país del mundo. Ese drama no se llegará a terminar nunca pero si hay un camino para que se acerque al fin pasa por saber, por conocer al menos y si es posible hacer justicia. Esa es la idea de Taty Almeida, una octogenaria miembro del colectivo Madres de la Plaza de Mayo de Argentina, que ayer abogó por mantener la memoria histórica para cerrar heridas: «Sin traer el pasado al presente no se hace un país», dijo.

Almeida, que habló del papel de este colectivo para defender los derechos humanos y lograr justicia para los miles de detenidos desaparecidos durante el genocidio argentino, participó en una charla en la Universidad de Granada con la que se inicia un programa de actos organizados en colaboración con la Asociación Argentinos en el exterior-Andalucía y la Secretaría de Cultura de la República Argentina. «Queremos que los jóvenes conozcan la historia. Un país que olvida lo que ocurrió corre el peligro de que vuelva a ocurrir», recalcó Almeida, quien recalca que el objetivo del ciclo es abordar la cuestión de la Memoria Histórica a través de la experiencia argentina.

En una emotiva intervención, Almeida recordó que Alejandro, el segundo de sus hijos, estudiante de Medicina y militante político de 20 años, desapareció un día de junio. «Me dijo que no iría a trabajar para preparar un parcial y nunca más supe de él. Se convirtió en uno más de los detenidos desaparecidos».

La activista también recordó que en abril de 1977 catorce madres de detenidos desaparecidos decidieron juntarse para exigir, en la Plaza de Mayo y frente a la Casa Rosada, que sus hijos y nietos volvieran a casa.

«En ese momento estaba prohibida la reunión de más de tres personas. Fueron los agentes los que dijeron que caminaran de dos en dos y empezaron las rondas a la plaza que aún se celebran cada jueves para pedir justicia», relató Almeida.

Almeida dijo que los juicios que se iniciaron en 2005 contra los genocidas han permitido cerrar heridas y ha marcado ese camino de lucha como la cicatrización idónea de las heridas.

Las actividades para reivindicar la memoria histórica argentina continuarán con otras dos charlas en noviembre y diciembre, una muestra con imágenes de los desaparecidos y actuaciones teatrales.

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