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Tres personas distintas forman parte del ‘falso’ Príncipe de Viana

El estudio realizado por expertos de la UGR y otras instituciones revela que los restos óseos de la momia fueron manipulados para reconstruir un cuerpo.

Se ha roto para siempre el mito del Príncipe de Viana. En tres pedazos, para ser más exactos. Y además, de tres personas distintas que, para colmo, nada tenían que ver con el verdadero noble. Diez años de estudio han hecho falta para desmontar la mentira que alguien construyó hace años, hueso a hueso. Un investigador granadino, Miguel Botella, ha formado parte del equipo que, con las nuevas técnicas y el análisis de ADN como aliados, ha logrado sacar a la luz la verdadera historia de una momia hecha a medida de su propio mito.

Desde la Edad Media descansaban en el tarraconense monasterio de Poblet los restos de un centenar de personas que vivieron entre los siglos XII y XV. La investigación hoy ha aportado datos nuevos sobre la vida de entonces y especialmente, diferencias importantes entre los nobles y los sirvientes. Los primeros sufrían más fracturas, explica Botella, y los segundos, más enfermedades de desgaste, como la artrosis.

Entre esos restos se encontró una momia que se atribuyó al famoso Príncipe de Viana, hijo de la reina Blanca I de Navarra, y como tal se consideró. Sin embargo, las pesquisas de un grupo de investigadores han concluido que no hay rastro del Príncipe en los restos, algo que ha sido posible al compararlos con los atribuidos a Blanca I, que se encuentran en Segovia, y con los de otros familiares como la zarina Alexandra de Rusia, el Duque de Edimburgo y Joan de Hasburgo. «Se puede tener una certeza del 99\’9%», afirma Botella.

Hasta aquí se podría tratar de una simple confusión con otra persona, pero no es el caso. El estudio, en el que además de Botella, han participado Assumpció Malgosa, de la Universitat Autónoma de Barcelona, y la historiadora Mariona Ibars, demuestra que la momia «está formada por restos de tres personas distintas», explica el investigador granadino. En algún momento alguien manipuló los huesos y dio forma a una momia destinada a «representar» al desaparecido Príncipe.

¿Y por qué alguien haría algo así? «Para crear un símbolo del nacionalismo catalán», propone como explicación el antropólogo. Y como los símbolos sirven como tales siempre que alguien cree en ellos, durante años esa momia cumplió con su papel. Aunque hoy la investigación haya revelado finalmente su secreto.
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