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Un libro analiza los archivos de los conventos de clausura locales
G. H.
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granada. La Universidad de Granada ha publicado un libro sobre el archivo en los conventos de clausura femeninos de la capital granadina. Su autora, María Luisa García Valverde, describe minuciosamente siete monasterios y conventos femeninos de la Granada de finales del siglo XV y principios del XVI, a través de un volumen con más de 300 páginas.
La doctora María Luisa García Valverde amplía el contenido de su tesis doctoral en el libro El archivo en los conventos de clausura femeninos de Granada, publicado por la Editorial Universidad de Granada, en su Biblioteca de Humanidades, y bajo la dirección de los profesores María Pinto Molina y Antonio Ángel Ruiz Rodríguez.
Según el profesor Vicente Pons Alós, los inventarios que la autora del libro aporta son la punta del iceberg de un trabajo amplísimo de búsqueda, identificación, clasificación, ordenación y catalogación de la documentación de los diferentes monasterios, labor no exenta de problemas, dadas las particularidades de la vida monástica y las dificultades de acceso.
Para el profesor Vicente Pons, de la Universidad de Valencia, la historiografía reciente ha abandonado un tema habitual en la década de los sesenta: el estudio de los monasterios. Los cartularios y especialmente las colecciones diplomáticas altomedievales monásticas han sido durante un largo periodo objeto de paleógrafos, archiveros y diplomatistas en el conjunto de los trabajos históricos.
Sin embargo, pocas son las investigaciones sobre los monasterios y conventos en época moderna, más allá de problemas puntuales vinculados a la historia agraria y el mundo señorial, o de momentos concretos, como los inicios del s. XIX y la Desamortización. Estas carencias historiográficas se debían a la falta de trabajos archivísticos de descripción de estos fondos documentales monásticos.
Según María Luisa García, la Granada de finales del siglo XV y comienzos del XVI fue, sin duda, un símbolo para toda la Cristiandad Occidental, a la vez que pronto se convirtió en centro de la cultura y del arte renacentista, donde se daban cita los pensadores, las ideas y los artistas más representativos del momento. Era la nueva ciudad ideal para experimentar las ansias de renovación de la vieja Europa. Y es que la ciudad recién conquistada comenzaba su andadura con el espíritu impulsado por los tiempos modernos, época del despertar de la conciencia nacional, de la crítica subjetiva y del humanismo secularizante frente al universalismo y clericalismo que dominó la gastada Edad Media.
Así, según la autora del libro la reforma religiosa, junto con la reducción de la díscola nobleza y la expulsión de los árabes, fueron los medios utilizados por los Reyes Católicos para conseguir la unidad territorial que fue, a la postre, su razón de estado. Fernando e Isabel contemplan la entidad política que debían gobernar como una comunidad que exigía un signo igualatorio, un aglutinante común. Creían que sólo la unidad católica, con exclusión de cualquier otra fe, podía dar a su comunidad la estabilidad, el orden y la solidez que deseaban. Como fácilmente se puede comprender, la aplicación de estos conceptos comporta incalculables consecuencias en todos los campos de la historia española, no sólo durante la Edad Moderna sino también Contemporánea.