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– Asesores ambientales plantean más limitaciones de tráfico para depurar el aire de la capital

La situación orográfica de Granada, encajada entre montañas, pondrá difí­cil las cosas al Ayuntamiento para tomar una decisión que ayude a mejorar la calidad del aire. El intenso tráfico de la capital genera partí­culas carbonadas, hidrocarburos y aerosoles que se acumulan en la ciudad generando masas de aire estancas que contaminan la atmósfera.

Pero este hecho no es exclusivo de la ciudad de la Alhambra. El 80 por ciento de las grandes ciudades españolas tienen que hacer frente a este problema, pero en Granada la situación geográfica complica más la solución. De ahí­ que la Agenda Local 21 haya decidido iniciar un proyecto para analizar desde 2002 la calidad del aire en la ciudad. Según el profesor del departamento de Fí­sica Aplicada de la Universidad de Granada, Diego Pablo Ruiz, e integrante del estudio, la única alternativa para mejorar la calidad del aire en Granada pasa por limitar el uso de vehí­culos en la ciudad.

Ocurre en Londres y en otras ciudades europeas donde durante ciertos dí­as de la semana se prohibe circular con el coche por el centro de la ciudad. Sólo hay una solución viable para dejar de superar los límites de partículas establecidos y es reducir las emisiones. No podemos cambiar la orografí­a ni mover las masas de aire, explica el profesor de Física Aplicada.

Ese control en la emisión de partículas será fundamental para minimizar el impacto ambiental y para la salud de los habitantes.

El estudio de la Agenda Local 21 ha logrado aunar a varias instituciones con el objetivo de mejorar la calidad del aire de la capital. El Centro Andaluz de Medio Ambiente (CEAMA), la Delegación de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, el servicio de protección ambiental del Ayuntamiento de Granada y varios asesores técnicos trabajan desde mayo en la recogida de datos.

El resultado final será la caracterización de las partí­culas en el término municipal y su relación con los distintos focos emisores y el diseño de estrategias para su minimización, explican los autores del proyecto en su memoria.

Para determinar la procedencia de los aerosoles atmosféricos el equipo empleará un sistema que ya utiliza la NASA. Por su parte, el Centro Andaluz de Medio Ambiente ya está utilizando un sistema llamado LIDAR, que consiste en lanzar un gas a la atmósfera y analizando cómo rebota en la luz durante la noche permite medir la concentración de partículas en el aire.

En los datos a analizar se incluye la información que ofrece la Junta de Andalucía a través de sus mediciones y los resultados de los análisis químicos de los muestreos de las partículas del aerosol atmosférico que se han venido realizando desde 2005.

El proyecto dispone de un plazo de ejecución inferior a los doce meses y tiene vocación de continuidad, es decir, que las mediciones se irán haciendo periódicamente para ir analizando cómo evoluciona la calidad del aire en la ciudad. De esta forma se podrá actualizar el diagnóstico ambiental de la ciudad para obtener nuevos datos en los que basar las propuestas que van a definir posteriormente el nuevo Plan de Acción.

Para que el estudio vea la luz será necesaria una inversión presupuestaria de 46.000 euros. Pero el proyecto sobre calidad del aire no es el único que se está llevando a cabo en la ciudad. Hay otro en marcha para mejorar la gestión de residuos con un presupuesto inicial de 32.000 euros.
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