– Crece la concienciación para hacer de internet un entorno más accesible.
Miguel Gea explica a los diseñadores web las pautas para que puedan navegar por la red colectivos con discapacidad psíquica o sensorial y la gente mayor.
Internet ha supuesto una de las mayores revoluciones tecnológicas de las últimas décadas, pero millones de personas en todo el mundo han estado aisladas de lo que se cocía en la red hasta hace poco. No obstante cada vez se hace más patente la necesidad de convertir el entorno web en un espacio accesible para todos, incluyendo la gente que está aquejada de algún tipo de dolencia o poseen alguna discapacidad que les impide un correcto uso del ordenador y de internet.
El curso sobre Diseño y uso de sitios web incidió ayer en esta cuestión. Miguel Gea, director del Departamento de Lenguajes y Sistemas Informáticos de la Universidad de Granada, habló ayer a los alumnos sobre las pautas que debe seguir el diseño de una página web para que ésta sea accesible para todos.
Diversidad de problemas
Gea indica que «a veces no se tiene en cuenta el público al que va dirigido una página web», y es que no en vano los problemas con los que se pueden encontrar muchos para acceder a sus contenidos son varios. No se trata sólo ya de gente con alguna discapacidad, como pueda ser la ceguera o el retraso mental, o de gente que ha perdido facultades a causa de la edad. También hay que tener en cuenta que los equipos informáticos que puede haber en otros países interesados en acceder a páginas españolas quizá no tengan potencia suficiente para ver con fluidez las páginas si éstas están muy recargadas con contenidos o animaciones.
Las medidas que hay que tomar según el problema al que se enfrente un colectivo u otro para acceder a una página son muy diferentes, aunque las pautas generales las marcó hace pocos años el organismo W3C, encargado de homogeneizar y estandarizar todo lo relacionado con la accesibilidad en la red de redes. En el caso de las personas ciegas existen herramientas que leen e interpretan los contenidos de texto e imagen y ayudan a la navegación. Por ello en una página adaptada a invidentes el texto debe ser siempre legible y fácilmente interpretable por el usuario. En el caso de los sordos, asimismo, indica Miguel Gea que es recomendable no incluir demasiados enlaces en una página, ya que facilita su comprensión.
Para los mayores resulta adecuado un diseño basado en la sencillez, muy intuitivo y fácil de leer (los problemas de vista son comunes con edad avanzada), con letras con alto grado de contraste y sin serif, más fáciles de leer.
Discapacitados psíquicos
En el caso de las personas con discapacidad intelectual se suele prestar una atención mucho más personalizada, puesto que no todas tienen las mismas dificultades. Por ello en el diseño suelen colaborar profesionales como pedagogos o psicólogos, que ayudan a adaptar el diseño a las capacidades concretas de una persona. Miguel Gea indica que cada vez hay más sensibilización desde las empresas de software y organismos. «Hace cinco años nadie hablaba de ello, ahora sí porque es una necesidad, debido a un público cada vez más creciente».