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De cabeza por el champú para caballos

Hace unos meses lo conocían muy pocos, pero hoy en día es uno de los productos más buscados en farmacias, en pequeños comercios y en grandes superficies, pero también en las clínicas veterinarias y en las tiendas de animales. El champú para caballos se ha hecho famoso y muchas personas lo tienen en la estantería del baño, a pesar de que, en principio, no era un producto que se fabricara pensando en humanos.
El champú que ya han utilizado muchos no tiene registro sanitario, por lo que en principio no es apto para ser utilizado en humanos. Lo que sí tiene es el registro zoosanitario, que lo autoriza para ser usado solo en animales. Aún así, las ventas de este producto han subido considerablemente. Paloma tiene una clínica veterinaria y dice que las ventas han subido de manera «exagerada». Los encuentras en la misma estantería que los productos para perros y gatos, con un precio que va desde los 8 hasta los 12 euros, aunque hay supermercados que los están vendiendo más barato. En las tiendas de animales también los hay, con un diseño menos cuidado pero con las misma recomendación por parte de quien lo vende. «Mi hija lo utiliza desde hace meses y tiene el pelo mucho más bonito», dice convencida la dueña de uno de estos establecimientos.
El secreto
La clave del éxito parece que está en la biotina, una vitamina que se utiliza en algunos productos que actúan contra la caída del cabello. Pero no está comprobado que el pelo deje de caerse. «Si frena la caída del cabello es solo porque actúa contra el exceso de grasa y eso hace que se caiga menos el pelo», aclara Paloma.
De hecho, es muy improbable que un champú pueda frenar la caída del pelo. Agustín Buendía, dermatólogo y profesor del Departamento de Medicina de la Universidad de Granada, explica que este producto «no puede frenar la caída al actuar solo en la parte externa del pelo». Tampoco se conoce que efectos puede tener este champú, ya que no está testado en humanos, por lo que no hay conclusiones al respecto. «No hay estudios que demuestren que resuelven una patología, puede que dé más brillo y que deje el cabello más brillante, pero nada más», sentencia Buendía.
Además de las clínicas veterinarias, algunas farmacias lo tienen en sus expositores, ya que están autorizadas a vender productos para animales. «Nosotros lo vendemos para caballos, pero otra cosa es lo que haga la gente con el producto, eso no se puede controlar», dice Inmaculada, empleada de una farmacia.
En los supermercados
Algunas grandes superficies también lo han incluido. Es un tipo de champú muy parecido al que se usa para caballos. No es exactamente el mismo producto, pero es un reclamo efectivo. En el recipiente se puede leer que el producto contiene biotina, pero no aparece escrito que el champú sea para caballos. Solo se muestra una cabeza de equino que puede sugerir que se trata de un producto semejante al otro. La similitud llega hasta el punto que el fabricante del champú que vende al supermercado y a las clínicas veterinarias es el mismo, aunque aseguran que los productos no son iguales, al estar uno destinado a los animales y otros para personas.
Guillermo Picabea, veterinario del laboratorio fabricante, dice que el aumento considerable de ventas en clínicas veterinarias hizo que una cadena de supermercados se interesara por el champú. Ante la oferta, la empresa cambió algunos elementos para hacerlo apto para el consumo humano.
De dónde viene
Aunque no se sabe con certeza de dónde procede el gran éxito que está cosechando este producto, los peluqueros han realizado una labor importante a la hora de promocionarlo. Distintas fuentes coinciden en que los clientes de las peluquerías empezaron a acudir a clínicas veterinarias y a tiendas de animales aconsejados por muchos peluqueros, que también lo utilizaban en sus establecimientos. Aunque en tiendas especializadas de Granada no venden el producto y ni siquiera están decididos a comercializarlo.
Hay quien también lo ve como una moda, uno más de esos productos estrella que aparecen por arte de magia y que alcanzan un gran éxito de ventas en pocos meses. Ejemplos no faltan, como la baba de caracol, el aceite de argán, o las bayas del goji. Por su parte, las organizaciones de consumidores aún no se han pronunciado sobre este producto, argumentando que aún es pronto para conocer qué efectos puede tener en las personas que lo utilizan.
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