Denuncian deficiencias en los servicios de la Hoya de la Mora
Turistas y vendedores del complejo recreativo de Sierra Nevada critican reiteradamente la falta de servicios de limpieza y exigen un mayor control de los negocios ilegales de la zona
Denuncian deficiencias en los servicios de la Hoya de la Mora
La falta de papeleras provoca inundaciones de basura en el complejo. / IDEAL
Los comerciantes de la Hoya son los encargados de recoger la basura día tras día «Con una inspección dos tercios de los comerciantes saltaron como chinches»
Varios comerciantes de la Hoya de la Mora denuncian que esta zona recreativa de Sierra Nevada «se está convirtiendo en un auténtico estercolero sin que las administraciones hagan nada al respecto». Son los vecinos y comerciantes de la Hoya los encargados de limpiar la basura que dejan los visitantes día tras día. «Llevamos 40 años recogiendo la porquería que dejan los turistas, que no es poca. Esto parece tercermundista, nadie se responsabiliza de la limpieza», protesta uno de los vendedores de las tiendas, que exige al alcalde de Monachil, José Luis Samos (PSOE), «medidas urgentes».
Los terrenos forman parte del término municipal de Monachil, y son a su vez propiedad de Cetursa y de la Universidad de Granada. De cualquier manera, lo cierto es que ninguna de las entidades ha puesto al servicio de la Hoya de la Mora un servicio público de limpieza. «Lo único que pedimos es la instalación de más papeleras, aseos públicos y responsables de limpieza», añade otro vendedor.
Falta de servicio(s)
La otra cara de la moneda es la de los turistas, que se ven atraídos por los buenas referencias que han escuchado del lugar y que en cambio se quedan cuanto menos sorprendidos a su llegada.
Pedro Arresa, presidente de la asociación de senderistas malagueños \’el caminante\’ nos cuenta su experiencia con el mal servicio que recibió cuando subió con su asociación la semana pasada: «Una de nuestras socias quiso tomar un chocolate en un bar y cuando quiso ir a orinar le dijeron que no disponían de servicio y la mandaron al albergue universitario». La cosa no acabó ahí. La malagueña se encontró en la puerta del albergue con un cartel que rezaba: \’Sólo para clientes\’, y no la dejaron entrar. Y es que los responsables del albergue «están hartos» de que llegue gente al albergue que no pernocta allí, «sólo porque las tiendas no quieren o pueden instalar los aseos». Total, a la socia no le quedó otra que orinar detrás de un coche.
Pedro Arresa está ahora dispuesto a mover cielo y Sierra hasta que se solucionen estas deficiencias y a encontrar responsabilidades, «a los sujetos que le hicieron pasar semejante bochorno a mis socios».
Con la basura ocurre más de lo mismo. Arresa sanciona las denuncias de los comerciantes: «Había basura por doquier y, para colmo, no encontramos ninguna papelera donde tirar siquiera el vaso de plástico del dichoso chocolate que había pedido la socia». Después de varios minutos con el recipiente en mano y a la vista de las circunstancias «también optamos por tirarlo al suelo». El presidente de la asociación tiene claro que «al final siempre pagan los mismos. Imagine un autobús que viene desde Málaga o Cáceres para disfrutar de la nieve y se encuentra con esto».
Irregularidades
Es otro tipo de limpieza el que más preocupa a este grupo de comerciantes: el de negocios ilegales. Y es que «la mayoría de los quioscos y tiendas de la zona no cuentan con los requisitos de licencia para su apertura».
Uno de los comerciantes que sí posee licencia de apertura en la zona relata lo acontecido dos sábados atrás cuando realizaron una inspección de trabajo: «Nadie se lo esperaba. Más de dos tercios de los vendedores saltaron como chinches cuando vieron llegar a los inspectores. Por algo será, ¿no? Necesitamos estar aquí correctamente».
Entre las principales irregularidades que se detectan están la falta de un puesto de socorro que cubra la zona y el uso de quioscos como si de tiendas se tratase; esto es, sin las adaptaciones de seguridad e higiene correspondientes: extintores de fuego, escaleras de emergencia, aseos o iluminación. «En uno de los establecimientos a los que fuimos para pedir un café ni siquiera tenían agua corriente y tenían que echar de botellas el agua para el café», comenta indignado Arresa.