– El campus de Cartuja dispone de más de 30.000 metros para poder edificar.
La UGR ha terminado ya el proyecto de adecuación de aceras y la nueva iluminación que costará 600.000 euros. Los alumnos se quejan de la falta de seguridad.
El campus de Cartuja junto al de Fuentenueva es el que alberga más universitarios y el más señero de la Universidad de Granada (UGR), pero sus infraestructuras no son tan boyantes. El acerado está en malas condiciones, la iluminación también y algunas facultades y escuelas tienen importantes problemas de espacio. En estas fechas que oscurece tan pronto los alumnos se quejan de falta de seguridad y de farolas en gran parte del campus. En varias ocasiones han robado en diferentes centros. Los alumnos se ven además obligados a utilizar el autobús urbano.
La vicerrectora de Patrimonio e Infraestructura de la institución universitaria granadina en los últimos cuatro años, Elena Díez Jorge, explicó ayer a este periódico que el proyecto de adecuación del campus de Cartuja ya está terminado, aunque no se ha incluido en este ejercicio económico. El citado proyecto contempla la adecuación de las aceras y la renovación de la iluminación. El presupuesto estimado supera los 600.000 euros.
Algunas áreas en las que hay más necesidades se localizan entre la Facultad de Filosofía y Letras y Odontología. El plan de ordenación del campus de Cartuja se aprobó en 2006 y, según la responsable universitaria la intención es que el proyecto se ejecute en 2008. Cuando se revisó en 2006 el documento con el que se trabajó era de la década de los ochenta, según Díez Jorge. «Que yo sepa no se había aclarado la edificabilidad. No estaba claro porque no se había hecho», matizó.
Actuaciones
En lo referente a la edificabilidad, en Cartuja se concentran las facultades con mayores problemas de espacio, la vicerrectora dijo que quedan libres entre 30.000 y 34.000 metros cuadrados. Unos entre la Facultad de Psicología y Farmacia y otros próximos a la Facultad de Filosofía y Letras, en un montículo próximo a ésta. Díez Jorge mantiene sobre el futuro de este campus que es necesario a la hora de planificar nuevas construcciones sentido común y reflexionar bien. Recordó que en el citado campus está el monasterio de la Cartuja y hay otros bienes culturales y protegidos como el colegio Máximo, los hornos romanos, la acequia de Aynadamar o los hornos del siglo XVI.
«Hay que pensar», reiteró Díez Jorge mientras destacó que «abogo por la prudencia». En este sentido, dijo que antes de empezar a hacer módulos se debe pensar bien qué se quiere.
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