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El legado Benítez Carrasco

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El legado Benítez Carrasco
Los herederos del poeta granadino donan al Museo Casa de los Tiros los originales, manuscritos, fotografías, cartas y demás fondos documentales
JUAN LUIS TAPIA //FOTOS: IDEAL / GRANADA

El poeta granadino Manuel Benítez Carrasco, durante uno de sus recitales.

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FONDOS

FONDOS
F Lugar: Museo Casa de los Tiros.

F Originales: Más de un centenar, la mayor parte de ellos manuscritos.

F Fotografías: Unas cien fotografías tanto familiares y retratos como de los diferentes recitales del poeta.

F Documentos: Reseñas de prensa, programas y carteles.

F Publicaciones: La mayoría de sus obras editadas.

«Objeto de estudio»
LOS herederos del poeta Manuel Benítez Carrasco (Granada, 1924) han donado su legado a la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía en Granada. De este modo, el Museo Casa de los Tiros acogerá los fondos documentales del autor granadino.

Del legado del poeta destacan los 110 originales de sus obras, manuscritos en su mayor parte, que suponen una parte significativa de la gran producción poética y narrativa del autor granadino. Los fondos documentales también incluyen un total de 184 cartas y tarjetas postales remitidas por el poeta a familiares y amigos, lo que permite conocer la personalidad de Benítez Carrasco más allá de su obra. Los fondos comprenden también cerca de un centenar de fotografías, entre las que se incluyen retratos familiares y de su infancia, imágenes con amigos y de recitales del poeta.

Además, el Museo Casa de los Tiros albergará entre los fondos del poeta granadino reseñas de prensa, programas y carteles que recogen sus intervenciones públicas, y ejemplares de la mayoría de sus publicaciones, algunos de ellos dedicados por el autor. La faceta discográfica de este autor está representada a través de una serie de grabaciones de sus recitales poéticos y una serie de partituras en las que el escritor colaboró como letrista.

El poeta Manuel Benítez Carrasco obtuvo el mayor reconocimiento a su obra en América Latina, donde residió durante 36 años. Era uno de los poetas más representativos de la corriente del neopopularismo y excelente recitador de gran fama en Andalucía e Hispanoamérica, concretamente en México, país en el que vivió durante 27 años. Poseedor de numerosos premios y reconocimientos a su labor creadora y difusora de la poesía, Benítez Carrasco nació en el granadino barrio del Albaicín en 1924, donde transcurrió su infancia en plena plaza de San Miguel Alto. Inició su carrera poética en su juventud, en torno a la revista Vientos del Sur, donde publicó su primer poemario titulado Primavera Breve. En 1943 obtuvo el primer premio de Teatro de Escuadra con Luz de amanecer. Posteriormente, la revista Norma de la Universidad de Granada le concedió el primer premio por la novela corta El último sacrificio.

En esos años, Benítez Carrasco concurrió a numerosos premios y certámenes literarios, tendencia que más adelante no volvería a repetirse en su posterior actividad literaria. De este modo logró la Flor Natural de Torrelavega (Santander) con el poema Grito al niño de oro y barra; la Flor Natural de Úbeda por Salmo al agua preciosa; y el primer premio de unos juegos florales en Granada por Oración de las cosas pequeñas.

Como otros muchos artistas y escritores granadinos de su misma generación se trasladó al Madrid de finales de los años cuarenta y comienzos de los cincuenta, donde se dio a conocer en el Teatro Lara con el espectáculo poético Alforjas para la poesía, en el que demostró no sólo sus dotes poéticas sino declamatorias. De este periodo son sus libros La muerte pequeña (1948), El oro y el barro (1950), Frente al toro y el poema (1952) y Diario del agua (1956). En su faceta de recitador ofreció sus primeros espectáculos poéticos en los teatros de La Comedia y Español, así como en el barcelonés Palacio de la Música, con un gran éxito de crítica y de público, lo que le valió en 1953 la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Las Américas

Esta doble cualidad de poeta y excelente declamador y difusor de la poesía le llevaría a América, en un primer viaje a Argentina, en 1949, ciudad en la que se instaló varios años y donde apareció la segunda edición de Muerte pequeña. En 1955 marchó para Cuba, en la que diariamente mostró sus trabajos en un programa de televisión, llevando la poesía a las pantallas y siendo una especie de embajador andaluz en la isla caribeña.

A petición insistente del público vio la luz el libro La barca, con una selección de sus mejores poemas, edición que se repetiría en Ecuador, Argentina, México, España y Puerto Rico, y que llegaría a alcanzar dieciséis ediciones. Regresó nuevamente a Argentina, lugar que le sirvió de centro de operaciones para desarrollar su actividad en el resto de Hispanoamérica. Su periplo continuó por Chile, Uruguay, Perú, Colombia, Ecuador, Puerto Rico y Miami, para recalar de manera más continuada en México, donde residiría cerca de treinta años.

El poeta granadino conseguiría en México su total reconocimiento con numerosas ediciones de sus poemarios y la aparición del libro Caminante (1981), así como de una Antología Poética (1986), De ayer y de hoy (1994). La presencia de Andalucía en su vida y obra, a pesar de la distancia y las constantes estancias en México, su segunda patria, es permanente. Basta leer uno de los primeros poemas de Benítez Carrasco La muerte pequeña, para darse cuenta de cómo este poeta lleva muy dentro la presencia andaluza.

Benítez Carrasco regresó a Granada, donde ofreció numerosos recitales poéticos. En noviembre de 1999 fallecía este poeta a los 75 años de edad, a consecuencia de una larga enfermedad. Ahora, la familia del poeta dona a la ciudad de Granada, tantas veces cantada por Benítez Carrasco, su legado documental.

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