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El original de ‘Poeta en Nueva York’ se exhibirá en el Centro Lorca

– El original de Poeta en Nueva York se exhibirá en el Centro Lorca

La reedición de la obra póstuma de Federico se celebrará con un gran simposio y una exposición que viajará por Granada, Madrid y EE UU El documento desaparecido fue comprado en una subasta en 2003.

La Fundación Federico García Lorca prepara para 2009 la edición definitiva de Poeta en Nueva York, basada fielmente en el texto original perdido durante décadas y que los herederos del poeta compraron en una subasta en 2003, según avanzó ayer El País. Este acontecimiento editorial se celebrará con un gran simposio en el que diversos especialistas analizarán la influencia de este libro en el arte universal y una exposición de textos y dibujos del poeta junto a obras inspiradas por él. La sobrina del poeta, Laura García Lorca, confirmó ayer a IDEAL que este encuentro se desarrollará tanto en Nueva York como en Madrid y en Granada. Además, la ciudad andaluza será el destino final de este poemario que Federico jamás vio publicado: como el resto de los fondos que posee la Fundación, se trasladará al Centro Lorca que se construye en la Plaza de la Romanilla.

El anuncio de la publicación se produce cuatro años después de que los herederos del poeta adquirieran en una polémica subasta en Londres el texto original, una especie de proyecto poético compuesto de versos manuscritos, mecanografiados o impresos en revistas, notas, correcciones e indicaciones sobre el contenido, el orden y la estructura del poemario. El legajo recuperado constaba de 26 páginas escritas a mano y 96, en letras de molde.

La familia de Federico siempre ha insistido en que este documento, que el poeta entregó a su editor y amigo José Bergamín semanas antes de morir, no era un manuscrito, sino un original o, en palabras de Manuel Fernández Montesinos, presidente de la Fundación, un «mapa del libro».

El original de Poeta en Nueva York está siendo estudiado por algunos de los principales expertos en la obra lorquiana, entre ellos el catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid Mario Hernández, el profesor de la Universidad de Boston Christopher Maurer o el director del departamento de Literatura Española de la UGR, Andrés Soria Olmedo.

Muchas dudas

La directora de la Fundación resaltó ayer que el interés del legajo perdido y encontrado radica en que refleja el dinamismo del proceso de creación. En la dedicatoria de uno de los capítulos, Federico escribió y tachó: A Vicente Aleixandre (dos veces), A Eduardo Ugarte, y, finalmente, dejó A Concha Méndez y Manuel Altolaguirre. Laura García Lorca aseguró que este hallazgo confirma el buen proceder de José Bergamín. «Se discutía si había publicado el libro tal cual lo había concebido García Lorca o había hecho una interpretación del original entregado», explicó.

En ese sentido, Mario Hernández reconoció que el original que el poeta le dejó a Bergamín «era un poco anómalo: nadie lleva a la imprenta un libro en el que dice Este poema está en tal revista; búsquese o Este poema manuscrito que ni siquiera está a limpio va en tal capítulo. Es el clásico original que se entrega a un editor que es amigo».

Para el catedrático de Literatura Española de la UAM, este «proyecto poético» salido de manos del autor y «truncado por la muerte» es «un elemento valiosísimo para entender lo que un gran escritor quiso hacer con su obra y lo que dejó de hacer porque ya no pudo». Que se siga reconstruyendo la obra de un autor desaparecido hace 70 años, dijo, es «un caso muy singular en la historia de la literatura universal».

Christopher Maurer, hispanista de la Universidad de Boston (EE UU), aseguró a IDEAL que Poeta en Nueva York «será siempre una obra inconclusa porque García Lorca no tuvo la oportunidad de terminarla: se publicó sin que el poeta pudiera dar al libro un orden definitivo, dar a los textos otra revisión, corregir las pruebas, crear o aprobar su diseño, supervisar la impresión…».

A su juicio, Federico no creía en versiones definitivas: «Creía, como poeta, en el movimiento; defendía el derecho del poeta a contradecirse, a querer otra cosa». Prueba de ello, apuntó, son las diversas versiones que realizó de algunas obras teatrales, como La zapatera prodigiosa, y poéticas, por ejemplo sus Suites.

Para Maurer, el original encontrado «posee un valor incalculable», ya que permitirá a los especialistas -y citó en concreto a su colega Mario Hernández- «captar con gran precisión, como en una instantánea fotográfica, el estado textual de ese libro en un momento definido. Refleja, de la manera más clara y fiel, cierta versión del libro».

Fotos y dibujos

En la exposición también tendrán cabida otros hallazgos recientes de la época del viaje a América, como una carta de Federico a su familia en la que subraya la importancia de la educación musical de sus sobrinas, y que fue encontrada entre los papeles de su hermana Isabel, fallecida en 2002. La Fundación ha encontrado fotografías del poeta en familia y ha adquirido un dibujo que le hizo a su amigo el pintor argentino Jorge Larco en una edición de Romancero gitano.
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