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Elena Martín Vivaldi y Extramuros

– Elena Martín Vivaldi y Extramuros

EXTRAMUROS es la aventura literaria de un grupo de personas unidas, sin distinción de edad, disciplina o residencia, por el amor a la cultura en general y a la literatura en particular. Como todo grupo que se precie, debe ser capaz de asumir aciertos y errores en su trabajo, como también en sus componentes. En ese sentido, es de personas cabales saber reconocer a quien lo merece, estén o no entre nosotros.

Elena Martín Vivaldi (1907-1998) es uno de los nombres más importantes de la poesía granadina y española del pasado siglo. Su obra no ha dejado de ser alabada ni destacada tras su desaparición y si Extramuros le dedicaba un número especial en 1997, cuando todavía estaba entre nosotros, ahora que se cumple un siglo de su nacimiento no podía hacer menos. No ha querido José Ignacio Fernández Dougnac volver a reunir artículos y firmas en su honor, sino que ha optado por el trabajo de recuperación archivístico, que por profesión tanto estimamos, para hacer una incursión en el legado que se custodia en el Archivo Universitario de Granada, esperando tesis y ensayos que perpetúen su nombre. Felicidades a José Ignacio por la selección y por permitirnos conocer los originales de Elena, reconocer su letra, y rememorar con ella otras y otros compañeros de viaje, como Trina Mercader, quien tan ligada está a esta otra orilla del Estrecho desde la que escribo estas líneas.

El suplemento especial y todo el número participan del magnífico diseño de una revista que, tanto por presentación como por contenido, merece la admiración de cuantos la ven. Felicitaciones a quienes la hacen posible.

En su número 41-42, cuyos ecos de exitosa presentación en Granada pululan por páginas de diarios y agencias en la web, volvemos a disfrutar de la poesía de firmas como las de Rodríguez Búrdalo, Julio Alfredo Egea, Ricardo J. Barceló, Jenaro Talens, Rafael Delgado Calvo-Flores o Josefa Parra. Hay también numerosos artículos y diferentes prosas, cuya maquetación permite enriquecer las páginas de la publicación con ilustraciones que no son otra cosa que la incursión, siempre cuidada, de la vida artística que nos rodea. L a cubierta está basada en un diseño de Brazam y en el interior componen una imaginaria galería de arte obras de Ismael Gómez de la Serna, Teiko Mori, Cayetano Aníbal, Rafael Revelles, Marite Vivaldi, José María Guadalupe, Emilio Peregrina o Antonio Salvador. Del mismo modo, la música, de la mano de Andrés Gómez Martínez, nos ilustra sobre el origen del Jazz, el género que ha vertebrado la investigación más multicultural del siglo XX. ¿Qué placer, una revista que no se olvida de la sal de la vida! Dos secciones compiten para traer al lector lo más interesante del mercado literario, sin sujeciones a editoriales o distribuidoras, con la libertad de ser la revista o sus colaboradores quienes deseen dar a conocer la obra que reseñan.

El número se cierra con unas magníficas páginas del Patronato Cultural F.G.Lorca que dan cuenta de las actividades que la impagable institución granadina desarrolla por la promoción del escritor granadino y el mundo en el cual se desenvolvió. Además del Patronato han colaborado para hacer realidad a Extramuros la Delegación de Cultura y Patrimonio del Ayuntamiento de Granada, la Obra Social de CajaGranada y el Archivo General de Ceuta. Si comenzábamos estas líneas con un homenaje en la nostalgia a Elena Martín Vivaldi, no podemos terminarlas sin hablar de otros dos que con discreción y estilo se incluyen en las páginas de Extramuros. Me refiero, en un caso, al reconocimiento realizado a Rafael Rodríguez Almodóvar, organizado por un grupo de escritores, con el apoyo de la Academia de Buenas Letras de Granada y la Universidad granadina, que se suma al reconocimiento hecho al presidente del Consejo Editorial de Extramuros, recientemente, en Jerez, en la Real Academia de San Dionisio. En el otro caso, más triste, el recuerdo a quien tantas veces colaboró en sus páginas, y cuyos libros Duendes y leyendas de Granada, Entre fogones o Alquimia, la magia líquida quedarán huérfanos de continuación. Adiós emocionado, por tanto, a Antonio Díaz Lafuente, apreciable autor e inestimable contertulio. Esperemos que, muy pronto, Extramuros vuelva a los anaqueles de las librerías con un nuevo número tan apreciable como el presente. Difícil prueba que se renueva cada cuatrimestre.

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