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Espléndido Fernando Belda

Espléndido Fernando Belda

ES como ir a una fiesta donde el único requisito para poder entrar lo marca ser muy guapo. Cada uno de los retratos resulta igual de hermoso que el de al lado y no se sabe cuál es más bonito. A lo largo de sus cuadros, Fernando Belda (1923-1997) brindó un homenaje a la belleza de la mujer y del paisaje. Fueron muchos los personajes de la sociedad granadina a los que Belda retrató. Anoche, todo ese esplendor se abrió a los ojos de Granada en el Centro Cultural Gran Capitán.

Fernando Belda se negó a exponer en vida. «Mejor cuando me muera», decía siempre. Ahora, once años después de su muerte se ve cumplido un deseo y una aspiración de su mujer Marichón Ruiz-Jiménez y de su hija María José. Es precisamente el retrato \’Marichón con pañuelo\’ el que ilustra la portada del catálogo que se ha hecho para que esta muestra, la primera y única de Belda, quede para la posteridad. La labor de investigación y localización de la obra ha sido ardua. Fueron Marichón y María José las guías a través de familiares y amigos para descubrir la prolífica obra del pintor granadino. El profesor de Historia del Arte de la Universidad de Granada, Antonio Calvo Castellón, comisario de la exposición junto a Rafael Ruiz Pablos, también se ha volcado en este proyecto que, desde el primer momento, contó con el apoyo entusiasta del concejal Juan García Montero.

La exposición también ha sido posible gracias a la buena disposición de todos los prestadores, tanto familiares como particulares, así como los organismos y entidades que poseen en sus colecciones alguna de sus obras, en su mayor parte retratos. La Universidad de Granada, el Colegio Oficial de Notarios, Caja Granada, la Abadía del Sacromonte, la Diputación o el Ayuntamiento han cedido generosamente los lienzos que se les ha solicitado. «De estas obras destaca un cartel de la Feria del Corpus de 1997 que se editó como homenaje al artista, fallecido ese mismo año, un espléndido retrato del Rey o el Réquiem por un paisaje donado por Belda a la Real Academia de Bellas Artes Nuestra Señora de las Angustias, con motivo de su ingreso como académico», comentó Ruiz Pablos.

La sala del Centro Cultural Gran Capitán se llenó anoche de amigos y parientes, no sólo de la familia Belda sino de las personas retratadas en los cuadros, como Miriam López Burgos, encantada de ver a su madre, Francisca del Barrio, inmortalizada por Belda con una preciosa camisa de gasa y los labios en rosa. «Mi padre, Francisco López Burgos y Fernando Belda eran grandes amigos. Era una pandilla estupenda, todos muy bohemios, a la que también pertenecían Antonio Moscoso, Manuel Rivera, Aurelio Ruiz del Moral, entre otros», comentó Miriam. Con la emoción en los ojos, la esposa del artista, Marichón, lo recordó como «una persona excelente, gran amigo de sus amigos, con un estupendo sentido del humor y de la ironía».

El profesor Antonio Calvo Castellón llevó a cabo una semblanza de Belda en la que destacó su trayectoria humana y artística. «Su rigurosa autocrítica le llevó a no exponer individualmente», dijo Calvo Castellón ante el numeroso público que asistió a la inauguración.

Belda fue un enamorado de Granada como dejan traslucir los cuadros expuestos en el Centro Cultural Gran Capitán. Como pintor y como granadino se opuso a todo lo que atentara contra la belleza de la ciudad.
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