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Expertos en la vida, novatos en las aulas

GRANADA
Expertos en la vida, novatos en las aulas
El Aula de Mayores se destapa como un proyecto de éxito en su décimo aniversario
M. VICTORIA COBO //FOTOS: CELIA MONDÉJAR / GRANADA

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UN grupo de estudiantes se arremolina junto a un tablón de anuncios de la facultad de Medicina. Son novatos o borregos, como se conoce a los alumnos de primero. Se preguntan entre ellos cuál es el aula donde deben empezar las clases y la respuesta es unánime, «el aula cinco». Esta escena no se diferencia mucho de las vividas en todos los centros universitarios en estos días, con una única salvedad. Los estudiantes superan todos los cincuenta años, aunque la ilusión y los nervios son los mismos que si tuvieran dieciocho.

Ayer fue el primer día de clase para estos alumnos veteranos, una promoción que celebra el décimo aniversario del Aula Permanente de Formación Abierta, conocida como el Aula de Mayores. Diez años que han servido para afianzar el proyecto que surgió con ciertas dificultades, pero que se ha convertido en una de las apuestas de la Universidad.

Aprender no tiene edad

Carpeta en mano, como mandan los cánones, cientos de alumnos de este aula esperaban desde bien temprano la hora de aumentar sus conocimientos. Y es que a ilusión no les gana nadie. Entre ellos había parejas que llegaban de la mano, otros que aparecían un poco despistados, los más tímidos que se sentaban solos por no conocer aún a nadie, y los dicharacheros que a los pocos minutos ya conocían a la mitad de sus compañeros. Pero había algunas escenas que resultaban especialmente tiernas. Una de las alumnas, de pelo cano, llegaba de la mano de su nieta, que quería acompañarla en su primer día de cole. Con infinita ternura le llevaba la carpeta, de donde sacó el programa para decirle la asignatura que le tocaba ese día.

Y no se equivoquen, no se trata de personas que no tengan estudios. Valga Julia Alonso como ejemplo. Esta riojana afincada en Granada es licenciada en Medicina y además no aparenta tener edad para estar matriculada -en esa circunstancia había más de uno y de dos-. En su caso, tras haber criado a cuatro hijos, decidió apuntarse al Aula de Mayores porque «me interesa mucho aprender, y todo lo desconocido». En su primer día admitía estar «alucinada» de la cantidad de alumnos que atrae esta oferta universitaria.

Junto a ella estaba Susana Fernández, una estudiante veterana que había decidido volver a primer curso «porque me interesa mucho el arte y la música, que es asignatura de este año». Ella compaginará las clases con su trabajo como ATS.

Otra de las alumnas de primer curso que aparecía radiante era María Antonia, delineante que dejó de trabajar hace poco en telefónica. Con una sonrisa de oreja a oreja decía que se siente «joven en todos los aspectos».

Pero si había alguien radiante y que desprendía entusiasmo, esa era la profesora encargada de dar la bienvenida a los alumnos de primero. María del Mar Morales, que ha formado parte del Aula de Mayores desde el primer año, es la profesora de Salud. «Vengo feliz y contenta. Es un proyecto del que me siento orgullosa como parte de la Universidad», señalaba. La docente quería hacer hincapié en la integración de estos alumnos en la comunidad universitaria y de los beneficios que tiene para ellos sus asistencia a las clases. «El Aula de Mayores ha sido un camino de rosas, y hemos podido dejar atrás las espinas», concluía.

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