Fallece el \’catedrático del aceite de oliva\’
Un trabajador incansable. Una persona querida por la comunidad universitaria granadina y por la del resto de las universidades andaluzas y españolas. José Mataix Verdú, catedrático de Fisiología de la Universidad de Granada (UGR), llamado por algunos el \’catedrático del aceite de oliva\’, falleció ayer. Al recordar a este gran maestro se pueden recoger muchas cosas de las que se han escrito sobre él, pero quizás haya algunas frases que den una buena imagen de lo que era. Esas frases son: «Nadie se quería perder sus clases». «Es un gran maestro, un gran investigador y una gran persona».
Ayer, miembros de la comunidad universitaria granadina no dudaban en destacar que el catedrático José Mataix es -aún no se habían hecho a la idea del pasado- una gran persona, un gran trabajador y un docente que «ha hecho mucho por la Universidad granadina». Un gran educador que dicen se preocupaba por sus alumnos y porque al igual que él se comieran el mundo. Ha impartido clases en esta institución granadina, desarrollado investigaciones y también ha defendido las bondades del aceite de oliva en cursos de la Universidad Internacional de Andalucía
y en otros muchos centros y universidades.
José Mataix Verdú también ha sido miembro de las Sociedades de Fisiología, Bioquímica, Nutrition Society (Sociedad de Nutrición de Inglaterra), de la European Academy of Nutritional Sciences, del Comité Científico de la Sociedad Española de Nutrición y de la Fundación para el Desarrollo y Promoción del Olivar y del Aceite de Oliva. A este largo listado se suman otras como la Fundación Española de Estudios Lácteos y fue académico de la Academia Iberoamericana de Farmacia. Son sólo algunos de los cargos y premios porque hubo más.
En el último recuento de sus publicaciones y tesis, para el homenaje que le hicieron en el mes de abril en el Rectorado de la Universidad granadina, se explicaba que ha dirigido alrededor de medio centenar de tesis doctorales. También fue coordinador general del Plan Nacional de Educación Nutricional y Medalla de Oro del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos. En abril le dieron el \’Profesor Gregorio Varela\’ a la trayectoria profesional en el campo de la alimentación y nutrición.
Nutricionista
En la Universidad granadina también participó en la creación del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos. Su currículo y trayectoria como investigador es muy amplia. A los premios y trabajos ya relatados, el profesor Mataix suma otro quizás más importante que todos los mencionados anteriormente: ser considerado un buen y gran maestro. A los alumnos les gustaba ir a sus clases. Querían aprender con él y de él. Mataix deja discípulos y compañeros de profesión que fueron sus amigos en la institución universitaria granadina y en otros
centros universitarios.
La Universidad granadina le debe mucho. El propio rector Francisco González Lodeiro en el homenaje de abril en sus palabras de agradecimiento destacó que «difícilmente la UGR sería lo que es hoy sin José Mataix». Ostentó varios cargos en la institución universitaria granadina, abrió el camino a la de Almería y Jaén, y además supo seguir siendo un gran maestro. Fue vicerrector de Investigación y Planificación Docente durante seis años en la época de Vida Soria. En el homenaje de abril estuvieron presentes los últimos cinco rectores de la institución universitaria granadina.
Hizo importantes contribuciones al mundo de la nutrición y fundamentalmente al del aceite de oliva. Fue un gran defensor de las bondades del \’oro verde\’ y en todos los cursos en los que participó lo
destacó y lo recordó. Ahora sus discípulos y «amigos» como los llamaba deberán seguir el camino trazado. Ayer Juan Francisco García Casanova, profesor de la UGR y amigo de Mataix, recordaba el gran interés del catedrático de Fisiología en que la investigación que se realizaba tuviera una repercusión en el desarrollo de la región y el país. Mataix, que era murciano, hizo grandes esfuerzos porque el aceite de oliva no fuera estudiado sólo por científicos extranjeros sino también españoles y fundamentalmente de la tierra en la que se produce.
La Universidad pierde un gran maestro e investigador, y Conchita, su mujer, y las tres hijas del matrimonio, que el día del último homenaje estaban en la primera fila muy orgullosas, un gran ser humano. A esa gran persona también la pierde la Universidad. José Mataix, Pepe como le decían sus amigos, era una persona alegre y siempre transmitía positivismo. Ayer, sin embargo, se fue con la pena de no poder conocer a su nieto, su hija Beatriz está embarazada y su niño nacerá pronto.
En la UGR sus discípulos continuarán su trabajo. Otra Mataix se queda en la UGR, una de sus hijas, que es fisioterapeuta, trabaja en la institución universitaria granadina.
Adiós, profesor.
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