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Hallan bajo el Cine Imperial la alhóndiga nazarí de Loja

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Hallan bajo el Cine Imperial la alhóndiga nazarí de Loja
La hospedería lojeña ayuda a completar el mapa de la ciudad y su carácter comercial.Descubren en el Castillo de San Miguel de Almuñécar una factoría y aduana del azúcar
JUAN LUIS TAPIA/GRANADA

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Los arqueólogos del grupo de investigación Toponimia, Historia y Arqueología del Reino de Granada han descubierto bajo el suelo del Cine Imperial de Loja la que fue la alhóndiga de la ciudad nazarí. En este espacio se ha puesto al descubierto una estructura de grandes dimensiones que se puede indentificar como un edificio que se estructura en torno a un patio, al que se abren distintas dependencias.

Una vez analizados los restos de cerámicas aparecidos en la zona de la excavación, según los arqueólogos la alhóndiga encontrada se corresponde con la época final del mundo nazarí, aunque con una pervivencia en los primeros años de dominación castellana.

Por su proximidad a una pequeña mezquita, junto a la vía principal que unía Lawxa (Loja) con Málaga, y en las inmediaciones de la entrada a la Alcazaba, «permiten aventurar que podría tratarse de un funduq u hospedería para comerciantes, cuyo referente más evidente sería, salvando las distancias, el Corral del Carbón de Granada», afirma el equipo de especialistas de la Universidad de Granada, que dirige J. J. Álvarez García.

Las alhóndigas constituían una serie de dependencias a modo de hospedería y, dada la situación de la encontrada, serviría para dar alojamiento a los viajeros que se dirigían a Málaga y a Granada. Las dimensiones del hallazgo permiten aventurar la importancia de Loja como ciudad de comerciantes.

El descubrimiento también permite confrontar el conocimiento que se tiene de la Loja nazarí, cuyas únicas fuentes existentes hasta el momento eran las llegadas tras la dominación castellana. La localización de esta hospedería nazarí en Loja fue presentada durante la celebración del encuentro La ciudad nazarí, organizado por el equipo de investigación de la Universidad de Granada, que dirige el catedrático Antonio Malpica.

Monopolio azucarero

El encuentro sobre arqueología en el ámbito histórico nazarí también puso de manifiesto la existencia de una factoría de azúcar en el interior del Castillo de San Miguel, en Almuñécar, que fue explotada durante la dominación castellana. Pertenece a ese periodo histórico en el que los castellanos se encuentran presentes en los grandes núcleos urbanos rodeados de población mudéjar, que es expulsada hacia las alquerías, sobre todo tras la fracasada sublevación de Boabdil .

A partir de este momento, pese a una capitulaciones con condiciones tolerantes hacia los vencidos, la relación que se establece entre ambos bandos es la del ejercicio de la fuerza y del control político y fiscal, lo que queda reflejado en las importantes transformaciones que se consolidan en muy poco espacio de tiempo. Aunque son las exigencias fiscales las que dejan mayor huella, ya que para ello se hace necesario un mayor control político.

En este panorama, es lógico que una actividad productiva como el azúcar, que necesita de una infraestructura compleja y costosa, que genera importantes ingresos, encuentre refugio en el principal enclave defensivo de la costa, que garantiza su protección en caso de peligro. En el lugar de la excavación se encontraron restos cerámicos correspondientes a conos de azúcar y porrones, que «indicaban la presencia de un posible ingenio en el entorno del castillo», indican los especialistas Federico Molina Fajardo y J. J. Álvarez García.

La excavación confirmó lo que hasta el momento sólo se planteaba como hipótesis. En la parte central de la sala se localizó una estructura de planta cuadrada aunque un tanto irregular, situada por debajo del nivel del suelo. Tanto en su entorno como en su interior se recuperaron hasta tres muelas de piedra toba. Excavada esta especie de pileta se halló en su interior, y formando un eje en forma de cruz por la intersección de dos listones de madera, lo que debió de ser un anclaje de un eje que soportaría las piedras de molino.

«Todo parece indicar que se trata de los restos de una prensa o molino para extraer el jugo de la caña de azúcar, que sería recogido y derivado a través de esta pileta y sus canales a otro punto del complejo», comentaron los arqueólogos.
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