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«Hay que tener en cuenta que la Medicina no es una ciencia exacta»

VIVIR
CARMEN MAROTO PRESIDENTA DE LA REAL ACADEMIA DE MEDICINA DE ANDALUCÍA ORIENTAL
«Hay que tener en cuenta que la Medicina no es una ciencia exacta»
La catedrática de Microbiología cumple un año a la cabeza de la Academia con un objetivo: abrirla a su entorno social
INÉS GALLASTEGUI/GRANADA

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Cesáreas, lloros y oposiciones
Cuando hace un año se convirtió en presidenta de la Real Academia de Medicina de Andalucía Oriental, con sede en Granada, se propuso abrir esta institución a la sociedad. Y en ese empeño sigue. Carmen Maroto asegura que nunca ha sido discriminada por ser mujer, pero recuerda la época difícil en la que sus hijos eran pequeños y tenía que hacer pequeños milagros para mantener su carrera profesional a flote. El truco, a su juicio, es «establecer prioridades».

-Hay quien no sabe para qué sirve la Academia de Medicina. ¿Cómo lo explicaría en pocas palabras?

-La Academia es una institución independiente sin ánimo de lucro cuya finalidad principal es el debate de ideas al más alto nivel entre distintos colegas sobre temas que tienen que ver con la salud. Sus miembros lo son con carácter honorífico. No es un sitio donde se hace docencia reglada, aunque se dan cursos y conferencias. No se hace investigación de forma colectiva, aunque todos los académicos de forma individual la hacen. Igual que la Academia de la Lengua estudia palabras nuevas o cambios en el léxico, se trata de estar al día en los problemas médicos y de conectar entre los profesionales y con la sociedad.

-¿Cuáles son los debates más candentes ahora?

-El día 20 de diciembre tenemos una mesa sobre gripe aviar con expertos de fuera… ¿Muy pobres seríamos si tuviéramos esa endogamia! Vamos a tener un curso de actualización en dolor de espalda, con gran trascendencia desde el punto de vista laboral, y otro de Derecho sanitario en colaboración con la Academia de Jurisprudencia.

-¿Qué objetivos se planteó cuando asumió la presidencia?

-Uno de los más importantes era abrir la academia. No puede ser estar metidos aquí y reunirnos cuando hay un ingreso, una necrológica… Hay que moverse, agitarse, trabajar y que la gente nos conozca. Me propuse que la sociedad sepa que existimos y estamos aquí para solucionar problemas. A lo mejor no los solucionamos, porque no tenemos un poder ejecutivo, pero creo que tenemos categoría moral y científica como para poder colaborar con la sociedad y con las instituciones. La Academia está formada, en teoría, por las personas de mayor cualificación científica.

-¿Emite informes?

-Tenemos un convenio con el Servicio Andaluz de Salud y estamos abiertos a hacerlo con otras instituciones. Ante cualquier problema de tipo sanitario emitimos un informe colectivo con una base documental. Por ejemplo, una reclamación de un enfermo: nos envían toda la documentación, la estudiamos y emitimos un dictamen. Cada vez hacemos más. Normalmente es la Justicia la que reclama esos informes, pero también tenemos peticiones de personas individuales y de abogados.

-¿Ha cumplido los objetivos que se había planteado?

-Yo creo que estoy cumpliendo bastantes. También es verdad que me he encontrado una Academia magníficamente organizada por mis compañeros anteriores y con unos académicos de una gran categoría que colaboran muchísimo, y por lo tanto no ha sido tan complicado. Siempre hay que avanzar.

-¿Está preparada la sociedad para escuchar a los médicos? Si nos guiamos por el número de denuncias judiciales, parece que cada vez hay más desconfianza hacia ustedes…

-Se ha pasado de una época paternalista a una mayor búsqueda de responsabilidad por parte de los enfermos, que a veces es excesiva. Sobre todo, teniendo en cuenta que la Medicina no es una ciencia exacta. Los médicos estamos luchando siempre contra la muerte y contra la muerte siempre se pierde. La sociedad reclama unos derechos frente a los médicos y hace bien. Eso conlleva que instituciones que tienen un carisma, un respeto, un prestigio tradicional, como la Academia de Medicina, sirvan como referente.

-Hay cierta tendencia de algunos medios de comunicación a presentar los temas sanitarios de forma sensacionalista.

-Creo que los medios de comunicación deberían ser comedidos, muy sensatos y respetuosos con la ciencia, en el sentido de no fiarse de cualquier dato que diga cualquiera, porque se puede hacer mucho daño a la población y al prestigio, no ya de los médicos, sino de la sanidad en general.

-Su trabajo en la Academia, ¿le permite mantener abierto el frente de la investigación?

-Me lo permite porque tengo un equipo. Hoy en día quien dice que investiga solo miente. Tengo un magnífico equipo que está al pie del cañón y yo contribuyo en la dirección y la organización… Si no fuera por ese equipo, no podría.

-El último informe de la ONU sobre el sida es devastador. A pesar de las campañas de prevención y de la mejora en los tratamientos, la enfermedad infecta cada año a 5 millones de personas y ya se ha cobrado la vida de 25 millones. Como investigadora del sida, ¿cómo valora estos datos?

-En los países desarrollados tenemos bastante bien controlado el sida: nadie se muere de sida, se muere de las infecciones oportunistas. Tenemos una buena terapia. Pero mientras se siga extendiendo como se está extendiendo en Asia y en África, el problema es terrible. Curiosamente, a la gente le importa mucho el sida y no hace caso al paludismo: sin embargo causa tantas muertes como si cada minuto se estrellara un avión con más de 300 personas.

-Hace unos años se mostraba escéptica sobre el futuro desarrollo del Campus de la Salud de Granada. Ahora que el proyecto va tomando cuerpo, ¿cómo lo ve?

-Lo veo mejor. Llevamos hablando de la creación de un nuevo hospital desde el año 1980 o 1981. Como tantos otros profesores de la Universidad que trabajábamos en el Hospital Clínico, yo colaboré en aquella época en la realización de no sé cuántos esquemas, dibujos y creo que hasta una maqueta. El hospital está bastante avanzado, pero pienso que va a tardar todavía unos añitos. Ahora, como campus en sentido amplio, quiero creer que sí, pero ¿cuándo a a ser? Se necesita una infraestructura y un desembolso económico importante. Como ciudad universitaria, Granada merece muchas más cosas de las que tiene y una de ellas sería un buen campus de la salud.

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