GRANADA
La asistencia a domicilio de los neonatos de bajo peso
J. R. V./GRANADA
ImprimirEnviar
No resulta demasiado fácil asumir el nacimiento de un prematuro de bajo peso. Es un choque psicológico fuerte ver al pequeño con menos de dos kilos. Después viene el capítulo de la incubadora. En este útero artificial pasan una media de treinta días hasta recuperar el peso idóneo, otros se quedan incluso tres meses. Todo depende de la evolución del peso. Con dos kilos y medio e incluso algo menos, el bebé puede marcharse a casa.
Lo más duro es la espera en el hospital. Observar a través de una cristalera a un recién nacido dentro de la incubadora. Y es tuyo. La técnica avanza, pero no proporciona calor humano. Los padres sólo pueden tocar a su pequeño en horario de visita. Conforme adquieren más peso, las madres incluso pueden suministrarle la leche materna.
Sin embargo, distintos estudios científicos han demostrado que a mayor contacto humano con los padres, el recién nacido mejora de forma más acelerada. En Cataluña, un equipo de profesionales interdisciplinar acude a los domicilios familiares para atender a los neonatos nacidos antes de tiempo y con bajo peso. Las incubadoras sólo acogen a los recién nacidos con problemas de salud muy graves.
Los buenos resultados de la experiencia catalana han propiciado el interés de otras comunidades autónomas y provincias para aplicar este modelo de asistencia domiciliaria. «Para nosotros es un reto poder poner en marcha un proyecto similar», comentó ayer el doctor Rafael Robles. Aunque no es fácil.
Durante la mañana de hoy, los numerosos asistentes a la II Reunión Andaluza de Neonatología en la facultad de Medicina podrán escuchar una ponencia sobre la experiencia catalana de la asistencia domiciliaria a neonatos. Quizá sea el impulso para que estas criaturas cambien la incubadora por el calor humano, al menos en Granada. Ganarían estos recién nacidos y ganarían los padres.