GRANADA
La crisis impide a los inmigrantes pagar sus hipotecas y les empuja a volver a sus países
La peor parte se la llevan los que habían conseguido una estabilidad y ahora han perdido sus trabajos Cruz Roja ha recibido en lo que va de año un 25% más de solicitudes de retorno con respecto a 2007
29.07.08 –
JOSÉ E. CABRERO
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La Historia nos ha enseñado que en tiempos difíciles los ricos son -o parecen- más ricos y los pobres, irremediablemente, son más pobres. Los primeros afectados por la crisis financiera que atraviesa España son las clases más bajas de las sociedad. Allí están los inmigrantes. En Granada, este colectivo pasa por una transición complicada ante la falta de trabajo y la imposibilidad de pagar sus hipotecas o alquileres. Una situación que está multiplicando los casos de retornos voluntarios entre aquellos que dejaron sus tierras natales en busca de una vida mejor, cargados de ilusiones hoy rotas por la inestabilidad económica.
El objetivo final de la mayoría de los inmigrantes es conseguir el dinero suficiente para mejorar su calidad de vida y la de los familiares que dejaron atrás. Así, según datos proporcionados por CajaGranada el colectivo mantiene el incremento en el número de clientes y de remesas enviadas. En el primer trimestre de este año hay un crecimiento del 51% con respecto a 2007. Sin embargo, la referencia real está en la comparación con los datos de años anteriores. Caja Rural, por ejemplo, también experimentó un crecimiento del 11% en la cantidad de dinero enviado con respecto al mismo periodo de 2007. Un aumento mínimo si lo comparamos con el 66% que hubo en 2007 con respecto a 2006.
Si consideramos en términos absolutos la evolución de los envíos de enero a junio en Caja Rural, vemos como han disminuido un 19%, lo que subraya la fragilidad de este colectivo en tiempos de crisis. El resultado lo da Cruz Roja, que en lo que va de año ha experimentado un crecimiento de un 25% en las solicitudes de retorno por parte de los inmigrantes. Mientras que en 2007 fueron 54, este año son 68 solicitudes estudiadas más 37 que aún están pendientes de tratar.
Charo Gorostegui, directora de Granada Acoge, admite que están encontrando un gran porcentaje de inmigrantes afectados por la crisis. «Los que han ahorrado algo ven este momento como el perfecto para regresar a su país. En vez de pasar una situación difícil aquí, prefieren hacerlo en casa, con sus familias». Gorostegui asegura que encontrar empleo es muy complicado por lo que sostener la vivienda es «casi imposible».
«No hay ofertas de trabajo para hombres -sigue la directora-, que venían copando el sector agrario y de la construcción. El sector servicios es fundamentalmente para mujeres, pero la crisis también afecta a las familias españolas que controlan más sus gastos. Por lo tanto no es tan frecuente tener una empleada en casa. Es un terrible efecto dominó».
En el oficina de empleo de Cáritas explican que hasta hace poco las constructoras iban a la oenegé buscando oficiales y cuadrillas para la obra. «Ya, nada. Antes no había ninguna en paro y ahora hay oficiales de primera sin trabajo».
La crueldad aparece entre los inmigrantes que habían conseguido una estabilidad en Granada. Según analizan desde Cáritas, estas personas habían aprovechado la bonanza económica para traer a sus familias a vivir con ellos (hijos, maridos, mujeres) a casas que, incluso, habían comprado. La crisis ha fulminado miles de trabajos y ha dejado al colectivo en busca de un empleo. Los expertos consideran que los inmigrantes sin dependencias no tienen problemas en tiempos de crisis. De hecho, apuntan que son ellos los que mejor pueden afrontarla ya que no tienen que rendir cuentas en ningún sitio. Si no les va bien aquí, marchan a otra ciudad, o país.
En el caso de los establecidos no pueden permitirse cualquier trabajo. De hecho, la mayoría de ofertas que llegan a las oenegés y asociaciones es para ser asistente social interna en un domicilio particular. «Algo que no pueden permitirse las mujeres. No pueden abandonar a sus hijos», sentencian desde Cáritas.
Arraigo
Elías Melchor, economista, investigador y profesor de la Universidad de Granada, es experto en temas de inmigración. Destaca que «buena parte de los inmigrantes presentan escasa formación y ocupan los segmentos laborales de peores condiciones y retribución, tanto en ramas agrarias como de servicios, por lo que es a ellos a los que más les afecta la crisis económica».
El economista sostiene que gran parte de este colectivo ha hecho una apuesta decidida por este país -y la muestra más clara es la adquisición de una vivienda-, «si a ellos se le une su mayor predisposición a la movilidad podríamos pensar que no se dará un retorno de inmigrantes relevante. Sin embargo, la imposibilidad de hacer frente a las mensualidades de su hipoteca les empujan a abandonar el país, con el quebranto que ello supone tanto para el inmigrante como para la entidad financiera que concedió en su día el préstamo», concluye Melchor.