La terracota de Baños espera fondos para iniciar su recuperación
La terracota que daba la bienvenida a los asistentes al Teatro Olympia de la ciudad, obra de Francisco Baños, tendrá que esperar como mínimo hasta el mes de septiembre para iniciar su recuperación de manos de la doctora en Restauración Carmen Bermúdez, de la Universidad de Granada. Según ha explicado la edil de Cultura, Macarena García, es en esa fecha cuando se prevé que el Ayuntamiento de la ciudad obtenga la partida necesaria a través de unas inversiones que se destinarían a este proyecto, integrado dentro de los presupuestos de este año.
De momento, y a falta de valorar el estado de esta obra de arte tras varios años almacenada, la doctora Carmen Bermúdez asegura que el presupuesto para recuperar la obra se ha incrementado con respecto a la primera cantidad fijada, allá por el año 2007. «Cada día que pasa la superará más, ya que no hay actualmente contrato firmado y el presupuesto varía, como todo, con el paso del tiempo y la subida de los costes de material y de mano de obra, lógicamente. En julio de 2008 se actualizó se actualizó l primer presupuesto y ya rondaba los 40.000 euros», comenta Bermúdez.
La cifra, que puede parecer excesiva, servirá para recuperar una pieza única con más de doce metros cuadrados de extensión, lo que podría suponer una tarea de restauración de más de dos años. Una cifra que, según explica la restauradora, sería en cualquier caso «insignificante» al tratarse de una obra singular por su temática y por sus características técnicas únicas, cuyo valor de tasación actual es de 900.000 euros.
Durante el proceso de arranque de las distintas piezas de la terracota, algunas de ellas se fracturaron, lo que, según explica Bermúdez, podría suponer alargar el proceso de recuperación así como la inversión a realizar.
Además de las fracturas, han sido varias las actuaciones que han podido empeorar la conservación de esta obra desde que la familia Roselly donase este pieza a la ciudad de Linares (momento en el que se diseñó el proyecto de restauración) puesto que, ni la forma de conservación (primero en simples cajas de cartón y más tarde de madera, para realizar un tercer traslado a otro tipo de embalaje) ni la forma de enumerarlas han sido las más adecuadas. «En el proceso de arranque se enumeró sobre la obra, y eso no hace así porque afecta a la obra aún más la fina capa polícroma de la obra. También desconozco si en el cambio de las cajas de cartón a las de madera se pudo perder algunos de los pequeños trozos», comenta la doctora.
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