GRANADA
Las facultades de Farmacia y de Ciencias, libres de humos
R. LÓPEZ/GRANADA
RESERVADO. Cafetería de la Facultad de Ciencias, donde sí se puede fumar. /CELIA MONDÉJAR
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LAS INICIATIVAS
F Ahora: La Universidad de Granada no permite fumar en las aulas ni en las bibliotecas ni en las salas de reuniones.
F Adelanto: Farmacia y Ciencias prohibirán este año el tabaco en todas sus dependencias.
F Programa: La Universidad pagará a sus empleados los tratamientos para dejar el tabaco.
Las facultades de Ciencias y de Farmacia de la Universidad de Granada han querido dar ejemplo y van a declararse este año libres de humos. Es decir, no se podrá fumar en su interior. Ambos centros han decidido anticiparse a la aplicación de la ley, y piensan que su postura puede servir de guía a otras entidades. Así lo afirma Javier Machado, médico del trabajo en el Gabinete de Prevención de la Universidad.
Serán los órganos de gobierno de cada una de estas facultades los que decidan el momento de declararse libres de humos.
La institución universitaria prohíbe actualmente el consumo de cigarros en las aulas, en las bibliotecas y en salas de reuniones, aunque sí lo permite en lugares como pasillos o las cafeterías de los centros educativos.
Javier Machado ha impulsado un programa de deshabituación entre los trabajadores de la Universidad. Según este plan, la institución pagará a los empleados que acepten de forma voluntaria el tratamiento necesario para dejar el tabaco.
Los planes, dice, son los de correr con el 100% del gasto que este programa comporte. Para ello, la Universidad llegará a conciertos con centros especializados en estos tratamientos de deshabituación.
«Entendemos que esta ayuda puede suponer un empujón para personas que quieran dejar de fumar. Es un estímulo añadido que podría dar buenos resultados», sostiene.
En la actualidad, la Universidad de Granada cuenta con unos 5.500 trabajadores. En cualquier caso, este programa no afectará a los alumnos, que no podrán acogerse a él.
El propio Javier Machado ve con buenos ojos la futura ley que prohibirá fumar en los centros de trabajo. «Habrá muchas personas que se animarán a dejarlo al entrar en vigor esta norma, pero lo más importante es que haya una concienciación sobre este problema, ya que no se pueden poner policías en los edificios. Estamos ante un problema de cultura y de respeto a los demás: el éxito de la aplicación de la ley dependerá del comportamiento de cada uno», asevera.
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