Inicio / Historico

«Las mujeres se acercan cada vez más a las adicciones»

«Las mujeres se acercan cada vez más a las adicciones»

TREINTA años inmerso en la lucha contra las drogas avalan el trabajo de Francisco Araque, actual director del Centro Provincial de Drogodepencia de Jaén. Comenzó en esta guerra en 1979, fundamentalmente para atajar los efectos del alcohol a través del servicio que ofrecía por entonces Cruz Roja. Y fue también en este tiempo cuando empiezan a aparecer otras sustancias. En 1986 se crea el centro que hoy existe por parte de la Junta de Andalucía, en el que también interviene la Diputación Provincial de Jaén. Francisco Araque estuvo en el primer equipo que se organizó para atender a las personas que llegaban con problemas de adicciones. Está licenciado en Psicología clínica y doctorado con una tesis sobre psicomanías. Además, participa en un grupo de investigación de la Universidad de Granada desde hace más de 15 años. Lleva en el cargo de director del Centro de Drogodependencia desde hace 12 años.
Araque explica que en un principio se atendían sobre todo casos de alcoholismo crónico, pero ya en los año 80 comenzaron a verse los primeros casos de opiáceos, en especial, de heroína inyectada. De hecho, el Centro se creó por la alarma creada entre la ciudadanía, que veía aumentar el número de personas que consumían esta sustancia, casi siempre de mala calidad, pero muy cara. Este problema aparecía en las primeras posiciones en las encuestas que se realizaban sobre las principales preocupaciones de la población. También se produjo un repunte de afectados por VIH, debido a la costumbre de compartir las jeringuillas. El Centro lleva años trabajando en este sentido y hoy en día, la mayoría de la heroína ha dejado de administrarse por vía intravenosa y es fumada, aunque «lo ideal sería que no se registrara ningún caso». Además, los programas desarrollados han tenido un impacto extraordinario sobre la salud de los afectados.
En los años 90 llegan los estimulantes, con especial incidencia de la cocaína. Cambia entonces el perfil del drogodependiente, que antes era de un estrato marginal, desocupado y con problemas legales. El perfil del consumidor de cocaína se liga con poblaciones adaptadas, con trabajo y que utilizan esta sustancia como un medio para aumentar el ocio, la actividad física, etc. «Esto da lugar a que el problema se acerque de forma importante a jóvenes que estudian o trabajan y que usan la cocaína sobre todo para el ocio», corrobora Araque. De esta forma, en los años 90 se convirtió en el problema más grave y aunque en los últimos años está descendiendo, todavía hoy se encuentra entre los consumos más importantes dentro de las sustancias ilegales.
De hecho, la memoria referente a 2008 del Centro lo deja claro. El índice de admisiones a tratamientos en las sedes de Jaén, Andújar, Linares, Úbeda y Villacarrillo-Peal es de un 36 por ciento en el caso del alcohol, tasa que se sitúa en el 26 por ciento en el caso de la cocaína y el 21 por ciento si hablamos de heroína y rebujado. En este último caso, la mayoría de personas que se atienden se corresponden con antiguos casos, aunque en los últimos años existe una percepción de que podría haber un ligero repunte de esta sustancia. El cannabis, por su parte, se mantiene estable en los últimos años, con 71 admisiones. Araque explica que «no podemos obviar esta sustancia porque los consumidores olvidan que produce daños físicos y también psicológicos entre los jóvenes, aunque no se tenga esa sensación».
El director del Centro subraya que han observado además un acercamiento de las mujeres a las drogas. «Cada vez hay más, sobre todo relacionadas con el alcohol y el tabaco». En este sentido, afirma que se van a realizar programas específicos para el sector femenino al comprobar el aumento en los consumos. «Desarrollaremos proyectos concretos para las mujeres, ya que cuentan con problemas específicos y diferentes a los hombres, como los hijos, las emociones…, que precisan de una intervención diferente», argumenta Araque.
Prevención
La prevención ocupa un área importante del Centro, orientada en gran parte en el proyecto \’Ciudades ante las Drogas\’, mediante el cual se desarrollan 25 programas en los que participan 42 municipios de la provincia. Se llevan a cabo actividades de prevención entre los jóvenes para evitar los consumos abusivos, actividades alternativas o la reducción del daño, aunque «lo ideal sería eliminar cualquier consumo dañino», aclara. Las líneas preventivas se realizan en el ámbito familiar y escolar.
Igualmente, otra de sus labores es la de ocuparse de las personas en tratamiento en un intento de reinserción en la sociedad. Con este fin llevan a cabo dos programas de especial importancia. Uno de ellos es la \’Red de Artesanos\’, mediante el cual se enseña un oficio durante 18 meses y se les paga 360 euros mensuales. Al empleador se le da 90 euros al mes por enseñar. En 2008 ha habido 35 casos en este programa. El segundo que realizan es el denominado \’Arquímedes\’ cuyo objetivo es facilitar la introducción en el mercado laboral y se dan subvenciones a las empresas que contraten. El año pasado 21 personas participaron en este proyecto, pionero en Andalucía.
Descargar