Cultura-Granada
Lluvia sobre los versos
El mal tiempo no impide que una larga cola se forme esperando la firma de Luis García Montero
21.04.08 –
BRÍGIDA GALLEGO-COÍN /
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Lluvia sobre los versos
LA PRIMERA FAN. Elisa Montero, madre de Luis, fue la primera en acudir a la firma del libro de su hijo.
LLEGÓ bajo la suave lluvia de la mañana, orgullosa y cómplice, con su libro Vista cansada en la mano. Elisa -precioso nombre para la madre de un poeta- lo tendió hacia su hijo que, sonriente, se lo dedicó. Las palabras que el poeta escribió a su madre quedan en la privacidad pero, sin duda, debieron ser muy hermosas, porque durante unos instantes el tiempo pareció detenerse y un puente de ternura se tendió entre ambos.
Elisa Montero sacó de su bolso unas cuantas fotografías del tiempo en que Luis era un pequeño de cuatro o cinco años con una sensibilidad que ya apuntaba al grandísimo poeta en el que hoy se ha convertido. «¿Quieres quedártelas?». Luis las miró, atento, tras sus juveniles gafas para vista cansada de color azul y patillas naranjas y, por supuesto, las guardó en su bolsillo. Una larga fila de admiradores desafiaba la lluvia esperando la firma del poeta en sus libros recién estrenados.
Poesía pegada a la tierra
La madre de Luis dejó paso al delegado de Cultura Pedro Benzal, la segunda persona que recibió la dedicatoria del poeta. «La poesía de Luis García Montero es una poesía pegada a la tierra, para todo el mundo, él sabe llevar su compromiso a las letras. Me huele a Machado en la distancia. Además, sus vivencias de Granada están siempre muy presentes».
Benzal, feliz de que hoy lunes se inaugura la biblioteca de Fuente Vaqueros, el próximo 28 de abril la de Maracena y, muy pronto, la de Atarfe, confesó el afecto de años que le unen con Montero, y su admiración por él.
Algo similar a lo que le ocurre al profesor Mariano Maresca, muy claro sobre el último trabajo de su amigo. «Aunque pueda parecer que hay un cambio de tono respecto a libros anteriores, mantiene la continuidad con la poesía reflexiva anterior. Destaco la capacidad de este libro para hacer compañía. La poesía es, en ocasiones, muy altanera, muy altiva, y sin embargo aquí, los poemas están dispuestos para que se los apropie el lector inmediatamente».
Ana del Arco Blanco, directora de la editorial Comares, también esperaba que le llegara su turno. «Felicito a Luis porque dentro de la colección Visor aparece como director de la nueva colección de Poesía Palabra de Honor. Me encanta el diseño de Juan Vida y el cuidado de la edición».
Otro poeta, Miguel Ángel Arcas, comentó cuánto le gusta que se haga cola delante de un poeta, a pesar del mal tiempo y Antonio Cándido, profesor de Psicología en la Universidad de Granada, se definió cómplice de Montero en el sentido de que él también nació en el 58, ha vivido en Granada, es profesor y, como él, tiene la vista cansada. «Lo he seguido toda la vida y me encanta porque es un poeta de la ciudad, de lo cotidiano».
En la enorme fila que llegaba hasta la Fuente de las Batallas también había especialistas en la obra de García Montero, como Andrea Perciaccante, que escribe actualmente su tesis sobre él. «Es uno de los poetas imprescindibles en el panorama europeo contemporáneo, por no decir uno de los mejores de los dos últimos siglos».
Versos llenos de fuerza
Amigos como José Miguel Castillo Higueras llegaban con los libros a pares. En su caso, dos ejemplares separados por muchos años, Poesía Cuartel de Invierno, del año 1988 y Vista Cansada, el último poemario. «Conocí a Luis cuando era muy joven y sigue siendo igual de joven. Quizás tenga la vista cansada, pero sus versos están llenos de fuerza».
García Montero es uno de los poetas que Castillo Higueras suele leer a los alumnos en sus clases de Artes y Oficios, como confirmaba Alejandro García Vico.
El poeta José Carlos Rosales destacó el tono de ironía del título. «Aunque haya cansancio no hay agotamiento».
La mañana también contó con la presentación del último número de la revista Ficciones, que dirige el poeta granadino Pedro Enríquez, entre otros actos, todos pasados por agua, lo que de nuevo -tal y como ocurrió el sábado- volvió a restar visitantes a las casetas de libros, en lo que debía de haber sido un primer fin de semana de feria con gran afluencia.