LOCAL
GRANADA
Los estudiantes dejan las aulas y se echan a la calle
Escuelas y facultades paralizan su vida acadÈmica y un grupo de alumnos recorre espont·neamente la ciudad
M. V. C./GRANADA
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Estaba previsto que fuera un dÌa de celebraciÛn de la democracia, marcado por las elecciones en la Universidad. Sin embargo, hubo de tornarse en una repulsa visceral hacia el acto terrorista, la matanza de decenas de personas en Madrid. Las aulas quedaron vacÌas antes de las doce de la maÒana y los estudiantes se congregaron a las puertas de sus facultades y escuelas, con la vista baja, en seÒal de duelo por las vÌctimas.
La reacciÛn fue r·pida. A las diez de la maÒana ya colgaban los carteles en los centros, citando a los alumnos en la entrada de los centros al mediodÌa. Se les pedÌa un minuto de silencio aunque no era necesario. En sus caras se notaba el aturdimiento que reflejaban todos los ciudadanos. Pero los jÛvenes tenÌan muchas interrogantes marcadas en el rostro. En el Hospital Real el gerente de la Universidad, convertido en portavoz al estar el rector en la Plaza del Carmen, era contundente aunque a n estaba desconcertado. ´Todo el personal de la instituciÛn expresa su rechazo m·s absoluto ante la barbarie. A estas ratas hay que exterminarlas usando todos los cauces legalesª. JosÈ JimÈnez Benavides quiso tambiÈn seÒalar su solidaridad con las familias. La entidad ha declarado tres dÌas de luto oficial y hoy se suspenden las clases a partir de las seis para que puedan acudir a la manifestaciÛn convocada por la tarde a las siete. TambiÈn se reunir·n de nuevo a las doce del mediodÌa.
Estudiantes extranjeros
El Centro de Lenguas Modernas tambiÈn vivÌa su minuto de silencio. El patio central se llenaba de estudiantes que no comprendÌan la acciÛn terrorista. Y entre ellos, los numeroso americanos que estudian espaÒol en la ciudad, tenÌan una sombra m·s profunda de tristeza. El 11-M recuerda demasiado a otro fatÌdico dÌa.
En Medicina, donde los estudiantes no tenÌan que votar, se iban concentrando de forma espont·nea en la entrada muchos minutos antes de la cita, bajo unas banderas que ondeaban a media asta. El decano, emocionado por tener vinculaciones con el PaÌs Vasco, explicaba su confianza en que ´los polÌticos tomar·n alguna decisiÛnª. Conchi IrÌbar, profesora y vasca, no podÌa evitar las l·grimas al ser preguntada. ´Es inevitable sentirlo m·s cercano al ser vascoª. SeguirÌa con las clases, ´no queda otro remedioª.
En Cartuja, Fuentenueva, Aynadamar y el Campus centro se vivÌan escenas similares. Adem·s, un grupo de unos quinientos alumnos recorriÛ de forma espont·nea las calles de la ciudad para mostrar su protesta, ´vascos sÌ, ETA Noª eran los gritpos de repulsa que proferÌan los jÛvenes durante su improvisado paseo.
En cuanto a las clases que habÌan seguido su curso dentro de lo normal, en muchos casos se habÌan sustituido por debates sobre lo ocurrido en la capital espaÒola. Lo contaban Ana Delia, Manuela y Fran, alumnos de quinto de PolÌticas. Ellos habÌan entrado al aula antes de las doce, pero la docencia habÌa tomado un rumbo distinto. Abordados desde el punto de vista sociolÛgico y polÌtico, alumnos y profesores dedicaban el encuentro a compartir ideas y