Los estudiantes se rifan este mes 12.000 pisos de alquiler a 630 euros de media
En una década, la renta por una habitación se ha duplicado y ya supera los 160 euros Los barrios de Plaza de Toros y Camino de Ronda acaparan la mayoría de universitarios
A. G. PARRA/GRANADA
CUALQUIER SITIO ES BUENO. Dueños de pisos y alumnos lo empapelan todo para alquilar. /A. G. P.
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«Un piso totalmente reformado. Situado en una zona muy céntrica de la ciudad -calle San Juan de Dios-. Las habitaciones son muy amplias y luminosas. Buscamos una chica responsable. El precio por habitación -tiene tres- es de 210 euros». Todo esto por el módico precio de 630 euros mensuales. Una buena paga extra para el dueño del piso. Como este mensaje, sólo que variando el precio -no mucho a la baja, por cierto- y la calle y el número de habitaciones, hay cientos en los carteles que hay en las paredes y en la bolsa electrónica de pisos de la Universidad de Granada (UGR). Los universitarios buscan estos días de manera masiva la habitación donde van a dormir a partir de septiembre y los dueños de los alojamientos siguen subiendo el alquiler.
Los estudiantes saben que no pueden descuidarse mucho si quieren encontrar morada razonablemente barata -algo difícil- y en unas condiciones dignas. En septiembre salvo que se topen con algún chollo de última hora queda lo menos bueno. Los pisos son el modo de alojamiento más solicitado y practicado por los universitarios.
Convivencia
El próximo curso más de 36.000 estudiantes -teniendo en cuenta a los alumnos de pregrado y de algunos programas- compartirán piso. Un porcentaje mucho inferior elegirá los colegios mayores, residencias, familias… El 70% de los jóvenes que estudian en la UGR son de otras provincias o de Granada, pero de pueblos que están a bastantes kilómetros y que no les permiten vivir en el hogar familiar.
Los estudiantes de la UGR ocuparán entre 10.000 y 12.000 pisos. La media del alquiler de un piso es superior a los 160 euros por cabeza cada mes. No obstante, como señalan desde el propio Servicio de Alojamiento de la UGR no hay que correr mucho para encontrar dueños que pidan 200 euros mensuales por habitación. Lo raro son los alquileres de 130 o 140 euros. Los pisos de dos dormitorios suelen rondar los 400 euros, los de tres superar los 500 y conforme suben el número de habitaciones también se incrementa el total del alquiler.
En la zona norte es donde el universitario puede encontrar los precios más baratos, pero tampoco mucho. Un piso de cuatro habitaciones en la calle Profesor Francisco Dalmau cuesta 138 euros cada habitación. En la calle Joaquina Eguaras una vivienda de tres dormitorios -eso sí con posibilidad de cochera- 500 euros. 700, 800 y hasta 900 euros llegan a cobrarse por pisos de cuatro y cinco dormitorios en el centro.
Las zonas donde hay más estudiantes son plaza de Toros y Camino de Ronda. Los alrededores de plaza de Toros son desde hace años zona universitaria y sigue siéndolo, pero ha cambiado una cosa: Los precios. Si hace una década se podría alquilar una habitación desde 10.000 o 15.000 pesetas -entonces aún no había euro- ahora es raro encontrar algo por menos de 150 euros. En diez años se han duplicado los precios. Desde la institución universitaria también recuerdan que «con el cambio al euro han variado mucho los precios».
Los incrementos
El vicerrector de Estudiantes de la UGR, Rafael Díaz de la Guardia, dice que «el alquiler de los pisos está como el de la vivienda, muy alto». De la posibilidad de que se construya alguna residencia subvencionada y con precios más asequibles, apunta que la Universidad granadina no tiene espacio en sus campus. O sea, que una de las fórmulas más baratas, aunque suba cada año el alquiler seguirá siendo la de los pisos compartidos.
La tarea de buscar piso, para los universitarios no es fácil ni agradable. La subida de un año para otro del alquiler no se ajusta a ningún parámetro fijo y las condiciones de los alojamientos no mejoran. Según explican desde la UGR algunos propietarios toman como referencia el IPC para incrementar el alquiler, pero «otros como es libre mercado» lo hacen a su antojo.
Contratos
En lo referente a los tipos de contrato entre universitario y dueño del alojamiento, se suelen rubricar en los mismos folios en blanco que utilizan para tomar apuntes. Sólo que en este caso las letras dicen que van a vivir en ese alojamiento durante nueve o diez meses. Los compromisos legales no abundan y muchas veces el acuerdo es sólo verbal. El pago de cada mensualidad es habitual que se materialice en mano y que no se realiza a través de un ingreso en el banco. El dueño del piso se pasa por casa para que los estudiantes le paguen.
Los universitarios deben recordar, sin embargo, que tienen derecho a reclamar a los propietarios un contrato de arrendamiento. Es muy importante que se formalice un contrato de arrendamiento. Necesariamente debe constar la identidad de los firmantes, la identificación de la vivienda arrendada, la duración pactada, la cuantía de la fianza y cada una de las mensualidades. Así como cada una de las cláusulas que las partes hayan acordado libremente.
Comprar un piso en la actualidad es tarea casi imposible para cualquier joven que ya está trabajando, alquilarlo es más fácil, pero cada vez ocasiona más quebraderos de cabeza. Nuria Cordín, buscaba piso ayer entre los carteles que hay pegados en las facultades para un amigo que estudia en la UGR y lo decía bien claro: «Las condiciones suelen ser malas y se aprovechan bastante».
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