«Los premios que esperaba no me llegaron nunca y los no esperados me saben a tocino de cielo»
Premio Nacional de la Crítica, poeta, profesor y director de la Cátedra Federico García Lorca de la Universidad de Granada, Antonio Carvajal ha sido elegido hace apenas unos días ganador del 54º Premio Litterario Nazionale Ceppo Pistoia, en la Toscana italiana, un prestigioso galardón dotado con un premio en metálico de 10.000 euros y acompañado de unas jornadas que se celebrarán del 18 al 21 de marzo, en las que se estudiará la obra del autor de \’Tigres en el jardín\’, \’Testimonio de invierno\’ o \’Una perdida estrella\’. Ante este premio, inesperado, según sus propias palabras, Carvajal afirma que «como los premios esperables no me llegaron nunca, y ya no los espero, los que no esperaba y me han llegado saben a tocino de cielo, que es sabor a gloria con sustancia».
-Este premio que le acaban de conceder en Italia es un reconocimiento internacional a su trabajo, a su obra. ¿Sus poemarios se traducen al italiano?
-Hasta ahora se habían traducido poemas sueltos y dos extensas antologías seleccionadas y prologadas con sensibilidad y sabiduría por el profesor Trovato, de la Universidad de Catania. Para mí este premio ha sido posible por su labor, por la del profesor Chiappini, de la Universidad de Florencia, y por la poeta y profesora Lucía Valori, que está traduciendo el libro \’Una canción más clara\’.
-Ahora, con ocasión de este galardón literario, lo invitan a usted a unas jornadas que se celebrarán en su honor en la Toscana (Italia). ¿En qué consistirán?
-El programa oficial de Pistoia no lo conozco todavía, aunque sé que hay algún recital público y alguna conferencia. La entrega del premio será el 20 de marzo. Las sesiones académicas de la universidad de Florencia girarán en torno a \’Tigres en el jardín\’, que se está traduciendo colectivamente.
Reconocimiento
-¿Siente usted que su poética es más reconocida fuera que dentro de España?
-No tengo esa sensación. Quienes se han doctorado con tesis sobre mi obra, sacrificando muchas horas de su vida y dedicándomelas, viven en España. Eso no se puede pagar ni agradecer suficientemente. Un poeta puede ser bueno por su obra pero lo hace grande la calidad de sus lectores. Debo agradecer expresamente la atención del profesor Antonio Chicharro a mi poesía.
-Usted ha dicho que este premio le llegó por sorpresa. ¿Saben mejor los no esperados?
-Como los esperables no me llegaron nunca, y ya no los espero, los que no esperaba y me han llegado saben a tocino de cielo, que es sabor a gloria con sustancia.
-¿Qué lugar cree usted que ocupa la poesía española actual en el mundo?
-Sumados los poetas que escribieron y siguen escribiendo en español y, además, añadidos los españoles que escriben en otras lenguas (Camoens, frente a las exclusiones castellano-aragonesas, nos lo recordó: \’Yo soy un español de Portugal\’), nuestra poesía es imprescindible para entender el mundo.
-¿Y en estas comparativas, más o menos extravagantes, cree usted que se puede hablar hoy día de poesía andaluza, poesía española o poesía italiana, con unos rasgos comunes que le otorguen identidades propias y diferenciadas?
-Es evidente que la poesía italiana y la española son diferentes y están muy bien diferenciadas, como es evidente también que no hay poesía andaluza fuera del español.
-¿La traída y llevada globalización afecta, pues, a las manifestaciones artísticas, a los mundos creativos?
-Sí, en lo más nocivo: ideas dominantes, empobrecimiento de la sintaxis, pérdida de ritmos y de inventiva, presentismo sin memoria propia ni proyección de futuro. En definitiva, practicar el verso para negar la poesía.