GRANADA
Los talleres de la Casa de Porras vuelven al Albaicín con el centro sin acondicionar
Las clases de la casa-palacio mudéjar de la placeta de Porras están gestionadas por los universitarios, aunque están abiertas a toda la sociedad granadina.La UGR espera desde hace un año que Cultura le de el visto bueno al proyecto
ANDREA G. PARRA/GRANADA
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Los talleres del centro cultural universitario Casa de Porras vuelven -en parte- al Albaicín sin que se haya ejecutado ni una sola reforma desde que se fueron el curso pasado alumnos y monitores. Regresan al mismo edificio con las mismas humedades y los mismos desperfectos. La delegación de Cultura de la Junta no ha dado aún el visto bueno al proyecto de rehabilitación y no se ha podido mover ni un sólo saco de cemento ni de arena.
La casa-palacio mudéjar de la placeta de Porras donde se impartían los talleres es un edificio protegido y sin el permiso de Cultura no se puede llevar a cabo ninguna intervención. Una vez que Cultura dé el visto bueno, que desde la Universidad granadina calculan que será pronto, se iniciará la adjudicación de obras. Antes, la Universidad habrá esperado esta licencia un año.
Según ha explicado la vicerrectora de Infraestructuras de la institución universitaria, Elena Díez, el ascensor que esta previsto para hacer el edificio más accesible es lo que está dando más problemas.
No obstante, la responsable universitaria se muestra comprensible debido a que es un edificio de un gran valor. Asimismo, argumentó que cuando tengan la licencia se deberá hacer la contratación y eso requiere otro par de meses. Así las cosas, aún queda tiempo para que los albañiles entren en la Casa de Porras.
Dos sedes
Los que sí irán antes a este antiguo palacete serán los alumnos y monitores de los talleres que se impartieron el año pasado en el colegio mayor Isabel la Católica. Los que se daban en la residencia Carlos V se mantendrán en Cartuja este curso. Los del Isabel la Católica vuelven porque en este centro también va a haber obras.
El vicerrectorado de Estudiantes ofertó fuera de la sede del Albaicín los talleres creyendo que las obras comenzarían en el curso 2005/2006, pero no se cumplieron las expectativas.
Cuando empiecen las obras los alumnos de los talleres deberán compartir espacio con los operarios. Antes, estos estudiantes serán compañeros de humedades y espacios que necesitan mejoras, Aunque las bellas vistas que se pueden contemplar de la Alhambra desde las ventanas de las clases no se las quitará nadie. «Los talleres se pondrán en la parte que no haya obras», dice Díez.
A pesar de todas estas vicisitudes, los vecinos de la capital, universitarios o no, y también los residentes foráneos que quieran aprender guitarra, danza del vientre, teatro… podrán apuntarse a estos talleres a principios de octubre.
Según explica el director del centro cultural universitario, Manuel Zurita, se mantendrá el número de talleres, aunque habrá algunos cambios. Se suelen impartir una treintena de talleres y suelen matricularse unos dos mil alumnos de todas las edades.
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